La música clásica y la electrónica pueden parecer dos universos muy alejados, pero Meritxell Neddermann encuentra muchas más conexiones de las que aparentemente se podría pensar. "A veces escucho a Beethoven y pienso: qué rave se está montando", afirma la cantante y pianista del Maresme en una entrevista con la ACN. Esta manera de entender la música es precisamente el punto de partida de su nuevo disco, Classic electro drama (Panda Records), un trabajo en el que vuelve a abrazar el piano, su instrumento principal, y lo combina con sintetizadores analógicos, texturas electrónicas e influencias de la música clásica.
El nuevo álbum representa una síntesis de las diferentes etapas de su trayectoria. Según explica Neddermann, Classic electro drama se sitúa entre el carácter tranquilo y pianístico de su debut, In the backyard of the castle, y el sonido más pop y electrónico del segundo disco, Suelta. La compositora quería recuperar su faceta más vinculada al piano, pero sin renunciar a la energía y la contundencia sonora que había explorado posteriormente.
"Aquí me he entregado al piano otra vez, que es mi instrumento principal", explica. El resultado es un trabajo que combina delicadeza, experimentación, fuerza rítmica y una sonoridad muy personal.
De Beethoven a los sintetizadores: dos mundos que se encuentran
Una de las particularidades del disco es la presencia explícita de la música clásica como fuente de inspiración. Neddermann ha incorporado citas literales de armonías y melodías clásicas, que conviven con arreglos electrónicos, sintetizadores, vocoders y grabaciones en cinta analógica.
Lejos de considerar que esta mezcla sea forzada, la compositora defiende que existe una relación natural entre ambos lenguajes. "Los arreglos son muy similares a lo que se podría hacer con los sintetizadores. Le veo la conexión extrema y me parece natural que se junte porque es lo mismo para mí en muchos casos", señala.
El piano clásico y las texturas electrónicas se complementan así en una propuesta que busca romper las fronteras entre géneros, sin dejar de lado la melodía ni la expresividad emocional.
El disco más personal, también en la producción
El proceso creativo de Classic electro drama también ha representado un cambio respecto a los trabajos anteriores. Meritxell Neddermann ha asumido un papel especialmente activo en la producción musical, aunque ha colaborado con diferentes productores para dar forma a las canciones.
La cantante se define como "la columna vertebral de la producción" y reconoce que el proyecto comenzó como una aventura en la que no tenía claro si el resultado final mantendría una sonoridad homogénea.
"Era una aventura y me lo siento más mío por eso", explica, destacando que ha tenido más implicación a la hora de tomar decisiones sobre el sonido y los arreglos. Al mismo tiempo, reivindica el trabajo de los productores con quienes ha trabajado, de los cuales valora especialmente la calidad sonora que aportan a las composiciones.
En cuanto a las letras, el disco recoge vivencias y reflexiones personales, pero sin seguir una narración cronológica. Algunas canciones parten de experiencias recientes y otras de emociones que podría haber expresado años atrás.
Es el caso de Royalties, una pieza que habla de la contradicción entre desear algo y no dar los pasos necesarios para conseguirlo.
La influencia de Jorge Drexler y la búsqueda de una voz propia
La trayectoria de Meritxell Neddermann también está marcada por su trabajo como teclista de Jorge Drexler, una experiencia que le ha permitido compartir escenarios y procesos creativos con uno de los artistas más reconocidos de la música en castellano. También ha colaborado con músicos como Valeria Castro y Joan Miquel Oliver.
Neddermann destaca especialmente la influencia que ha recibido de Drexler en la manera de entender el oficio musical. "Drexler es muy intelectual y le encanta aprender y tiene una sed de conocimiento muy grande. Eso me inspira mucho y me encanta", afirma.
La compositora también reflexiona sobre las dificultades de mantener una identidad artística propia en un mercado musical globalizado. Considera, sin embargo, que esta tensión entre creatividad y expectativas del público ha existido siempre.
Como ejemplo, recuerda las dificultades que encontró Pau Casals para impulsar en Barcelona una orquesta con el repertorio que quería interpretar, más allá de las obras conocidas y habituales.
Para Neddermann, la autenticidad artística ha sido siempre una conquista que exige convicción y una mirada propia.
Una gira con Magalí Datzira y Estefania Chamorro
La nueva etapa musical también llegará a los escenarios con un formato especialmente ilusionante para la cantante. Meritxell Neddermann presentará Classic electro drama en trío con Magalí Datzira y Estefania Chamorro, dos artistas con trayectorias propias que aportarán su personalidad musical al directo.
"Me hace mucha ilusión esta trinidad porque es muy fresca y muy nueva. Me encanta su perspectiva musical, su visión musical y nos entendemos mucho", destaca.
La gira comenzará el 24 de octubre en Utopia 46 de Barcelona y continuará el 4 de noviembre en Le Taquin de Toulouse, el 13 de noviembre en el Cafè del Teatre de Lleida, el 14 de noviembre en Platea de Girona y el 28 de noviembre en La Cate de Figueres. El 16 de enero también actuará en el Inverfest de Madrid.
Con este nuevo trabajo, Meritxell Neddermann reafirma una personalidad artística que se mueve con naturalidad entre la formación clásica, la experimentación electrónica y la canción contemporánea. Un universo en el que Beethoven puede compartir protagonismo con los sintetizadores y donde un piano puede acabar convirtiéndose, casi sin querer, en el centro de una rave.
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