Los trenes de la R1 y la RG1 no se detienen en la estación de Premià de Mar este martes debido al fuerte temporal de levante, que está afectando la circulación ferroviaria en gran parte del litoral catalán. Renfe ha decidido cerrar la estación por motivos de seguridad, especialmente la zona más cercana al mar, ante el fuerte viento y oleaje que golpean este tramo de costa. Los trenes circulan por allí, pero no hacen parada.
Según ha informado la operadora, se ha establecido un servicio alternativo por carretera entre las estaciones de Ocata, Premià de Mar y Vilassar de Mar. Este servicio funciona como un “carrusel”, con autobuses que realizan el recorrido de manera rotatoria para garantizar la movilidad de los viajeros mientras dure la incidencia. Por ahora, no hay previsión de reapertura de la estación hasta que el temporal pierda intensidad.
Una estación expuesta
La estación de Premià de Mar es una de las más expuestas de la línea R1, ya que se encuentra prácticamente a nivel de playa. Esta proximidad al mar hace que, en episodios de fuerte oleaje, sea habitual que se produzcan afectaciones tanto en la circulación ferroviaria como en las mismas instalaciones, un problema recurrente en toda la fachada litoral del Maresme.
Uno de los episodios más graves se vivió durante el temporal Gloria de enero de 2020, cuando las olas llegaron a destrozar parte de la estación. En aquella ocasión, el fuerte oleaje rompió la vidriera que protegía a los usuarios que esperaban los trenes en dirección norte, con imágenes impactantes de vidrios esparcidos y piezas colgando a punto de caer.
Situaciones como aquella han alimentado, a lo largo de los años, el debate sobre la vulnerabilidad de las infraestructuras ferroviarias del Maresme frente a los temporales marítimos y sobre la necesidad de actuaciones estructurales para reducir su impacto. Mientras tanto, cada nuevo episodio de levante vuelve a poner a prueba una línea clave para la movilidad cotidiana de miles de usuarios.

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