Luz verde del Pleno Municipal del Ajuntament de Mataró al acuerdo alcanzado entre el gobierno municipal, la promotora pública local PUMSA y El Corte Inglés para resolver el litigio judicial e histórico del solar de Can Fàbregas y cerrar un caso que ha ocupado la política local mataronina durante dos décadas. Si justo antes de Les Santes se presentaba el acuerdo alcanzado —con la recompra del solar donde se debía levantar el centro comercial por 11,7 millones de euros—, ahora este entendimiento ha quedado más que reforzado por el plenario del Ajuntament. El apoyo político a la resolución del embrollo es prácticamente unánime. Matizado y personalizado en cada grupo municipal, sí. Pero amplio. Mayoría holgada. Objetivo alcanzado. Mataró tiene ganas de enterrar definitivamente la cronología de todo este caso y se ha dado un paso importante en esta dirección.
- El apoyo al acuerdo con El Corte Inglés se ha aprobado con 26 votos a favor —PSC, ERC, Vox, Junts, PP y ECPM— y la abstención del único concejal de la CUP.
- Anteriormente, el mismo Pleno ya había aprobado la modificación del presupuesto y de sus bases de ejecución para poder disponer de los millones necesarios para afrontar la compra pactada.
De la discordia al acuerdo 'obligado'
Durante años y años, el Salón de Sesiones del Ajuntament de Mataró fue una caja de resonancia de un tema repetitivo como la canción del enfadoso. Un tabú, un arma arrojadiza, un nombre maldito y una carpeta candente, que quemaba. El Corte Inglés y Can Fàbregas fueron, durante legislaturas, chispas que encontraban gasolina enseguida. Incendio seguro. Los tiempos eran diferentes, claro. Las expectativas, también. Pero era este mismo espacio, bajo el mismo artesonado de Puig i Cadafalch, y eran jueves como este tercer día de septiembre cuando se vivieron plenos tensos, maratonianos e incómodos. Sesiones que se suspendían, horas de escenificación del desacuerdo…
Pues la tortilla ha girado. De la necesidad —la de resolver por fin el tema— se ha hecho virtud y, en el mismo teatro de la discordia, se ha vivido esta vez un momento de acuerdo y alineamiento, al menos a la hora de levantar la mano para votar. Como cuando todos los músicos entonan un mismo tono, por muy diferentes que sean los instrumentos. La capital del Maresme se dispone a cerrar la ópera bufa del Corte Inglés y la ocasión requería lo que se ha visto. Podemos pasar al siguiente capítulo.

Votos afirmativos, pero crítica contundente de la oposición
A pesar de coincidir en las votaciones, gobierno y oposición han dibujado dos relatos casi opuestos sobre el desenlace de un asunto que arrastra Mataró desde hace más de una década. Y este contraste se ha hecho evidente sobre todo en el debate previo a la aprobación del dictamen. Por un lado, el alcalde David Bote y los grupos que integran la mayoría de gobierno han reivindicado la dimensión del acuerdo, la recuperación de una pieza estratégica de ciudad y la posibilidad de abrir una nueva etapa. Por otro, ERC, CUP, PP, Junts per Mataró y Vox han coincidido, con matices, en advertir que apoyar la solución no significa avalar la gestión que ha conducido a Mataró hasta este punto. El solar se recuperará, sí. Pero la oposición no quiere que el final de la historia borre todo lo que ha pasado antes.
