La lucha contra los vehículos abandonados en Mataró continúa activa, para intentar dar respuesta a un problema estructural y enquistado en la ciudad. En los últimos cuatro meses, la Policía Local ha retirado más de 40 coches de la vía pública, en una serie de actuaciones repartidas por diferentes puntos de la capital del Maresme
Esta semana se ha puesto en marcha un nuevo operativo que prevé la retirada de 18 vehículos abandonados en zonas como Rocafonda, Cerdanyola, Molins o el centro. Entre los puntos concretos hay la ronda de Josep Tarradellas, el polígono de Mata-Rocafonda o el aparcamiento del Triangle de Molins.
Estas actuaciones se suman a las realizadas recientemente, como la del Sorrall el mes de diciembre, con 12 vehículos retirados, o la intervención en Rocafonda a finales de febrero, también con una docena de coches. En este último caso, además, se actuó sobre el espacio con tareas de limpieza y se atendió a personas sin hogar que pernoctaban en algunos vehículos.+
Retirada de un vehículo en el aparcamiento de Josep Tarradellas
Una problemática crónica en Mataró
A pesar del incremento de operativos, los coches abandonados continúan siendo un problema de fondo. En Mataró se gestionan entre 300 y 400 casos cada año, una cifra estable pero con riesgo de crecer por factores como el envejecimiento del parque móvil o el encarecimiento de los vehículos nuevos.
Uno de los principales escollos es la lentitud del proceso: pueden pasar hasta ocho meses desde que se detecta un vehículo hasta que se puede retirar y desguazar. Este hecho provoca que muchos coches ocupen durante largo tiempo plazas de aparcamiento y degraden el espacio público.
Además, a menudo es complicado identificar o localizar los propietarios, y en algunos casos los vehículos se mueven antes de completar el procedimiento, hecho que obliga a reiniciarlo.
Coches abandonados en el aparcamiento del Sorrall, antes de ser retirados. Foto: R. G.
Impacto en la ciudad: seguridad, movilidad y costos
Los vehículos abandonados en la calle generan múltiples impactos. Por un lado, contribuyen a la percepción de inseguridad y pueden convertirse en focos de incivismo e insalubridad. Por otro lado, afectan la movilidad al ocupar plazas de aparcamiento durante meses.
También tienen un coste económico importante: su gestión, depósito y tratamiento supone más de 150.000 euros anuales para el Ayuntamiento.
Nuevas medidas para reducir el abandono
Para hacer frente a esta situación, el consistorio ha impulsado medidas como la renuncia voluntaria de vehículos fuera de uso, que permite a los propietarios cederlos para que sean retirados y desguazados de manera más ágil.
El Ayuntamiento recuerda que abandonar un vehículo en la vía pública es una infracción sancionable con multas de entre 400 y 4.000 euros, y anima a la ciudadanía a comunicar estos casos.
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