La N-II de Mataró cambiará de fisonomía. La Generalitat ha licitado por cerca de 8,9 millones de euros las obras que han de transformar unos dos kilómetros de la carretera, entre la rotonda del Rengle y la riera de Sant Simó. El proyecto prevé reducir la velocidad de los vehículos, incorporar un itinerario ciclista y peatonal y convertir progresivamente esta carretera en una vía más urbana.
Los trabajos, que está previsto que comiencen este invierno y tengan una duración de 18 meses, no dejarán una N-II uniforme a lo largo de todo el recorrido. El proyecto se ha dividido en tres tramos, con soluciones diferentes en función del espacio disponible, la configuración actual de la carretera y las necesidades de movilidad de cada zona.
N II vista desde la Torre Barceló
Del Rengle a Laia l'Arquera: un carril por sentido y carril bici en el lado mar
El primer cambio importante se producirá entre la rotonda del Rengle y la rotonda de Laia l'Arquera. En este tramo, la carretera aprovechará buena parte de la estructura viaria existente, pero la calzada central pasará a tener un único carril de circulación por sentido.
El nuevo vial ciclable se ubicará en el vial lateral del lado mar, al mismo tiempo que se mantendrá el sistema actual de viales laterales que permiten los accesos. La nueva ordenación permitirá aprovechar parte del espacio que ahora ocupa la calzada para generar el nuevo itinerario ciclista y una nueva zona ajardinada.
En este punto, por lo tanto, la transformación será especialmente visible: menos espacio destinado al tráfico general y más superficie destinada a la movilidad activa y a los espacios urbanos.
Tramos de la N-II donde se actuará
Ronda Barceló-Cargol: aquí se mantendrán los dos carriles por sentido
El segundo tramo será diferente. Entre la ronda Barceló y la rotonda del Cargol, el proyecto mantiene los dos carriles por sentido que hay actualmente. También se conservarán los giros a la izquierda existentes, teniendo en cuenta la complejidad urbana de este sector y su función como conexión con el centro de Mataró.
El cambio principal llegará en este caso con la incorporación del nuevo itinerario ciclable en la acera del lado montaña. El trazado de la acera se ajustará para ampliar el espacio disponible y permitir garantizar la continuidad del recorrido en bicicleta.
La intervención también servirá para mejorar las paradas de transporte público, de manera que este tramo mantendrá una capacidad viaria superior al resto de la actuación pero incorporará nuevos espacios y conexiones para la movilidad no motorizada.
Rotonda de acceso al Cargol, recientemente remodelada. Foto: R.Gallofré
Del Cargol hacia Sant Simó: un carril por sentido y espacio para los giros
A partir de la rotonda del Cargol y hasta el final del ámbito de actuación, la carretera volverá a adoptar una configuración más reducida, con un carril por sentido para los vehículos.
En este sector se mantendrá, sin embargo, un tercer carril destinado a los giros a la izquierda cuando sea necesario para acceder a la ciudad. Cuando este carril no sea necesario, el espacio podrá tener otros usos: paradas de autobús, aparcamientos de bicicletas, acera o espacios de verde urbano.
El nuevo vial ciclable también se situará en el lado norte de la avenida del Maresme. En determinados puntos, los espacios de servicio se podrán situar en el lado mar para facilitar especialmente el funcionamiento de las paradas de autobús en sentido norte.
Una N-II más urbana y menos carretera
Más allá de la redistribución de los carriles, el proyecto prevé una transformación global del espacio. Las obras incluirán pavimentación, alumbrado, señalización, drenaje, pasos de peatones, semaforización, aceras y vegetación, entre otras actuaciones.
La idea es que la N-II deje de tener progresivamente las características de una carretera convencional y se integre en la ciudad como una vía de carácter urbano. La pacificación comportará una reducción generalizada de la velocidad y una adaptación de la capacidad de la vía al tráfico que resulte de la nueva distribución de la movilidad.
La consellera de Territori, Habitatge i Transició Ecològica, Sílvia Paneque, ha defendido que la actuación permitirá "favorecer la seguridad, la movilidad local y la integración urbana" y conectar "de forma segura los diferentes núcleos con movilidad activa".
N-II y carril lateral de la avenida Maresme en el barrio de l'Havana de Mataró
Dos kilómetros que abren la gran transformación de la N-II en el Maresme
El proyecto de Mataró es la primera gran actuación de transformación de la N-II que licita el Govern dentro del Convenio Maresme. En este caso, el ámbito de actuación suma aproximadamente dos kilómetros y se complementará con un tramo que ejecutará el Ayuntamiento vinculado al sector Iveco-Renfe/Farinera.
La intervención está coordinada también con los proyectos de pacificación que el Departament está desarrollando hacia Cabrera de Mar y Sant Andreu de Llavaneres, con la voluntad de dar continuidad al nuevo modelo de movilidad.
El cambio de Mataró forma parte de un proyecto mucho más ambicioso: transformar más de 40 kilómetros de la N-II a su paso por 16 municipios del Maresme, con una inversión prevista de 180 millones de euros. La carretera debe perder progresivamente su función como gran eje de paso y asumir un papel más local, mientras la C-32 debe captar una parte del tráfico que actualmente circula por la N-II.
Carretera N-II a su paso por el Maresme, en dirección al Área Metropolitana de Barcelona. Foto: R.Gallofré
Hasta 10.000 vehículos menos en los puntos más cargados
El Govern calcula que la combinación de la mejora de las conexiones de la C-32 y la pacificación de la N-II podría reducir hasta 10.000 vehículos diarios en los tramos que actualmente concentran más tráfico y donde las nuevas conexiones sean más eficientes.
Ahora mismo, algunos puntos de la N-II pueden llegar a los 30.000 vehículos diarios, mientras que en otros tramos la intensidad es inferior a los 10.000. El nuevo modelo busca que los desplazamientos de paso tengan una alternativa más eficiente por la C-32 y que la antigua Nacional recupere una función principalmente local.
El Conveni Maresme, que prevé una inversión de 384 millones de euros a cargo del Estado hasta 2032, plantea así una transformación conjunta del corredor: una C-32 más conectada y una N-II más segura, urbana y preparada para caminar y ir en bicicleta.
En Mataró, el cambio comenzará sobre el terreno este invierno. Si se cumplen las previsiones, en un plazo de 18 meses desde el próximo invierno la carretera que hoy conocemos entre el Rengle y Sant Simó habrá empezado a convertirse en un nuevo eje urbano del frente marítimo.