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Cugat Comas

Una ruptura dolorosa y simbólica: el maresmenc que deja Payasos Sin Fronteras

Jordi Saban, con 26 años en Payasos Sin Fronteras, denuncia pérdida de transparencia, caída de actividad y deterioro de los valores de la ONG

 

Jordi Saban i Roy, el payaso del Maresme conocido artísticamente como Sabanni, ha hecho pública su desvinculación de Payasos Sin Fronteras (PSF) después de 26 años de relación con la entidad. Lo ha hecho a través de un extenso comunicado publicado en su página web y en las redes sociales, en el que expone una serie de discrepancias con el actual funcionamiento y gobernanza de la organización. Es una ruptura especialmente dolorosa por la larguísima vinculación del artista de Òrrius con un proyecto al que dedicó buena parte de su trayectoria profesional y personal. Jordi, cuando no lleva la nariz roja y Sabanni cuando está en acción, cambian de etapa y no de forma querida ni deseada. Y por eso otra vez lo ha hecho explicando las razones. Y ofreciendo una versión que no deja en buen lugar a la ONG.

Saban participó en su primera expedición con Payasos Sin Fronteras el verano del año 2000 y, durante los últimos once años de su vinculación, también había formado parte de la Junta Directiva. Según explica ahora, en febrero de 2024 fue apartado de este órgano “por discrepancias con la presidencia y la secretaría”, coincidiendo con la renuncia de otros miembros de la Junta. La situación culminó este pasado mes de junio cuando, siempre según su versión, fue expulsado como socio junto con otras personas “sin seguir el procedimiento previsto en los Estatutos”.

El payaso del Maresme asegura que la decisión de hacer público el conflicto no responde únicamente a su caso particular. Una de las principales razones que expone es el cambio que, a su parecer, ha experimentado Payasos Sin Fronteras durante los últimos dos años. Saban afirma que la entidad ha prescindido de cinco personas que habían tenido un papel determinante en su construcción y consolidación y pone especialmente el acento en la antigua gerente, que había trabajado durante más de dos décadas. “Hoy ya no queda ninguna”, lamenta, antes de preguntarse si con estas personas la organización “también ha dejado atrás los valores que representaban”.

Genio y figura, Jordi Saban entre el público y con mascarilla, en una imagen de archivo. Foto: R.Gallofré

 

Críticas por la transparencia y la reducción de expediciones

Otro de los ejes del comunicado es la transparencia interna y económica de Payasos Sin Fronteras. Saban recuerda que anteriormente la ONG publicaba en su web los Estatutos, actas, memorias anuales, proyectos, presupuestos, la composición del equipo y sus retribuciones, y que también se sometía a auditorías externas. Según denuncia, esta situación ha cambiado: "Hoy las auditorías han dejado de hacerse y esta información ya no se publica en la web". El artista considera que esta falta de información dificulta que socios, administraciones, empresas y donantes puedan fiscalizar la manera como se gobierna la entidad. "Sin transparencia, los mecanismos de control también se debilitan", afirma.

Para Saban, sin embargo, la cuestión que más le preocupa es la actividad sobre el terreno, que considera la verdadera razón de ser de la organización. Asegura que, después de lo que califica de "desmantelamiento de la oficina", Payasos Sin Fronteras ha pasado de organizar unas veinte expediciones internacionales cada año a hacer solo seis u ocho. "¿Quién asume la responsabilidad?", se pregunta en el comunicado.

  • También cuestiona el funcionamiento democrático interno de la asociación y, concretamente, la posibilidad de los socios de comprobar el censo electoral. "Sin un censo verificable, cualquier resultado genera muchas dudas", sostiene.
Sabanni, en una imagen de archivo


"Los mismos valores que me llevaron a PSF son los que hoy me empujan a explicarlo"

El comunicado toma un tono especialmente personal cuando Saban recuerda dos frases que, explica, había oído a menudo dentro de la organización: "¿Qué dirían los niños?" y "PSF es propiedad de los niños". El artista defiende que, si esta idea continúa vigente, todas las decisiones de la entidad deberían tomarse pensando por encima de todo en los niños beneficiarios de sus actuaciones. También reivindica el papel de las muchas personas que a lo largo de los años han participado altruistamente en expediciones y actividades de PSF. "Creo que todas estas personas merecían más respeto y reconocimiento", afirma. Y explica que ha optado por hacer público su posicionamiento porque "callar también es una manera de posicionarse". Después de más de un cuarto de siglo vinculado a Payasos Sin Fronteras, Saban resume así el sentido de su decisión: "Los mismos valores que me llevaron a PSF hace 26 años son los que hoy me empujan a explicar los motivos de mi decisión".

El payaso instalado en Òrrius cierra el comunicado reivindicando el carácter colectivo de cualquier ONG y lamentando lo que considera un deterioro de los principios que habían definido Payasos Sin Fronteras. "Una ONG no es propiedad de quien la administra. Ni siquiera de quien la preside", escribe. A pesar de la dureza de la ruptura, el texto acaba mirando hacia los 26 años de expediciones, experiencias y vínculos personales que deja atrás. "Ninguno de los momentos vividos durante estos 26 años me los podrá quitar nadie. Tampoco las personas extraordinarias que he tenido la suerte de conocer. A todas ellas, gracias", concluye Jordi Saban en una despedida que evidencia hasta qué punto la ruptura va mucho más allá de una discrepancia administrativa con una entidad: pone punto final a más de un cuarto de siglo de una parte central de su vida como payaso.


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