Cada año por estas fechas recordamos el intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981, conocido para siempre más como el "23F". Hace cinco años, coincidiendo con el cuadragésimo aniversario, publiqué un extenso reportaje en este mismo digital reconstruyendo cómo se vivió la jornada en Mataró. Este año, la efeméride ha sido especialmente recordada, ya que ha coincidido con el estreno de la serie "Anatomía de un instante", adaptación de la novela homónima de Javier Cercas, y además el presidente Sánchez anunció el mismo día del 45 aniversario de la asonada que desclasificaría los documentos secretos relacionados. Para rematar, justo el día que estos aparecían publicados en la web de La Moncloa, muere Antonio Tejero, teniente coronel de la guardia civil que protagonizó el intento de golpe de estado. Parece que los astros se alinean y es un buen momento para recordar quién fue el único civil condenado por el 23F, el mataroní Joan García Carrés.
Nacido en 1928 en Colera (Alt Empordà), aunque él siempre decía que era hijo de Portbou, García Carrés se estableció de pequeño en Mataró, ya que su familia se había trasladado allí por motivos laborales del padre, que era ferroviario y miembro de la CNT, sindicato anarquista, mientras que su madre era ama de casa. Tal y como se recoge en un reportaje del semanario "El Maresme" del 19 de marzo de 1982, la familia se estableció en Mataró antes de la guerra civil, y parece que parte del conflicto lo pasaron en Òrrius. Después, vivió en el número 560 del Camí Ral, entre la Ronda y la calle Pizarro. La figura del padre, Vicenç García Ribes, es clave para entender la trayectoria ideológica del hijo: de pasado cenetista antes de la Guerra Civil, como ya se ha dicho, con la victoria franquista se integró plenamente en el sindicato vertical del régimen y llegó a ser "Procurador en Cortes" durante la dictadura de Franco. Recientemente, también se ha hablado de García Carrés en el libro "Dos morts i mig" (Pòrtic), obra de Damià del Clot y Albert Calls, en el que se investigan unos asesinatos perpetrados por la ultraderecha en nuestra comarca en el mes de noviembre de 1980.
García Carrés, conocido como "el Gordo" o "Juanitu", estudió en los Maristas de Valldemia en los años de la posguerra. Como se explica en el citado reportaje del semanario "El Maresme", algunos testimonios lo recordaban como un chico hablador, de risa sonora, con cierta facilidad memorística pero sin destacar especialmente a nivel académico. Participaba habitualmente en actividades propias de la juventud del régimen, como por ejemplo campamentos falangistas. Otra de sus pasiones era el fútbol, formando parte del AC Juventus junto con su tío, Vicenç Carrés, solo cuatro años mayor, que vivía con la familia. Se le recordaba como un futbolista no muy bueno, pero que servía para abrir hueco en la defensa contraria, ya que era un delantero centro cerrado, con buen "cacao". También jugó con la peña Unitex, participando en el campeonato de "Educación y Descanso" contra equipos de empresas como Can Font, Mobles Domènech o Pneumàtics Galindo. Era simpatizante del RCD Espanyol. En el reportaje de "El Maresme" se explicaba que era adicto a los Lluïsos durante los años cuarenta del siglo pasado, que pertenecía a la Congregación de Sant Lluís de la parroquia de Santa Maria y que también había hecho de las suyas en la Sala Cabanyes.

Mataró era, por lo tanto, el entorno de formación de García Carrés, el lugar donde construyó amistades y donde forjó una identidad personal que combinaba sociabilidad, catolicismo y una progresiva identificación con el régimen fascista. Después de estudiar Derecho entre Barcelona y Madrid, entró a trabajar como asesor en un despacho relacionado con el Ministerio de Trabajo bajo las órdenes de Narcís de Carreras en la calle Aragón de la capital catalana. Más tarde, ya durante los años cincuenta, se estableció definitivamente en la capital española, y allí inició su carrera dentro del sindicalismo vertical. En marzo de 1970 fue nombrado presidente del "Sindicato de Actividades Diversas", cargo que ocupó durante siete años. Ese mismo año recibió la "Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil", mientras que en 1976 fue galardonado con la "Gran Cruz del Mérito Militar con distintivo blanco (1976)".

Durante el franquismo y, sobre todo, durante la Transición, nuestro protagonista se vinculó a sectores inmovilistas del régimen: mantuvo una estrecha relación con figuras como José Antonio Girón de Velasco, histórico dirigente falangista y referente de los sectores más duros del franquismo, y también se movía en la órbita de grupos como Fuerza Nueva y medios como El Alcázar. Para García Carrés, la Transición no era una evolución natural del régimen, sino una desviación. Consideraba la Constitución atea y antisocial y defendía una España unitaria, fuerte y centralizada. Este posicionamiento ideológico lo situó en la constelación de la extrema derecha que, a finales de los setenta, conspiraba contra el proceso democrático. Incluso fue llamado a declarar por la matanza del despacho de abogados laboralistas de la calle Atocha de Madrid del 24 de enero de 1977.

