La nueva N-II de Mataró ya no es solo un proyecto presentado sobre planos. La licitación de las obras ya está en marcha. Infraestructures de la Generalitat ha sacado a concurso la transformación de la antigua carretera a su paso por la ciudad por un presupuesto base de 8.861.711,63 euros, IVA incluido. Las empresas tienen hasta el 5 de octubre para presentar ofertas y la actuación tiene un plazo contractual de 17 meses.
Es el paso que concreta una de las grandes transformaciones urbanas que Mataró tiene sobre la mesa. El objetivo es que la actual avenida del Maresme pierda progresivamente el carácter de carretera y se convierta en un eje mucho más urbano, con menos protagonismo del tráfico de paso, más espacio para bicicletas y peatones y una mejor relación entre la ciudad y el frente marítimo. El proyecto de Mataró será, además, la primera gran actuación de pacificación de la N-II del Conveni Maresme que se ejecutará.
Estas son las 8 claves para entender cómo será la nueva N-II de Mataró:
1. Una licitación de 8,86 millones que pone el proyecto en marcha
El concurso se publicó el 10 de agosto y divide los trabajos en dos lotes: obra civil y jardinería. El primero concentra cerca de 8 millones de euros y el segundo supera los 864.000. La previsión anunciada por la Generalitat es que las obras puedan empezar este invierno.
2. De carretera a avenida urbana
Esta es la idea que explica toda la operación. La pacificación comportará reducir la velocidad y la capacidad de circulación, mejorar las conexiones con las calles de Mataró e integrar urbanísticamente una infraestructura que todavía funciona en buena medida como una carretera. El proyecto incorpora también pavimentación, drenaje, alumbrado, semáforos, pasos de peatones, aceras y vegetación.
3. No toda la N-II quedará igual
La transformación se divide en tres tramos ejecutados por la Generalitat, con soluciones diferentes. Se debe sumar el sector de Iveco-Pegaso/Farinera, que queda fuera de esta licitación porque su reurbanización corresponderá al Ajuntament dentro del desarrollo urbanístico del ámbito.
4. Del Rengle a Laia l’Arquera: un carril por sentido
En el primer tramo, de unos 780 metros, entre la rotonda del Rengle y Laia l’Arquera, la calzada principal quedará reducida a un único carril por sentido. Se mantendrán los viales laterales de acceso y el carril bici discurrirá por el lateral del lado mar. El espacio ganado al tráfico permitirá incorporar también zona ajardinada.
5. Ronda Barceló-Cargol: la excepción de los cuatro carriles
El tramo más complicado es también el que menos cambiará en cuanto al tráfico. Entre la ronda Barceló y la rotonda del Cargol, unos 560 metros, se mantendrán dos carriles por sentido y los giros a la izquierda. Es una excepción respecto al modelo general porque concentra mucha circulación y transporte público y tiene poco espacio disponible.
- Precisamente aquí aparece uno de los encajes más delicados: el carril bici bidireccional pasará por el lado montaña, en un ámbito donde las aceras son especialmente estrechas en algunos puntos.
6. Del Cargol hacia Sant Simó: vuelve el carril único
A partir del Cargol y en dirección a Sant Simó, la N-II volverá a quedar con un carril de circulación por sentido. Habrá, sin embargo, un carril central puntual para permitir los giros a la izquierda. Cuando no sea necesario, este espacio se podrá aprovechar para paradas de autobús, aparcamientos para bicicletas, acera o verde urbano.
7. Una vía ciclista que debe atravesar Mataró
El proyecto no se puede entender sin el carril bici, ya que forma parte de un futuro itinerario ciclable continuo por el litoral del Maresme. En Mataró irá cambiando de configuración según el tramo: por el lado mar en el sector del Rengle y por el lado montaña en buena parte del resto del recorrido. Su implantación deberá coordinarse con los carriles bici que continuarán tanto hacia el sur como en dirección a Sant Andreu de Llavaneres.
8. Mataró será la primera pieza del nuevo 'Passeig del Maresme'
La transformación local es solo el inicio de un proyecto de dimensiones comarcales. La Generalitat prevé reconvertir más de 40 kilómetros de N-II en 16 municipios, con una inversión aproximada de 180 millones de euros. Paralelamente, la C-32 debe mejorar sus conexiones para asumir más tráfico de paso. El Govern calcula que esta combinación podría llegar a retirar hasta 10.000 vehículos diarios de los tramos más cargados de la Nacional.
Mataró será el primer gran laboratorio de este cambio de modelo. El proyecto ya era conocido; la novedad es que ahora ha entrado en la fase que debe convertir los dibujos en obras. Si el calendario se cumple, este invierno comenzarán los trabajos que deben hacer que la antigua Nacional deje de parecer, cada vez más, una carretera.
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