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Opinión de Oriol Bassa

Oriol Bassa

Los SUDS: una solución para reducir el riesgo de inundación y adaptar la ciudad al cambio climático

Nuestro territorio sufre cada vez más los efectos del cambio climático: temperaturas más elevadas, olas de calor y episodios de lluvias muy intensas concentrados en periodos de tiempo cortos. Esta situación nos obliga a repensar cómo diseñamos los espacios urbanos y cómo gestionamos el agua de lluvia.

Cuando se producen aguaceros, las rieras bajan llenas, las calles se inundan y las redes de alcantarillado pueden quedar saturadas. Pero, ¿y si en lugar de conducir toda el agua de lluvia hacia las alcantarillas y las rieras consiguiéramos retenerla e infiltrarla en el mismo lugar donde cae? Esta es la filosofía de los SUDS (sistemas urbanos de drenaje sostenible).

¿Qué son los SUDS?

Son sistemas que permiten gestionar el agua de lluvia de manera natural, reteniéndola temporalmente, infiltrándola en el subsuelo o almacenándola para aprovecharla posteriormente. El objetivo es imitar el comportamiento de la naturaleza: cuando llueve en un bosque o un prado, una parte del agua se infiltra en el terreno, otra es absorbida por la vegetación y otra se almacena temporalmente. En cambio, en las zonas urbanizadas, con muchos tejados, pavimentos y asfalto, el agua circula rápidamente hacia los imbornales y las rieras.

Un SUDS en casa

Los SUDS no son exclusivos de las grandes obras públicas. Cualquier vivienda con jardín puede incorporar uno. Imaginemos una casa donde el agua del tejado, conducida por los bajantes, y la que cae sobre el patio se recoge mediante unas tuberías y se dirige hacia una zanja drenante o un depósito soterrado con gravas o módulos de infiltración.

Este sistema permite almacenar temporalmente el agua e infiltrarla progresivamente en el terreno, evitando que vaya directamente al alcantarillado y, finalmente, a la riera. También se puede instalar un depósito para aprovecharla para regar el jardín.

El coste orientativo de una instalación doméstica sencilla puede situarse entre los 1.000 y los 3.000 euros, incluyendo la excavación, los materiales y la instalación. Antes de proyectarla, sin embargo, es importante que un técnico compruebe la permeabilidad del terreno, la profundidad del nivel freático, la proximidad a los cimientos de la vivienda y las posibles afecciones al subsuelo. No todos los terrenos permiten infiltrar agua con garantías.

También en fábricas, supermercados y espacios públicos

El potencial de los SUDS va mucho más allá de las viviendas particulares. Se pueden instalar en los patios de fábricas, en los aparcamientos de supermercados, en las instalaciones deportivas y en los parques públicos. Pavimentos permeables, jardines de lluvia, zanjas drenantes y depósitos soterrados son algunas de las soluciones posibles.

Así, cada espacio urbanizado puede contribuir a retener una parte del agua que genera, en lugar de verterla toda simultáneamente a la red de drenaje.

Menos presión sobre las alcantarillas y las rieras

Uno de los problemas de muchos municipios es que, a pesar de que la normativa establece la separación entre las redes de aguas pluviales y residuales, todavía hay zonas donde las dos redes están unificadas. Cuando llueve intensamente, una gran cantidad de agua entra en el alcantarillado y puede provocar su saturación, desbordamientos y vertidos de aguas residuales.

Si conseguimos que una parte importante del agua se infiltre en el mismo lugar donde cae, reduciremos la presión sobre las alcantarillas. Y si evitamos que esta agua llegue de golpe a las rieras, también reduciremos los caudales punta y, por lo tanto, el riesgo de inundaciones.

Los SUDS no pueden evitar por sí solos las inundaciones provocadas por episodios extraordinarios, pero son una herramienta muy valiosa para reducir la escorrentía y complementar las infraestructuras hidráulicas tradicionales.

Un territorio más sostenible, resiliente y preparado para el futuro

Los beneficios no son solo hidráulicos. Los SUDS que incorporan vegetación, jardines de lluvia y espacios verdes también ayudan a reducir el efecto de isla de calor, refrescar las calles y mejorar la calidad ambiental. Además, favorecen la infiltración del agua y la recarga de los acuíferos.

Los ayuntamientos podrían impulsar ayudas para instalar estos sistemas en viviendas particulares e incorporarlos a las reformas de calles, parques y equipamientos públicos. También habría que promover su implantación en los polígonos industriales y en los grandes aparcamientos.

Imaginemos el efecto de cientos o miles de pequeñas actuaciones repartidas por el municipio. Cada una tendría un impacto limitado, pero la suma podría reducir significativamente el agua que llega de golpe a las alcantarillas y a las rieras.

Ante el cambio climático, necesitamos pueblos y ciudades más verdes, más frescas y más resilientes. Quizás ha llegado el momento de dejar de pensar solo en cómo evacuar el agua cuando llueve y empezar a planificar cómo retenerla, infiltrarla y aprovecharla. Los SUDS nos permiten avanzar hacia una ciudad que no ve el agua de lluvia solo como un problema, sino también como un recurso.

Oriol Bassa i Vila. Dr. Ingeniero de montes. Consultor ambiental.

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