Bote: "No compramos un espacio, descongelamos las ilusiones"
El alcalde ha situado el acuerdo en una dimensión casi de final de etapa. "El acuerdo es histórico", ha asegurado Bote, que ha defendido que la llegada de El Corte Inglés había sido concebida en su momento como un proyecto de interés general para la ciudad y no simplemente como una iniciativa del gobierno municipal de turno. Por eso, Bote ha querido proyectar también esta misma idea sobre el futuro de la finca. "Es necesario que el nuevo proyecto también vuelva a ser de ciudad", ha defendido. El alcalde ha agradecido el apoyo de los grupos municipales, asegurando que entiende las diferentes lecturas políticas expresadas durante el debate, y también ha reconocido "el esfuerzo de El Corte Inglés" para llegar al entendimiento. En uno de los momentos más enfáticos de la intervención, el alcalde ha apelado a aprender de los errores acumulados durante todos estos años. "Tenemos que aprender la lección como ciudad, de ir juntos y no mirar solo nuestra parte", ha afirmado. Y ha resumido el sentido político que el gobierno atribuye a la operación con una frase: "No compramos un espacio, descongelamos las ilusiones que quedaron congeladas en este espacio de la ciudad."
La concejala de Planificación Territorial, Elizabet Ruiz, ha defendido los términos económicos y patrimoniales de la operación. Ha recordado que el precio fijado corresponde a la tasación actual de la finca y que el Ayuntamiento recuperará la disponibilidad de 9.629 metros cuadrados de suelo en un punto central de Mataró. Ruiz ha insistido en que el entendimiento permite evitar “riesgos, costes e incertidumbres” vinculados a la continuidad del litigio judicial y ha defendido que la ciudad tiene motivos para valorar positivamente el desenlace. “Nos tenemos que felicitar de este acuerdo”, ha afirmado. A partir de ahora, según la concejala, se abre otro reto: “Empezará un reto ilusionante para Mataró: encontrarle nuevos usos y proyectos.”
En una línea similar se ha expresado el concejal de Ciutat Pròspera, Sergi Morales, también en representación de En Comú Podem Mataró. Morales ha hablado de un “día de satisfacción colectiva” y de un acuerdo “para enorgullecernos”, porque considera que recuperar esta finca es una buena solución para Mataró. Morales ha remarcado el valor estratégico de la pieza en una ciudad donde el comercio tiene un peso central en la actividad económica y ha asegurado que encontrar una buena alternativa para el solar puede significar “un gran salto adelante de la ciudad”.
ERC reclama saber la “factura monumental” de toda la operación
La lectura de la oposición ha sido muy diferente. El portavoz de ERC, Pim Camprubí, ha avisado de que el apoyo al acuerdo no puede servir para pasar página sin revisar qué ha costado todo el proceso. “Todo lo que ha pasado es demasiado grueso, vale la pena recordarlo”, ha afirmado. ERC ha puesto especialmente el acento en la factura económica global. Camprubí ha reclamado que antes de la próxima votación plenaria el gobierno cuantifique todo lo que el procedimiento ha costado tanto al Ayuntamiento como a PUMSA. Según ha advertido, los 11,7 millones de euros del precio de compra no explican por sí solos el coste de la historia. El republicano ha señalado que había obligaciones económicas asociadas al proyecto de El Corte Inglés que ahora ya no se ejecutarán, como determinadas actuaciones vinculadas al aparcamiento, y ha añadido ingresos que la ciudad dejará de percibir en tasas y otros conceptos. Camprubí ha cifrado esta afectación en 24 millones de euros. “¡La factura es monumental!”, ha sentenciado, antes de reclamar que se explique “todo lo que se ha gastado el Ayuntamiento y PUMSA y todo lo que no ingresarán”.
El mensaje de ERC ha sido inequívoco: "No vendan esto como una victoria, porque crearán malestar". Para Camprubí, el balance histórico es "un desastre y un fracaso".
La CUP: "La ciudadanía ya ha pagado suficiente"
También Carlos García, de la CUP, ha querido separar claramente el voto sobre el acuerdo de la valoración política del proceso. "Hoy no celebramos ninguna victoria", ha afirmado. Según García, Mataró está "pagando los platos rotos de un gobierno que no quiso escuchar a entidades y vecinos". La CUP no se opone ni al acuerdo ni a la compra del solar, que considera "un mal menor" ante la situación actual, pero García ha sido especialmente duro con el legado del proyecto fallido. "La ciudadanía ya ha pagado suficiente. Hemos sido el hazmerreír", ha afirmado.
