"Proteger todos los bienes culturales, históricos y actuales, materiales e inmateriales de la comarca para evitar los expolios y destrucciones de los últimos años, tanto en la capital como en las villas del Maresme y de los cuales el Teatro Clavé, Can Fàbregas o el Albergue Josep Abril son algunos ejemplos". Este es el objetivo de la Associació en Defensa del Patrimoni Cultural de Mataró i el Maresme (ADEPAC MiM), que el próximo martes, día 10 de octubre a las 19.00h, se presentará en sociedad al Café de Mar de Mataró.
Coincidiendo con la presentación de la nueva asociación, esta también expondrá los motivos de "salvar Ca la Madrona", el primer proyecto que se ha marcado la entidad: "El yacimiento de origen visigodo, situado en el polígono Mata-Rocafonda, está amenazado por un traslado que lo malograría totalmente si se llegara a hacer. En el solar del yacimiento, el consorcio para la Economía Circular ha planificado la construcción de sus edificios. ADEPAC no está en contra, pero sí que pide que el planeamiento sea compatible, sin traslado, con este yacimiento tan importante, dado los pocos vestigios visigodos que hay en los Países Catalanes. Yacimiento que también explica el origen de la Ciudad de Mataró".
ADEPAC nace para defender el patrimonio cultural de la comarca: "La pérdida de este patrimonio impide conocer una parte significativa de nuestra identidad colectiva y nos imposibilita legarlo a las generaciones futuras. Pensamos que hace falta un nuevo modelo para defender nuestro patrimonio más allá de las plataformas o iniciativas concretas que se han ido constituyendo desde la ciudadanía y que pasada la campaña comportan perder contactos, conocimientos e impulso". En este sentido, la nueva asociación propone pasar de un modelo reactivo que responde a amenazas de pérdida a un modelo proactivo y creativo que vea en el patrimonio un elemento constitutivo del desarrollo económico.
La nueva entidad también basa su creación en la experiencia empírica acumulada a lo largo de los años: "La historia reivindicativa dice que cuando una administración ha hecho caso de las propuestas de la ciudadanía y ha actuado en consecuencia, el resultado ha sido exitoso para todo el mundo y han nacido nuevos espacios públicos que enriquecen la ciudad de Mataró", y ponen los ejemplos del Parque de Rocafonda (tenía que ser una autovía), el patrimonio de la Unión de Cooperadores (robado por el franquismo), Can Noè (ya estaban a punto de empezar unos bloques de pisos) o el Parque de Can Tuñí (tenía que ser también un gran polígono residencial).
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