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En el contenedor gris no cabe todo: ¿qué hacemos mal con la fracción resto

Un análisis de la fracción resto en la planta de tratamiento de residuos de Mataró revela un exceso de residuos impropios como orgánica, textil y envases, y evidencia errores de separación en los hogares que reducen la cantidad y la calidad del reciclaje

La fracción resto —el conocido contenedor gris— sigue recibiendo una cantidad importante de residuos impropios, que no deberían ir ahí. Así lo evidencia la caracterización que se hace en la planta de tratamiento de residuos de Mataró, donde se analizan muestras reales de bolsas procedentes de la recogida de los municipios del entorno.

El proceso consiste en abrir y clasificar el contenido de un camión de fracción resto para identificar qué materiales se han tirado de manera incorrecta. El resultado es claro: una parte significativa de lo que llega son residuos reciclables, que deberían haberse depositado en otros contenedores. Lo mostramos en el siguiente vídeo:

 

¿Qué debería ir realmente al contenedor gris?

La fracción resto debería contener únicamente aquellos residuos que no se pueden reciclar a través de los sistemas de recogida selectiva.

Entran, por ejemplo:

  • Pañales, compresas y tampones
  • Toallitas
  • Colillas de cigarrillo
  • Polvo de barrer
  • Lima de uñas
  • Cepillos de dientes, maquinilla de afeitar desechable y otros residuos de higiene personal
  • Mascarillas
  • Arena de gato
  • Objetos rotos no reciclables como platos o cerámica

En cambio, la realidad observada en la planta muestra que todavía se mezclan materiales reciclables que pueden tener una segunda vida como materias primas secundarias y que se recogen en otros contenedores específicos.

Análisis de la fracción resto en la Planta de Tratamiento de Residuos de Mataró. Foto: R.Gallofré

Orgánica, textil y envases: los principales errores de separación

Los técnicos de la planta maresmenca detectan de manera recurrente tres grandes tipos de impropios dentro del contenedor gris: la materia orgánica, el textil y los envases. Se trata de residuos que disponen de circuitos específicos de recogida —contenedor marrón, puntos de recogida textil y contenedor amarillo—, pero que a menudo acaban mezclados con la fracción resto.

Esta situación no solo altera la composición del rechazo, sino que permite identificar patrones de comportamiento en la separación de residuos en los hogares. En este sentido, el director de Maresme Circular, Jordi Pons, subraya el valor de la caracterización como herramienta de diagnóstico del sistema: “Encontramos muchas cosas que deberían haberse separado correctamente en casa: prendas de ropa, restos de comida, envases como el de desodorantes tipo roll-on... . Todo esto acaba yendo al contenedor gris cuando este no debería ser su destino”.

La caracterización de la fracción resto permite, además, cuantificar estos errores y determinar qué peso tienen dentro del conjunto de residuos que llegan a la planta, aportando información clave para identificar los ámbitos donde es necesario reforzar la sensibilización ciudadana, priorizar actuaciones de mejora en la recogida selectiva y evaluar la eficacia y las necesidades de mejora de los procesos y tecnologías de separación de la planta.

Separar bien en casa es crucial

El sistema de recogida selectiva y por qué es importante respetarlo

El modelo de recogida está diseñado para que cada residuo tenga un circuito específico: Contenedor amarillo (envases, plásticos, latas y bricks); contenedor azul (papel y cartón); contenedor verde (vidrio) y contenedor marrón (orgánica). Por último, el contenedor gris, donde solo debe ir el rechazo no reciclable.

A menudo hay confusión respecto a dónde va cada cosa, a pesar de que hay herramientas muy útiles como Residuo, ¿a dónde vas?, una guía de la Agència de Residus diseñada para ayudarnos a saber exactamente en qué contenedor debemos tirar cada tipo de basura. En este artículo también pueden encontrar detallado dónde va cada residuo y por qué es importante hacerlo bien. Cuando estos flujos se mezclan, se reduce la eficiencia del reciclaje y aumenta la cantidad de residuos que acaban sin valor de recuperación.

Una planta que recupera materiales, pero con límites

A pesar de los errores en la separación inicial, la planta de Mataró dispone de sistemas automatizados que permiten recuperar parte de los materiales reciclables que llegan mezclados. Se pueden separar papel y cartón, metales, envases y plásticos, vidrio y parte de la materia orgánica, que se transforma en biogás para generar energía.

El resto de residuos no aprovechables, lo que llamamos rechazo, se deriva a procesos de valorización energética, donde se transforman tanto en energía eléctrica equivalente a 30.000 hogares como en energía térmica, que a través de la red urbana de climatización Tub Verd, aporta calefacción y aire acondicionado a equipamientos como el Hospital de Mataró.

La fracción resto está llena de impropios. Foto: R.Gallofré

Sin embargo, la recuperación de estos materiales no es equivalente al reciclaje hecho con materiales bien separados desde el origen. "El problema es que los materiales que recuperamos de la fracción resto no tienen la misma calidad que aquellos que se han separado correctamente en origen", explica Jordi Pons que subraya: Lo ideal sería no tener que disponer de esta planta de separación, porque eso querría decir que los residuos ya llegan correctamente separados desde casa".

Esta menor calidad se debe a la presencia de impropios, que dificultan el reciclaje óptimo de los materiales. Cuando residuos que podrían tener una segunda vida se mezclan con otras fracciones, se pueden contaminar y perder su potencial de valorización. Es el caso de la materia orgánica, que, al mezclarse con plásticos y otros residuos, no permite obtener un compuesto de calidad y, por normativa, debe ser derivada al vertedero.

Además, recuperar materiales reciclables de la fracción resto es un proceso mucho más complejo y costoso que depositarlos directamente en el contenedor correspondiente y este sobrecoste se refleja inevitablemente en la tasa de residuos que pagamos entre todos.

El contenedor gris no es un comodín

La caracterización de la fracción resto evidencia una idea clave: el contenedor gris no es un espacio para tirar cualquier residuo. Su uso incorrecto perpetúa un sistema menos eficiente e incrementa el volumen de residuos que podrían haber sido reciclados correctamente.

Pero, ¿hasta qué punto el reciclaje es realmente útil? En el próximo artículo descubriremos qué pasa con los residuos una vez los depositamos en el contenedor y responderemos una pregunta que a menudo genera debate: ¿reciclar sirve realmente para algo?