El mataronés Carles Manté, exdirector del CatSalut, ha defendido este miércoles ante la Audiencia de Tarragona su actuación en el caso Innova, la pieza que juzga presuntas irregularidades vinculadas al holding municipal de Reus y a la construcción del nuevo Hospital Sant Joan. Manté se enfrenta a una petición de ocho años de prisión y 20 de inhabilitación, en una causa en la que se investigan presuntos pagos por asesoramientos cuestionados. Manté ha centrado su declaración en una idea principal: que cumplió los encargos asumidos por Innova a través de su empresa, CCM Estratègies S.L., desde el inicio del contrato, en marzo de 2007, hasta su finalización en 2011. "He cumplido todos los trabajos, estoy altamente satisfecho de los beneficios que ha aportado a los ciudadanos de las tierras del sur", ha afirmado.
El acusado ha negado que su trabajo no estuviera acreditado y ha asegurado que mantenía una relación de seguimiento constante con el entonces director general de Innova, Josep Prat. Según ha explicado, se reunía con él cada lunes y también de manera frecuente para dar cuenta de los trabajos. "El reporte lo hacía constante con Prat, era oral, concretaba temas documentales que también le entregaba", ha declarado. Uno de los puntos clave de su defensa ha sido precisamente la manera como se justificaban las tareas. Manté ha explicado que entregó informes, memorias y documentación a lo largo de los años, pero que no se le exigió que esta documentación fuera anexada a cada factura. "No iba grapado con una factura, no se me indicó nunca", ha dicho.
Manté también ha argumentado que, si Innova no hubiera estado satisfecha con su trabajo, habría podido poner fin al contrato con facilidad. Según ha recordado, solo hacía falta avisarle con 30 días de antelación. Para reforzar esta tesis, ha explicado que a finales de 2007 redactó un informe sobre las actividades llevadas a cabo y lo entregó a Prat, que primero le habría pedido una síntesis y después le habría indicado que ya no hacía falta hacer más resúmenes de este tipo. Durante la declaración, el exdirector del CatSalut ha insistido en que los trabajos no solo eran conocidos por Prat. También ha asegurado que informaba trimestralmente al consejero delegado Morató, varias veces al año al exalcalde Pérez y también al director del Grup Sagessa. Entre las actuaciones que ha destacado como fruto de su labor está el cambio organizativo del servicio de oncología, que según Manté permitió descentralizar la atención y evitar desplazamientos de pacientes del Ebro hasta el Hospital Sant Joan de Reus. También ha citado la internalización del servicio de radiología como otro ejemplo de propuestas que se materializaron.

Las razones de haber creado la propia empresa
En cuanto a su contratación, Manté ha relatado que, después de su cese como director del CatSalut, mantuvo varias reuniones con Prat para definir su vinculación con Innova. Ha explicado que creó su empresa porque también había recibido otras ofertas profesionales y que inicialmente la voluntad era fijar un contrato de un año, hasta que se aclarara el alcance definitivo de las tareas. El acusado ha afirmado que no tenía constancia de que el contrato fuera indefinido y que se renovó a principios de 2008. Sobre su presidencia en la compañía Shirota, ha subrayado que no cobraba por este cargo y que esta función formaba parte de los encargos del holding municipal.
Manté también ha negado saber si la entonces consejera de Salud, Marina Geli, había intervenido en su contratación, tal como había afirmado Prat en su declaración. Ha explicado, eso sí, que puso en conocimiento del exalcalde Pérez su vinculación con Geli y que también informó a la consejera de que mantenía conversaciones con los responsables de Innova. Sobre las facturas, Manté ha indicado que una empresa externa se encargaba de emitirlas y que Innova fue el cliente principal de su asesoría durante aquellos cuatro años. En total, facturó 720.120,82 euros más IVA. También ha asegurado que fue él quien rescindió el contrato en julio de 2011, a pesar de que continuó trabajando para Shirota hasta formalizar la dimisión en febrero de 2012.
La declaración se ha cerrado con un episodio ajeno al núcleo del contrato: Manté ha explicado que dos concejales de AraReus, entre ellos Jordi Cervera, lo citaron y le pidieron información contra el alcalde Carles Pellicer a cambio de no denunciarlo. "Mi ética no me permite escuchar estas propuestas y se acabó la reunión", ha concluido.
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