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Redacció

El municipio maresmenc que quiere reducir a la mitad la población de palomas

El Ayuntamiento de Argentona habilita dos jaulas para sacrificar la mitad de los 500 ejemplares que calcula que viven

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El Ayuntamiento de Argentona, con el visto bueno de la Generalitat de Cataluña, trabaja para reducir la superpoblación de palomas en el núcleo urbano, donde se estima que hay unos 500 ejemplares de la especie roquero doméstico. El consistorio ha colocado dos jaulas en zonas estratégicas del municipio para llevar a cabo las capturas, una medida muy efectiva e inocua. Están habilitadas con agua, comida y refugio, y permanecerán instaladas durante dos meses. La empresa especializada Colomba Control SL se encarga de vaciarlas de forma regular y trasladar a los animales al punto de sacrificio.

Con esta actuación, que tiene un coste de 2.178 €, se pretende reducir la población a la mitad. La última captura de palomas realizada por el Ayuntamiento de Argentona fue en el año 2021, cuando con este mismo método se logró reducir el número de ejemplares en un 50 %. Además, a lo largo de los últimos años, el consistorio ha colocado púas, redes y otros elementos en edificios públicos y arbolado para evitar la reproducción de la especie. El Ayuntamiento de Argentona recuerda que, desde el año 2013, la Ordenanza reguladora de tenencia de animales en el municipio prohíbe la alimentación de palomas.

La superpoblación, un problema de salud pública

La superpoblación de palomas se ha convertido en un problema común en muchas ciudades catalanas, especialmente en Barcelona. El elevado número de ejemplares, con cerca de 100.000 palomas según los últimos censos, genera un gran volumen de quejas ciudadanas y plantea riesgos para la salud pública. Además de causar daños al mobiliario urbano con sus excrementos corrosivos, las palomas también contribuyen al aumento de suciedad, enfermedades y parásitos. El ecosistema urbano desequilibrado, donde las palomas tienen pocos depredadores naturales como halcones o gaviotas, favorece su proliferación desmesurada, lo que incrementa la preocupación por su gestión y control.

Los esfuerzos para combatir esta plaga han incluido medidas como la utilización de aves rapaces y la distribución de pienso anticonceptivo con nicarbazina, pero con resultados limitados. Los expertos coinciden en que la medida más eficaz es reducir la alimentación que ofrecen tanto vecinos como turistas, ya que esto favorece la multiplicación de las colonias. Iniciativas de concienciación y presión sobre los alimentadores han dado mejores resultados que los anticonceptivos, como demuestra la reducción del 40% de la población de palomas en una prueba piloto en Sant Andreu. Así, se hace hincapié en la necesidad de una acción prolongada y coordinada para controlar este problema en las ciudades.

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