Certidumbres e incertidumbres

El anuncio que Alícia Romero (PSC) no se volverá a presentar a las elecciones, más allá del respeto que se tiene que tener a su decisión, abre algunos interrogantes, al menos a mí. Por qué seva una regidora joven (34 años), que a pesar de traer 12 en el escenario político, se nos vendía como la punta de lanza del gobierno de Joan Antoni Baron a la capital del Maresme? Por qué, también, lo anuncia a unos pocos meses de las elecciones municipales, precisamente en la recta directa hacia las municipales? Costa mucho creerse que es el mejor momento, la verdad. Por qué todo ello, y quizás es una impresión solamente mía, fue tan precipitado y con tanta prudencia y tacto? Nadie puede dejar de banda las especulaciones alrededor de la marcha de la regidora que indudablemente es el rostro más amable del gobierno socialista mataroní, que refleja la proyección de la ciudad que es TecnoCampus y una generación de políticos –también otros partidos, algunos amigos de ella por cierto– que han entendido los nuevos códigos del siglo XXI y el papel que se puede jugar desde Mataró, desde el Maresme. El listón que dejará Romero al cesar su gestión dentro de unos meses es muy alto y la manera en que se ha ido se desmarca con elegancia e inteligencia otras formas más brutales que hemos vivido de abandonar la política recientemente. Pero cuando se apaguen las luces del escenario y cesen los aplausos, continuaremos con las certezas que cuando alguien seva de un lugar es para ir más hacia arriba, porque no seencontraba bien o porque no se entendía con su cabeza.
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