El Maresme se ha convertido, de manera sostenida, en una de las piezas clave en la redistribución de la población en Catalunya. Los datos del Institut d’Estadística de Catalunya (Idescat) correspondientes a 2024 lo certifican con contundencia: la comarca es la que presenta un saldo migratorio interno más positivo del país en términos absolutos, con +2.452 personas procedentes de otras comarcas catalanas.
Este liderazgo consolida un patrón demográfico en Catalunya que se ha ido intensificando en los últimos años: el Maresme recibe más población de la que pierde dentro del movimiento interno catalán, y lo hace con un volumen significativo y sostenido. En cifras absolutas, en 2024 11.311 personas llegaron al Maresme procedentes de otras comarcas, mientras que 8.859 se marcharon hacia otros puntos del país. El resultado es este saldo positivo de +2.452 residentes, que sitúa la comarca a la cabeza del ranking catalán de recepción de población interna.
Un cambio estructural en la movilidad residencial
Este flujo forma parte de una transformación estructural de la geografía residencial del área metropolitana de Barcelona. El Maresme actúa como territorio de descompresión residencial de Barcelona, que registra un saldo migratorio negativo de -17.190 personas con el resto de comarcas catalanas. Es decir: la capital pierde población hacia el exterior metropolitano, y una parte relevante de este desplazamiento se dirige hacia el litoral del Maresme.
El fenómeno se ve reforzado por otras comarcas de la segunda corona metropolitana como el Baix Llobregat, el Garraf o los Vallès, pero ninguna con la intensidad del Maresme. Aun así, la comarca también registra un volumen elevado de salidas, hecho que evidencia una comarca dinámica y altamente conectada con Barcelona. El balance final, sin embargo, confirma que la atracción de población supera la pérdida.
Autopista C-32 en Mataró, dirección Barcelona
¿Por qué vivir en el Maresme? Factores de atracción
La explicación del fenómeno responde a diversos factores clave de atractivo residencial que convierten el Maresme en una de las zonas más demandadas de Catalunya:
• Proximidad a Barcelona: el Maresme permite vivir fuera de la ciudad pero mantener conexión diaria con Barcelona, gracias sobre todo a la línea ferroviaria de la costa y al acceso por autopista.
• Vivienda en el Maresme: a pesar del encarecimiento del mercado inmobiliario, la comarca ofrece todavía más diversidad residencial que Barcelona, con opciones como viviendas unifamiliares y más espacio.
• Calidad de vida: el Maresme destaca por su combinación de mar y montaña, uno de los principales atractivos para vivir en Catalunya, que aporta entorno natural y proximidad urbana.
• Diversidad urbana: la comarca presenta una estructura urbana heterogénea, con ciudades medianas, pueblos residenciales, zonas turísticas y áreas industriales, lo que permite acoger perfiles de población muy diversos.
El Maresme: una comarca rica pero desigual
El Maresme es también una de las comarcas con más peso económico en determinados segmentos. Según datos del Ministeri d’Hisenda (2023), varios municipios maresmenses se encuentran entre los municipios más ricos de España en renta per cápita. Destacan Alella (6º), Sant Vicenç de Montalt (11º), Cabrils (12º), así como Cabrera de Mar, Tiana y Teià.
A nivel catalán, el Maresme concentra nueve municipios entre los más ricos de Catalunya, vinculados a un modelo basado en vivienda unifamiliar, baja densidad y alta calidad urbanística.
Ahora bien, este modelo también evidencia una fuerte desigualdad interna en el Maresme. Mientras algunos municipios concentran rentas elevadas, otros como Mataró o zonas del Alt Maresme presentan rentas per cápita inferiores a la media catalana.
Un modelo de éxito con tensiones
El crecimiento demográfico del Maresme y su papel como principal receptor de población en Catalunya se explican por su éxito como territorio residencial. Pero este mismo éxito conlleva retos importantes: presión sobre el mercado inmobiliario, aumento de los precios de la vivienda, saturación de servicios e infraestructuras y una creciente polarización territorial entre municipios.