De cara al futuro, la CUP también ha introducido una de las cuestiones que probablemente marcarán el debate de los próximos meses: qué se debe hacer con el solar recuperado. García ha reclamado que, especialmente si se plantean usos públicos, la decisión se consulte a la ciudadanía.
El PP pide a Bote que "pida perdón"
El PP ha votado favorablemente a la solución, pero su portavoz, Cristian Escribano, ha dejado claro que este voto no significa ninguna reconciliación con el relato del gobierno. "Nuestro voto a favor no es ningún aval. Esto no es ningún éxito", ha remarcado. Escribano ha acusado a los gobiernos municipales de los últimos años de haber eludido la responsabilidad política sobre el asunto. "Durante 20 años aquel solar ha sido una vergüenza para los mataronenses", ha afirmado, situando aquí lo que considera el verdadero balance de todo el proceso.
Para el PP, la salida negociada no es consecuencia de una buena gestión, sino la última alternativa después de años de bloqueo. "Hemos perdido todos estos años por culpa de este gobierno, de tantos años de parálisis", ha dicho Escribano. El portavoz popular ha ido aún más allá y ha reclamado que se diriman responsabilidades políticas: "El alcalde Bote debería pedir perdón."
Junts: acabar con la incertidumbre no convierte el resultado en una victoria
El portavoz de Junts per Mataró, Alfons Canela, también ha cuestionado que el gobierno pueda presentar el desenlace como un triunfo político. Canela ha recordado que El Corte Inglés ya había renunciado en el año 2019 a instalarse en Mataró y ha criticado que ahora el ejecutivo municipal "pretenda sacar pecho del acuerdo". Junts considera positivo poner fin a la incertidumbre judicial, porque mantener el conflicto abierto podía llevar a la ciudad "todavía más por el camino de la amargura", pero considera improcedente presentar el entendimiento como una victoria "como si aquí no hubiera pasado nada".
"Los ciudadanos de Mataró sabrán a quién le tienen que imputar responsabilidades", ha advertido Canela. El portavoz de Junts también ha desafiado al gobierno a concretar qué piensa hacer con la finca antes de que acabe el mandato: "¿Ustedes, antes de final de mandato, presentarán algún proyecto para hacer en este espacio? Sean valientes, porque son los partidos que nos llevaron aquí".
Vox: apoyo para evitar "un escenario todavía peor"
La portavoz de Vox, Judith Cortés, ha utilizado una formulación parecida a la de la CUP para definir el acuerdo: "un mal menor". Cortés ha afirmado que durante todos estos años ha habido "errores políticos y decisiones equivocadas" y ha remarcado que mantener el litigio comportaba un riesgo económico considerable para la ciudad.
Por eso Vox ha avalado el entendimiento, pero también ha querido dejar una línea clara entre apoyar el desenlace y bendecir la gestión precedente. "Una cosa es apoyar por responsabilidad para evitar un escenario todavía peor y la otra es justificar y celebrar la gestión que nos ha llevado hasta aquí", ha resumido.
Un mismo acuerdo, dos conclusiones
El Pleno, por lo tanto, ha dejado una fotografía política singular. Hay una mayoría amplia para cerrar el caso Corte Inglés, pero no existe una mayoría equivalente para considerar que el desenlace sea una victoria. Para el gobierno, recuperar el solar y poner fin al conflicto judicial es un hito histórico que permite volver a mirar hacia adelante. Para la oposición, es la salida necesaria de un callejón donde Mataró no debería haber entrado nunca o, como mínimo, donde no debería haber pasado tantos años. El acuerdo permite empezar a cerrar la carpeta jurídica y patrimonial. La carpeta política, en cambio, ha quedado bien abierta en el mismo Pleno que debía empezar a poner punto final al caso. Y ahora, mientras avanzan los últimos trámites para recuperar definitivamente la finca, habrá dos discusiones que irán inevitablemente en paralelo: cuánto ha costado realmente a Mataró toda esta historia y qué hará la ciudad con uno de los solares más estratégicos de su centro.
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