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La rotonda del Cargol de Mataró

Redacció

El Maresme se reinventa: así será el nuevo paseo de la N-II

La pacificación transformará más de 40 kilómetros de carretera en una vía urbana con espacio para caminar e ir en bicicleta; las primeras obras comenzarán en Mataró el invierno de 2026

 

La Nacional II del Maresme dejará progresivamente de ser la carretera que durante décadas ha canalizado una parte importante del tráfico de la comarca. El nuevo Convenio Maresme prevé convertirla en una vía de carácter local, más integrada en los municipios y con mucho más espacio reservado para peatones, bicicletas y transporte público. La transformación afectará a más de 40 kilómetros de la N-II a su paso por 16 municipios, desde Montgat hasta Malgrat de Mar. La Generalitat ha dividido la actuación en 19 tramos, adaptados a los diferentes entornos urbanos e interurbanos, con una inversión global prevista de 180 millones de euros.

El documento presentado en Mataró define el resultado como el paso "de la N-II al paseo del Maresme". No se tratará únicamente de repintar carriles o limitar la velocidad: la carretera perderá esta condición y pasará a convertirse en una vía urbana. Cuando terminen las obras, los nuevos viales serán transferidos a los ayuntamientos correspondientes.

Un carril por sentido y nuevas rotondas

El diseño general de la nueva N-II prevé reducir la calzada a un carril de circulación por sentido, aunque cada proyecto se adaptará a las necesidades del tramo. El espacio liberado permitirá ensanchar aceras, incorporar arbolado, crear zonas de paseo y desplegar una infraestructura ciclista continua. Las intersecciones reguladas por semáforos o los giros conflictivos se reorganizarán, en muchos casos, mediante nuevas rotondas. El objetivo es reducir la velocidad de los vehículos, facilitar los movimientos locales y eliminar el efecto barrera que todavía genera la carretera entre los núcleos urbanos, las estaciones de tren, las playas y los paseos marítimos.

La transformación también incluirá la mejora de la accesibilidad a las estaciones de Rodalies y a las paradas de autobús, así como nuevos pasos para peatones y conexiones transversales. La voluntad es que la antigua carretera deje de ser una vía pensada principalmente para atravesar los municipios y pase a responder a los desplazamientos cotidianos de los vecinos.

Ciclista en la N-II


Una vía ciclista y peatonal continua

Uno de los elementos más destacados será la creación de una vía ciclable y un itinerario peatonal continuos a lo largo del Maresme. El trazado aprovechará los paseos marítimos allí donde ya existan, mientras que en los tramos sin una alternativa litoral se incorporará directamente a la plataforma de la N-II.

Hay cuatro tramos interurbanos prioritarios que suman 9,2 kilómetros y tienen una inversión prevista de 8,9 millones de euros:

  • Mataró-Sant Andreu de Llavaneres: 3 kilómetros.
  • Arenys de Mar: 1,1 kilómetros.
  • Canet de Mar-Sant Pol de Mar: 1,9 kilómetros.
  • Sant Pol de Mar-Calella: 3,2 kilómetros.

Estos proyectos darán continuidad a la red ciclista en puntos donde ahora los desplazamientos no motorizados se encuentran interrumpidos o deben convivir en condiciones poco seguras con el tráfico de la carretera.

Mapa de la Nacional y el carril bici a su paso por Mataró.

 

Mataró estrenará las obras de pacificación

La primera gran actuación se realizará en Mataró, donde el proyecto ya ha sido aprobado y se licitará durante el verano de 2026. Las obras tienen un presupuesto de 8,9 millones de euros, comenzarán previsiblemente el próximo invierno y durarán unos 18 meses. La intervención afectará aproximadamente dos kilómetros del frente marítimo y estará dividida en tres tramos ejecutados por la Generalitat, a los que se añadirá una actuación municipal vinculada al desarrollo del sector Iveco-Renfe/Farinera.

El primer tramo, de 780 metros, tendrá una configuración de un carril por sentido. El segundo, de 560 metros y situado en la parte más urbana y transitada, mantendrá una sección de dos carriles por sentido. El tercer tramo, de 840 metros, volverá a quedar reducido a un carril por sentido. El proyecto también prevé rotondas y conexiones en el entorno del Rengle, la ronda Barceló, el Cargol y Sant Simó, además de la continuidad del carril bici.

  • Las recreaciones del proyecto muestran una transformación notable del frente marítimo: aceras más anchas, árboles, itinerarios ciclistas segregados, pasos de peatones y rotondas que sustituyen parte de la actual configuración viaria.
Así serán los tramos de carril bici a su paso por Mataró.

 

El Baix Maresme, la siguiente gran fase

Después de Mataró, una de las actuaciones más avanzadas es la del Baix Maresme. Los cinco proyectos en que se ha dividido este ámbito suman unos 14 kilómetros y tienen una inversión prevista de 80 millones de euros.

La redacción se encuentra en una fase muy avanzada y la previsión es disponer de todas las maquetas entre julio y septiembre de 2026. Las obras podrían licitarse entre finales de 2026 y principios de 2027, según la evolución de cada tramo.

Uno de los retos será mantener la circulación mientras se realicen los trabajos. La Generalitat está estudiando cómo organizar el tráfico durante las obras, ya que la N-II continúa siendo una vía esencial para los movimientos internos de municipios como Montgat, el Masnou, Premià de Mar, Vilassar de Mar o Cabrera de Mar.

Dieciocho kilómetros en el Mig y Alt Maresme

La pacificación continuará con nueve tramos del Mig i Alt Maresme, con una longitud conjunta de 18 kilómetros y una inversión estimada de 80 millones. Los proyectos de Sant Andreu de Llavaneres, Sant Vicenç de Montalt y Canet de Mar se encuentran en una fase avanzada. Paralelamente, se han adjudicado recientemente los de Caldes d’Estrac, Arenys de Mar, Calella, Pineda de Mar, Santa Susanna y Malgrat de Mar.

  • El diseño concreto no será idéntico en todas partes.
  • Los tramos urbanos tendrán más espacio para aceras, arbolado y actividad ciudadana, mientras que en los sectores interurbanos se priorizará la seguridad vial y la continuidad de los itinerarios a pie y en bicicleta.

Hasta 10.000 vehículos menos en los tramos más cargados


La pacificación solo será posible si una parte importante del tráfico de paso se desplaza hacia la C-32. Actualmente, algunos tramos de la N-II alcanzan los 30.000 vehículos diarios, mientras que en otros puntos la intensidad se sitúa por debajo de los 10.000. Las estimaciones del Govern indican que la combinación entre los nuevos accesos a la autopista y la transformación de la N-II podría retirar hasta 10.000 vehículos diarios adicionales de los puntos con más tráfico y con conexiones más eficientes con la C-32.

  • El cambio de modelo se basa, por lo tanto, en dos operaciones inseparables: convertir la C-32 en la principal vía para los trayectos comarcales y de paso, y devolver la N-II a los municipios para que funcione como una avenida urbana.

El resultado final deberá ser una carretera con menos tráfico, velocidades más bajas, más seguridad y una nueva continuidad para caminar y andar en bicicleta. Después de décadas de proyectos, acuerdos y aplazamientos, la antigua Nacional II aspira a convertirse definitivamente en el paseo central del Maresme.


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