Vista del Maresme desde Barcelona
Vista del Maresme desde Barcelona

El Maresme es el paraíso de los que huyen de Barcelona, pero su éxito tiene un coste

Dos expertos en demografía y territorio analizan cómo la reconversión del Maresme en una extensión residencial de la capital está encareciendo la vivienda, acelerando la suburbanización y tensionando el transporte y de los servicios públicos

patrocini FinquesGuillem Desembre 25 (3)
 

El crecimiento sostenido del Maresme refleja un cambio estructural profundo en la relación entre Barcelona y su área metropolitana, que transforma el papel de la comarca dentro del sistema residencial catalán. Dos expertos en demografía y territorio coinciden en situar este fenómeno dentro de un mismo marco general de suburbanización, pero lo leen desde perspectivas complementarias: el sociólogo Pau Miret, investigador del Centre d’Estudis Demogràfics (CED), y la profesora Arlinda García Coll, del departamento de Geografía de la Universitat de Barcelona.

Un proceso compartido en toda la corona metropolitana

Para García Coll, lo que ocurre en el Maresme no es un caso excepcional, sino parte de una dinámica metropolitana más amplia. “Es un fenómeno que se nota desde hace tiempo y es bastante común tanto en la costa norte como en la sur de Barcelona. Tanto el Maresme como Castelldefels y Gavà están viviendo un proceso similar: se están convirtiendo en zonas residenciales, sobre todo de personas de Barcelona y del área metropolitana, y también de población extranjera de alto nivel económico”, explica.

En esta línea, Pau Miret señala que el Baix Maresme se ha integrado plenamente en la dinámica residencial de Barcelona: “Los que tienen rentas altas y se marchan de Barcelona optan por este sector porque es una zona de alto standing”. Y lo concreta: “El Baix Maresme se ha consolidado como uno de los principales espacios de recepción de esta población, casi como un continuo residencial de alto nivel”.

Panorámica de Alella

Panorámica de Alella, en el Baix Maresme

La vivienda como factor determinante

Ambos expertos coinciden en señalar el precio de la vivienda como el principal motor del cambio. “El precio de la vivienda es muy importante: determina quién puede entrar y quién no”. Según la geógrafa, el Maresme parte de una ventaja estructural: una oferta vinculada a la segunda residencia, a menudo unifamiliar con jardín, que se ha reconvertido en primera residencia.

“Esto arrastra a las familias. Con el encarecimiento de la vivienda, cualquier vivienda familiar acaba siendo aprovechada”, explica. El proceso se ha intensificado después de la pandemia de la Covid-19. “Después de la Covid ha quedado muy la idea de qué condiciones de vivienda queremos: tener espacio exterior y calidad de vida se valora mucho más”.

Miret añade otra derivada: “Los precios inmobiliarios han llegado a niveles tan altos que muchas casas las compran extranjeros”, un factor que tensiona aún más el mercado inmobiliario.

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Casa unifamiliar de alto standing en el Maresme, por el precio de un piso en Barcelona

Un territorio atractivo pero cada vez más selectivo

La combinación de proximidad a Barcelona, entorno natural y oferta residencial ha reforzado el atractivo del Maresme. “El Maresme ofrece calidad de vida que Barcelona no puede ofrecer”, apunta García Coll, mientras que Miret subraya su papel como espacio de recepción de rentas altas.

La profesora destaca también el peso de la inversión extranjera inmobiliaria: “Hay una parte de migración adinerada que puede comprar en municipios como Sant Andreu de Llavaneres”. Miret matiza: “Son personas con alto poder adquisitivo, pero con una vida relativamente integrada en el territorio”.

3 autopista plena

La autopista entre el Maresme y Barcelona cada día va más llena

Residencial pero no laboral

Uno de los puntos clave es la función del Maresme como zona residencial. “El Baix Maresme se utiliza como zona residencial, no como zona laboral”. Esto implica que muchos residentes trabajan en Barcelona o en el Vallès. “El Maresme depende de Barcelona. Si falla la conexión, hay un problema porque el trabajo está allí”. También apunta la falta de puestos de trabajo cualificados en el territorio.

El transporte y la movilidad son uno de los grandes problemas. “Mucha gente ha dejado Rodalies y eso ha colapsado las carreteras”. García Coll añade: “Las carreteras están saturadas y eso condiciona el día a día”. También alerta que la dispersión urbana incrementa la dependencia del coche y encarece los servicios públicos.

Aglomeraciones en la estación de Rodalies de Mataró este martes. Foto: ACN

Aglomeraciones en la estación de Rodalies de Mataró: la atracción de población tensiona el transporte y los servicios en el Maresme. Foto: ACN

Desigualdades internas y polarización territorial

El Maresme no es homogéneo. “Cuanto más cerca de Barcelona, más rico; cuanto más lejos, más pobre”, resume Miret. Esta desigualdad territorial también se da dentro de los municipios. La tensión del mercado de la vivienda tiene efectos sociales directos: “Hay una gran inseguridad residencial que afecta decisiones vitales como tener hijos”. La falta de vivienda asequible dificulta la emancipación juvenil.

“El alquiler es escaso y con condiciones muy exigentes”, añade García Coll. En este contexto, ciudades como Mataró actúan como “ciudades refugio”, con un mercado inmobiliario más diverso que absorbe parte de la demanda.

El diagnóstico es claro: el Maresme es un territorio residencial muy demandado, pero con desequilibrios crecientes. Funciona cada vez más como una extensión de Barcelona, con fuerte dependencia laboral y de movilidad y con un crecimiento que “no ha ido acompañado de una planificación suficiente”. “Cuando Barcelona se constipa, el Maresme estornuda”, resume García Coll.

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