Los vecinos de la comunidad Illa Centre de el Masnou, un bloque de vivienda pública impulsado por el Área Metropolitana de Barcelona (AMB), denuncian "infinidad de desperfectos" en una promoción que, consideran, no tiene los mínimos exigibles. Los afectados explican que la obra se ha hecho "con pocas ganas" y critican la calidad de los acabados, que en poco más de ocho meses ya muestran síntomas de desgaste. También alertan de los quebraderos de cabeza provocados por el agua, ya que en diferentes espacios han aparecido filtraciones, humedades y óxido.
Por su parte, la AMB defiende que es "bastante habitual" que se tengan que hacer "reajustes" en obras nuevas, pero que a pesar de todo se ha hecho un seguimiento "exhaustivo" de cada caso y que la constructora ya habría resuelto el 90% de las incidencias.
Debían ser pisos de “calidad”
Durante el acto institucional que organizó la AMB el pasado marzo, se destacó la "calidad" y la "dignidad" de la promoción, unas palabras que ahora resuenan en la cabeza de los vecinos, que ven como en menos de un año han empezado a aparecer problemas que alejan la realidad de los pisos de estos calificativos.
Durante los episodios de lluvias, se han vivido filtraciones en los trasteros y en el aparcamiento. También tiene filtraciones la claraboya de acceso al edificio. Por otro lado, los desagües de los espacios exteriores hacen caer el agua de un piso a otro, dejando anegados los espacios comunes del edificio.
Para más inri, en el interior de algunos pisos también se empiezan a ver algunos síntomas relacionados con el agua, como humedades en techos o zócalos bufados por filtraciones internas de las zonas húmedas de las viviendas. "No puede ser que una obra que no llega al año de vida esté en este estado", lamentan los vecinos.
Otro de los desperfectos que citan es la aparición de óxido en placas metálicas, un material muy presente en toda la obra. Los vecinos ponen en duda la idoneidad del material para una promoción junto al mar y, por lo tanto, expuesta a altos niveles de humedad.
Uno de los vecinos afectados, Pau Serra, denuncia que, más allá de las incomodidades que les provoca la actual situación, es especialmente preocupante por el hecho de que sean viviendas públicas: "Hemos pasado de la ilusión de un piso nuevo a esto. La vivienda pública debería ser otra cosa".
Con todo, el AMB recuerda que la obra está todavía en periodo de garantía y que la constructora hará las reparaciones que sean necesarias. El ente público asegura que tiene conocimiento de las reclamaciones, con visitas a los afectados, y dice que hay un calendario para solucionar los problemas existentes "en las próximas semanas".
Los vecinos, sin embargo, recelan de estas promesas. Creen que con el paso del tiempo la predisposición a reparar los desperfectos será menor por parte de la empresa constructora y el periodo de garantía se irá agotando. La garantía más larga es para problemas estructurales, un ámbito en el que, por ahora, no se han detectado problemas. "También se han de decir las cosas buenas y parece que el edificio no irá al suelo", ironizan los vecinos.
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