Anna Charques, degana del Col·legi de Procuradors de Mataró
Anna Charques, degana del Col·legi de Procuradors de Mataró

Anna Charques: "Sin procuradores el sistema judicial no funcionaría"

Hablamos la decana del Col·legi de Procuradors de Mataró, una institución con más de dos siglos de historia, pero todavía bastante desconocida

El pasado 24 de noviembre, el Palau de la Generalitat acogió el acto de entrega de la Medalla de Honor de la Generalitat de Catalunya por servicios excepcionales a la justicia, un reconocimiento que, entre otras instituciones, recayó en el Ilustre Colegio de Procuradores de Mataró. Esta distinción pone en valor más de dos siglos de trayectoria al servicio de la justicia, de la profesión y de la ciudadanía. Fundado en el año 1770, el Colegio de Procuradores de Mataró tutela y ampara desde entonces el ejercicio profesional de sus colegiados y colegiadas, brindándoles asistencia material y humana. Su decana es Anna Charques y nos atiende en las instalaciones del Colegio, dentro de los Juzgados de Mataró.

¿Fue una sorpresa recibir el premio?

Fue una sorpresa enorme y nos hizo muchísima ilusión. Enseguida pedí que, además de poner Colegio de Procuradores de Mataró, también se hiciera mención a las dos delegaciones que tenemos, en Arenys de Mar y en Vic. Para mí era importante que todo el mundo se sintiera representado, porque el reconocimiento es para todos.

¿Hay muchos colegios como el vuestro?

No. Hay colegios de distintos tamaños: Lleida es un colegio uniprovincial, como Girona. Después hay colegios como el de Mataró, con delegaciones en Arenys y Vic, o los de Terrassa, Manresa, Tortosa, Reus o Tarragona. De estos colegios “pequeños” quedan muy pocos. Y es que ser decano o presidente es un trabajazo: implica muchas horas y mucha dedicación altruista. La gente ya no está dispuesta a asumirlo. Cuando no hay relevo en las juntas de gobierno, muchos colegios acaban disolviéndose y siendo absorbidos por los grandes, sobre todo por Barcelona.

¿Qué es un procurador y qué es un colegio de procuradores?

Aquí en Mataró hay una actividad muy especial que se hace cada viernes: Educar en Justicia. Vienen niños de las escuelas y se les explica qué hace cada profesional del juzgado. Yo siempre les explico qué es el procurador. El procurador es el representante de la parte ante el juzgado. Es decir, una persona de la calle que quiere interponer una demanda necesita un procurador que lo represente ante el órgano judicial. En muchos procedimientos es obligatorio. El procurador presenta la demanda, mira qué juzgado la ha recibido, cuánto número de actuaciones tiene, aporta las copias, gestiona los poderes… y a partir de aquí haces el seguimiento constante del procedimiento e informas al letrado, es decir, al abogado. El papel del procurador en sala es vital: si no estamos, el procedimiento se archiva, pero nosotros no hablamos. Y de aquí viene el gran desconocimiento. Es una figura de la que casi no se habla ni en la carrera de derecho. Se habla mucho del abogado, del fiscal, del juez, pero muy poco del procurador. Y después te das cuenta de que es una figura clave. Sin procuradores impulsando procedimientos, haciendo seguimiento y gestiones, el sistema no funcionaría.

¿Por qué es tan poco conocida esta figura?

Creo que viene de antiguo. Antes, para ser procurador no hacía falta ser licenciado en derecho. El abogado sí, pero el procurador no. Esto cambió y hoy tenemos la misma formación universitaria que los abogados. De hecho, ahora se hace el grado en derecho y el máster de abogacía y procura, que es el mismo para todos; el examen es diferente, pero la base es la misma. Yo digo a menudo que el procurador es un técnico en procedimiento. Tienes que dominar plazos, recursos, alegaciones, liquidaciones, apelaciones… Todo tiene días concretos: tres días, cinco días, veinte días… Y los tienes que controlar, avisar al letrado, recordar señalamientos, estar encima del procedimiento para que no se le pase nada a nadie.

¿El procurador se puede escoger igual que el abogado?

Te puedes elegir uno, aunque habitualmente, el cliente llega primero al abogado y después el abogado trabaja con un procurador por afinidad. Al final es un equipo y os tenéis que entender. Yo reconozco que hay gente con la que no trabajo bien: el desorden, las sorpresas de última hora... me pone muy nerviosa. Soy muy ordenada y muy estricta con la agenda. También hay gente que, técnicamente, es muy floja, y directamente les digo que no me interesa trabajar con ellos.

¿Qué cualidades debe tener un buen procurador?

Orden. Mucho orden. Responsabilidad. Piensa que puedes estar reclamando 120.000 euros: aunque tú cobres 400 euros, tu responsabilidad es por la totalidad. Tienes que ser muy cuidadoso, muy responsable, estudiar, reciclarte y estar siempre al día. 

¿Hay muchas más procuradoras que procuradores?

Cada vez más. Antes no, pero dentro de la justicia hay cada vez más mujeres. En procuradores también. 

Os tenéis que seguir formando.

Es una de las funciones esenciales del Colegio. Todo es muy altruista y cuesta mucho de organizar: buscar ponentes, tiempo, recursos… Pero lo hacemos. La primera gran formación que hicimos en el colegio de Mataró fue sobre actos de comunicación y lanzamientos, con responsables del servicio de Barcelona y de aquí. Fue un éxito absoluto.

En los lanzamientos o desahucios siempre hay procuradores. No debe de ser agradable.

Es una parte dura. Yo solo llevo particulares, no bancos ni fondos de inversión. Intento ponerme en la piel de las personas. Pero cuando te encuentras familias con niños, gente joven, niños enfermos… es muy duro. Hay días que llegas a casa sin hambre. Y en según qué situación que te toca vivir… es desagradable y te remueve mucho.

¿La justicia está desbordada? ¿Por qué?

Totalmente. Faltan jueces. Hay oficinas con siete u ocho personas para un solo juez y un solo letrado. Están saturadísimos. En Cataluña no hay cultura opositora. Muchos jueces vienen de fuera, están dos años y se marchan. El volumen de trabajo en Mataró es enorme y no está compensado económicamente. Esto provoca mucha rotación e inestabilidad.

¿Cómo puede mejorar?

Todo pasa por más jueces y mejor reparto de la carga. También hay que limitar prácticas abusivas de algunos grandes operadores que bombardean los juzgados con escritos sin control. Se legisla mucho desde los despachos, pero no se pisa lo suficiente el juzgado ni se pregunta a quien trabaja allí cada día.

Pronto tendréis un edificio ampliado, en los Juzgados de Mataró.

El proyecto prevé empezar en 2026 y terminar en 2028, con varios edificios y más salas. Pero aún no sabemos cómo quedará todo distribuido con el nuevo Tribunal de Instancia. Falta información y liderazgo organizativo.

Para terminar: ¿cómo es Anna Charques fuera del juzgado? ¿Cuando no ejerce de procuradora?

Soy madre de cuatro hijas, entre 23 y 8 años. Me gusta nadar y hago natación sincronizada en un equipo máster en el CN Mataró. Soy muy “culo inquieto”. Si eres una persona movida, procuradora es un trabajo ideal: siempre sincronizando.


Las noticias más importantes de Mataró y Maresme, en tu WhatsApp

  • Recibe las noticias destacadas en tu móvil y no te pierdas ninguna novedad.
  • Entra en este enlacehaz clic en seguir y activa la campanita

Archivado en:

Comentarios (1)