El enfrentamiento entre el alcalde de Sant Andreu de Llavaneres, Bernat Graupera, que se dio de baja de UDC después de las elecciones municipales del 2011, y la dirección local del partido, es cada día más insostenible. Después de que hace pocos días Graupera decidiera expulsar del gobierno municipal a un regidor de Unión, el presidente local de los democristians, Josep Molina, se ha dirigido al director general de Administraciones Locales de la Generalitat, Jordi Souto, para informar que el alcalde, a pesar de abandonar Unión, se mantiene en situación irregular al frente del grupo municipal de CiU, en lugar de pasar al grupo de los regidores no adscritos. Molina reclama a Souto que interceda para hacer cumplir la normativa.
Molina afirma que UDC se ha dirigido reiteradamente al secretario municipal porque incluya en la orden del día de los plenos municipales la comunicación por parte del alcalde de su salida del grupo municipal de CiU. Unión ya le reclamó el acta de regidor en 2011, pero Graupera se negó. Ahora, según Molina, también se niega a comunicar oficialmente su salida del partido.
"El propio Alcalde, que ya no pertenece al partido, tendría que dar cuenta al Pleno de la suya renuncia a la militancia y pasar a formar parte del Grupo de No Adscritos", advierte Molina en el escrito dirigido a la Generalitat. Según la Ley de Administraciones Locales, apunta, cuando un regidor abandona el partido "está obligado a pasar a formar parte del Grupo de No Adscritos".
La ofensiva de Unión llega después de que el alcalde anunciara la expulsión de un regidor de este partido, Juan García. Graupera contó con el apoyo del resto de regidores de CiU, y también del PP, con quien comparte gobierno. Según Molina, pero, "los engañó". Además, según el presidente local de UDC, la expulsión es "nulo•la" porque Graupera no puede hacer escritos en nombre de CiU porque "no pertenece al partido".
En los próximos días la dirección de Unión a Llavaneres tiene intención de celebrar una asamblea para analizar la situación, trasladarla a los socios de Convergència y estudiar como resolver el conflicto. "Mi opinión es que Graupera no continúe de alcalde", ha espetado Molina.
Molina afirma que UDC se ha dirigido reiteradamente al secretario municipal porque incluya en la orden del día de los plenos municipales la comunicación por parte del alcalde de su salida del grupo municipal de CiU. Unión ya le reclamó el acta de regidor en 2011, pero Graupera se negó. Ahora, según Molina, también se niega a comunicar oficialmente su salida del partido.
"El propio Alcalde, que ya no pertenece al partido, tendría que dar cuenta al Pleno de la suya renuncia a la militancia y pasar a formar parte del Grupo de No Adscritos", advierte Molina en el escrito dirigido a la Generalitat. Según la Ley de Administraciones Locales, apunta, cuando un regidor abandona el partido "está obligado a pasar a formar parte del Grupo de No Adscritos".
La ofensiva de Unión llega después de que el alcalde anunciara la expulsión de un regidor de este partido, Juan García. Graupera contó con el apoyo del resto de regidores de CiU, y también del PP, con quien comparte gobierno. Según Molina, pero, "los engañó". Además, según el presidente local de UDC, la expulsión es "nulo•la" porque Graupera no puede hacer escritos en nombre de CiU porque "no pertenece al partido".
En los próximos días la dirección de Unión a Llavaneres tiene intención de celebrar una asamblea para analizar la situación, trasladarla a los socios de Convergència y estudiar como resolver el conflicto. "Mi opinión es que Graupera no continúe de alcalde", ha espetado Molina.