Ahora hace veinte años que los voluntarios de Mano Abierta recogían las primeras botellas. En estas dos décadas la campaña de Maristes Valldemia ha cambiado mucho hasta convertirse en toda una fiesta solidaria que, un golpe más, llenará las calles de la ciudad. Este jueves, día 3 de enero, más de trescientas cincuenta personas se encargarán de ponerlo en marcha. Mientras unos recorrerán los diferentes barrios y los centros comerciales recogiendo botellas de cava vacías y alimentos, los otros se encargarán de los actos más festivos. La edición de este año presenta un programa más completo con novedades como el pasacalle de gigantes que irá de la escuela a la plaza Santa Anna, una rifa solidaria y un torneo de baloncesto 3x3 que propone el Club Deportivo Valldemia, este último acto, pero, se celebrará unos días antes, el 29. También se puede colaborar llenando con monedas una mano que se dibujará en tierra, dejando un mensaje solidario en un panel de doscientos metros cuadrados y participante de la encendida de bombillas.
"Creemos que estamos viviendo el momento más óptimo de la campaña pero no nos podemos estancar porque esta es una sociedad efímera que obliga a seguir creando nuevas actividades que den rendimiento económico", ha afirmado David Codina, coordinador de Mano Abierta dentro de la ONG Sed-Mataró. De hecho, los organizadores valoran muy positivamente la respuesta de los mataronins en estos veinte años: "La iniciativa ha permitido abrir la escuela en Mataró y la gente ha respondido muy bien, tenemos contribuciones de todo tipos: desde el abuelo que nos guarda las dos botellas de cava que se ve al año hasta las aportaciones más grandes de algunos restaurantes". Con todo, la media de botellas recogidas en los últimos años es de 15.000, con una recaudación económica de 4000 euros. "Esperamos conseguir algo más en esta edición puesto que hemos eliminado una actividad que sólo representaba gastadas, el concierto, por la rifa de lotes que nos reportará más dinero", apunta Codina. Los beneficios se repartirán entre diferentes entidades de la ciudad que se encargarán de invertir en el "cuarto mundo mataroní".
Una evolución pensada
Mano Abierta ha pasado por muchas fases hasta llegar a su actual madurez. "Empezamos recogiendo papel, botellas de cava y ropa, pero el precio del papel bajó mucho y la gestión de la ropa era muy complicada", recuerda Codina. Esto provocó una decaída que los hizo buscar nuevos caminos: "Decidimos centrarnos sólo en las botellas y se nos ocurrió utilizarlas para hacer dibujos en el patio, una actividad que recuperamos este año". Ahora hace diez años se plantearon otro reto para romper la monotonía consiguiendo su primer récord Guinnes con la recol•lecta de 52.000 botellas, un hito que superaron el año siguiente con un total de 63.000. "Ahora ha nacido la fiesta de la solidaridad, con todas las actividades que acompañan la recogida, y creemos que es la etapa definitiva", ha afirmado David Codina.
"Creemos que estamos viviendo el momento más óptimo de la campaña pero no nos podemos estancar porque esta es una sociedad efímera que obliga a seguir creando nuevas actividades que den rendimiento económico", ha afirmado David Codina, coordinador de Mano Abierta dentro de la ONG Sed-Mataró. De hecho, los organizadores valoran muy positivamente la respuesta de los mataronins en estos veinte años: "La iniciativa ha permitido abrir la escuela en Mataró y la gente ha respondido muy bien, tenemos contribuciones de todo tipos: desde el abuelo que nos guarda las dos botellas de cava que se ve al año hasta las aportaciones más grandes de algunos restaurantes". Con todo, la media de botellas recogidas en los últimos años es de 15.000, con una recaudación económica de 4000 euros. "Esperamos conseguir algo más en esta edición puesto que hemos eliminado una actividad que sólo representaba gastadas, el concierto, por la rifa de lotes que nos reportará más dinero", apunta Codina. Los beneficios se repartirán entre diferentes entidades de la ciudad que se encargarán de invertir en el "cuarto mundo mataroní".
Una evolución pensada
Mano Abierta ha pasado por muchas fases hasta llegar a su actual madurez. "Empezamos recogiendo papel, botellas de cava y ropa, pero el precio del papel bajó mucho y la gestión de la ropa era muy complicada", recuerda Codina. Esto provocó una decaída que los hizo buscar nuevos caminos: "Decidimos centrarnos sólo en las botellas y se nos ocurrió utilizarlas para hacer dibujos en el patio, una actividad que recuperamos este año". Ahora hace diez años se plantearon otro reto para romper la monotonía consiguiendo su primer récord Guinnes con la recol•lecta de 52.000 botellas, un hito que superaron el año siguiente con un total de 63.000. "Ahora ha nacido la fiesta de la solidaridad, con todas las actividades que acompañan la recogida, y creemos que es la etapa definitiva", ha afirmado David Codina.