El golpe del 23F, como es sabido, no fue improvisado, sino que fue el resultado de contactos, reuniones y conspiraciones entre militares y civiles descontentos con la situación política, y aquí, en este entramado, García Carrés actuó como puente entre determinados sectores civiles ultras y mandos militares. Según el sumario judicial, el mataronense habría participado en reuniones previas al golpe y habría facilitado contactos entre el teniente coronel Tejero y otros mandos. Estuvo presente en la famosa reunión que tuvo lugar el 18 de enero de 1981 en casa de Pedro Mas Oliver, en la calle del General Cabrera de Madrid, junto con importantes militares como el propio Tejero, Milans del Bosch (personaje relacionado también con la comarca del Maresme) o Luis Torres Rojas, entre otros. Parece que García Carrés se marchó enfadado de la reunión, pues los militares no querían incluir a ningún civil en el gobierno que saliera del golpe de Estado y el mataronense parece que tenía aspiraciones de ocupar algún ministerio. Los autobuses que utilizaron los guardias civiles para desplazarse hasta el Congreso de los Diputados la tarde del 23 de febrero de 1981 fueron organizados por nuestro protagonista.

La noche de aquel 23F, el teléfono de García Carrés, que estaba intervenido, echó humo. Las conversaciones grabadas, muy conocidas hoy en día, muestran un diálogo continuo con Tejero mientras este mantenía secuestrados a los diputados en el Congreso, así como con otras personalidades. El mataronense lo alentaba, le transmitía información y hacía referencia a manifiestos que debían legitimar la operación. "¡Que es España, coño!", gritaba exaltado. En las horas siguientes, habló también con Antonio Izquierdo, director de El Alcázar, Mercedes Coloma Gallegos, esposa del ex capitán general de Cataluña, Javier Girón, hijo de José Antonio Girón, o Fernando Piqueras, dirigente de Fuerza Nueva. Estas llamadas fueron decisivas en su detención la madrugada del 24 de febrero, y fue el único civil procesado en la causa del 23F.
En el juicio, García Carrés se declaró amigo de Tejero, pero negó haber formado parte de una conspiración estructurada. Para muchos mataronins, la noticia de su detención fue un shock, ya que el "Juanitu" que recordaban, un chico risueño y aficionado al fútbol, aparecía ahora asociado a un intento de romper la democracia por la fuerza. En la sentencia se condenaba a García Carrés por un "delito de conspiración para la rebelión militar, en concepto de autor, previsto y penado en el artículo 291 del Código de Justicia Militar, a la pena de dos años de prisión, con la accesoria de suspensión de todo cargo público, profesión, oficio y derecho de sufragio con la misma extensión cronológica que la pena principal impuesta; todo ello con las consecuencias económicas a que se refieren los artículos 223 y siguientes del Código de Justicia Militar".

Cumplió condena inicialmente en la prisión de Carabanchel, aunque más tarde, debido a diversos problemas de salud (trastornos vasculares y diabetes) fue trasladado a la clínica Covesa de Madrid. Tal y como se recordaba en el citado reportaje del semanario "El Maresme", como curiosidad hay que explicar que estando ingresado se casó, ya con cincuenta y tres años, con Dolores Sánchez Berber, viuda de Togores e hija del general interventor Sánchez del Toro. La boda se produjo por poderes, ya que no le fue concedido el permiso para abandonar su habitación en la clínica, siendo representado por el propio hijo de su flamante esposa, Luis Eugenio Togores Sánchez.
Joan García Carrés disfrutó de beneficios penitenciarios a causa de sus patologías y se mantuvo alejado de la vida pública a partir de su puesta en libertad. Murió el 7 de noviembre de 1986, con cincuenta y ocho años, en su domicilio de Madrid, a causa de un infarto de miocardio.
Fuentes:
- Archivo General de la Administración (2021). "23-F. 40 años del golpe de estado". Archivo General de la Administración, Ministerio de Cultura. https://www.cultura.gob.es/en/cultura/areas/archivos/mc/archivos/aga/actividades-y-exposiciones/destacados/23-f-40-aniversario.html
- Del Clot, Damià i Calls, Albert (2026). Dos muertos y medio. Pòrtic
- López, Gabriel (2021). "Los secretos del 23F: el verdadero papel de los servicios de inteligencia". RTVE. https://www.rtve.es/noticias/20210223/secretos-del-23f-verdadero-papel-servicios-inteligencia/2078446.shtml
- Togores, Luis Eugenio (2026). "Los audios del 23-F que revelan el papel de García Carrés en la trama" civil. El Debate. https://www.eldebate.com/historia/20260224/audios-23f-revelan-papel-garcia-carres-trama-civil_388836.html
- Viquipèdia. "Juan García Carrés". Viquipèdia. https://ca.wikipedia.org/wiki/Juan_Garc%C3%ADa_Carr%C3%A9s
- Wikipedia. "Juan García Carrés". Wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_Garc%C3%ADa_Carr%C3%A9s#Bibliograf%C3%ADa

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