Dos jóvenes de Mataró, un chico y una chica, han denunciado por agresiones al coordinador de Vox en Mataró y concejal del partido en el Ayuntamiento, José Casado, por unos hechos ocurridos el viernes por la noche durante la Romeria Rociera en el Nou Parc Central. Según ha avanzado la ACN, el incidente tuvo lugar en la caseta de la Casa de Andalucía de Mataró, en plena celebración del evento.
Según el relato del entorno de los jóvenes, Casado les habría dirigido diversos insultos y ellos habrían empezado a grabar la escena con los teléfonos móviles. De acuerdo con esta versión, el concejal habría golpeado a la chica en la barriga y al chico en la cara, a la altura de la oreja. Los dos jóvenes habrían formalizado denuncia por los hechos.
Vox niega la agresión y habla de un “breve forcejeo”
Desde Vox, sin embargo, ofrecen una versión diferente de los hechos. El partido señala que Casado es socio de la Casa de Andalucía de Mataró y que se encontraba celebrando la Romería en la caseta de la entidad, acompañado de su mujer, sus hijos y otros familiares. En ese momento, un grupo de personas habría pasado por delante del espacio y, al reconocerlo, presuntamente lo habría increpado.
Siempre según esta versión de los hechos, tras un breve forcejeo motivado por amenazas e insultos, miembros de la propia caseta habrían expulsado al grupo del interior del recinto. Posteriormente, Casado, su familia y amigos habrían continuado en la celebración sin que se produjeran más incidentes hasta el final del acto. El propio José Casado también prevé presentar denuncia por los hechos por agresión, acoso e intimidación.
Versiones contrapuestas sobre el origen del incidente
Vox vincula a algunos de los jóvenes presentes en el incidente con otro enfrentamiento que se habría producido días antes en la carpa del partido durante la diada de Sant Jordi. El entorno de los denunciantes, en cambio, lo niega y asegura que no se trataba de ningún colectivo organizado, sino de un grupo de jóvenes que había ido a la Romería Rociera después de cenar y que visitaba las diferentes casetas del recinto.
El caso llega después de la aprobación del código de conducta municipal
El incidente se produce pocos días después de que el pleno del Ajuntament de Mataró aprobara el nuevo código de conducta y buen gobierno, un documento que reclama “ejemplaridad” a los cargos electos tanto en su conducta pública como privada. El texto aprobado por el consistorio remarca que esta ejemplaridad “no se proclama, se practica” y establece que los cargos electos deben evitar “en todo momento” la descalificación o el insulto en sus relaciones con la ciudadanía. El código también prevé que el Ajuntament pueda reprobar aquellos cargos que incumplan estos principios.