La Crida de Les Santes 2026 ha tenido un elemento novedoso. Simbólico, pero representativo. No solo se ha detenido por la lluvia. Cuando se ha reanudado, más oscuro, en el baile final de la Momerota se ha asistido a un momento elocuente. La figura no ha encendido ni rociado el balcón de autoridades, como es habitual desde sus inicios. Ha hecho un desaire a las autoridades. Ha dado la espalda al balcón y ha entrado sin encender. Las razones de este gesto vienen del año pasado y son largas de explicar. Entre el Ayuntamiento de Mataró y la colla de la Momerota hay un conflicto abierto.
- La Momerota denuncia una "crisis de la cultura popular" a raíz del expediente a dos miembros de la colla
La colla de la Momerota de Mataró ha hecho público su malestar por la apertura de un procedimiento disciplinario contra dos de sus miembros, a los que se propone expulsar de la comparsa por un incidente ocurrido durante Les Santes del 27 de julio de 2025. La colla, sin embargo, no quiere centrar todavía el debate en los detalles concretos del caso, ya que el procedimiento continúa abierto y se encuentra en fase de instrucción. Su posicionamiento pretende ir más allá y situar el expediente como el detonante de un problema que, según defiende, afecta al conjunto de la cultura popular de Mataró.
"El procedimiento es llamativo y noticiable, pero para nosotros es un aspecto más de la manera como el Ayuntamiento gestiona la cultura popular. Lo que es realmente grave es el contexto", explican miembros de la Momerota. La colla considera que existe una pérdida progresiva del carácter participativo de la Fiesta Mayor, así como un deterioro de la confianza entre el Servicio de Cultura, las comparsas institucionales y otras entidades de la ciudad.
La Momerota no ha querido explicar, de momento, cuál fue exactamente el incidente que ha originado el expediente. Asegura que dará su versión completa cuando termine el proceso disciplinario. "Lo haremos en el momento oportuno, cuando culmine el procedimiento. Entonces explicaremos todos los agravios que ha habido y nuestra versión", afirman desde la colla. Según el relato de la Momerota, el caso hace referencia a una acción ocurrida el 27 de julio de 2025 que el Ayuntamiento considera susceptible de sanción de acuerdo con el reglamento de las comparsas. La colla sostiene, sin embargo, que la propuesta de expulsar a los dos miembros es "totalmente desproporcionada" y que el procedimiento se ha tramitado sin suficientes garantías para las personas afectadas.

Medio año sin tener noticia del caso
La Momerota explica que no tuvo conocimiento de la apertura del procedimiento hasta el mes de marzo de 2026, más de medio año después de los hechos. Según la cronología facilitada por la comparsa, el 9 de abril se reunió la comisión encargada de analizar si la acción era sancionable según el reglamento.
Esta comisión está formada por dos miembros de las collas, dos técnicos municipales y la concejala de Cultura o la persona en quien delegue. La Momerota señala que, como colla afectada, no pudo participar en la reunión y asegura que tampoco ha recibido directamente toda la información sobre el procedimiento.
"Todo nos ha llegado a través de las dos personas expedientadas o de la comisión reguladora. La colla de la Momerota no ha recibido formalmente la información", afirman sus miembros.
El 16 de mayo, las dos personas fueron notificadas de la propuesta de sanción, que planteaba su expulsión, y se abrió un plazo de diez días para presentar alegaciones. Estas alegaciones ya han sido registradas y, según la colla, recogen diferentes irregularidades y vulneraciones de las garantías que deberían regir un proceso sancionador. El caso todavía no está resuelto y el Ayuntamiento dispone de un plazo de seis meses desde el inicio del procedimiento para tomar una decisión.
La Momerota también denuncia un trato desigual respecto a otras comparsas. Según sostiene, si el mismo incidente lo hubiera protagonizado otra entidad, el Ayuntamiento no habría activado el reglamento de la misma manera. "Ha habido otras situaciones con otras collas en las que no se ha procedido así", aseguran.
La comparsa recuerda, además, que el noviembre anterior mantuvo una reunión con la concejala de Cultura, pensada precisamente para tratar bilateralmente los asuntos relacionados con la colla, y que en aquel encuentro no se hizo ninguna mención al caso. Tampoco se habló, añaden, durante la asamblea anual.
Una relación deteriorada desde hace años
La Momerota enmarca el expediente en una relación complicada con el Servei de Cultura del Ajuntament de Mataró que, según su versión, se ha ido deteriorando durante los últimos cuatro o cinco años. Las collas institucionales participan en la organización de la Festa Major a través de dos espacios: la Comissió de Seguici, centrada en los actos de Les Santes en los que intervienen las comparsas, y la Comissió Permanent, en la que se debaten cuestiones más generales y definitorias de la fiesta.
Según la Momerota, estos espacios fueron perdiendo utilidad porque los acuerdos tomados durante meses de reuniones no siempre se respetaban. "Trabajábamos los actos durante todo el año y, cuando llegaban junio o julio, el concejal o los técnicos cambiaban decisiones con menos de doce horas de margen", relatan miembros de la comparsa.
La colla también afirma que dejó de recibir las actas de las reuniones con regularidad, unos documentos que revisaba y a los que presentaba enmiendas. Ante esta situación, hace aproximadamente tres años comunicó que dejaba de asistir a las comisiones, aunque asegura que en ningún momento renunció a sus responsabilidades.
"Hemos continuado contestando los correos, haciendo enmiendas, atendiendo las peticiones y participando en todo aquello que era necesario. Lo que dijimos es que, si las reuniones no servían, no queríamos malgastar recursos asistiendo a ellas mientras se mantuviera aquel funcionamiento", explican.
La Momerota defiende que es consciente del "privilegio" que supone disponer de un espacio específico de participación que muchas otras entidades culturales de la ciudad no tienen. Por eso propone avanzar hacia un modelo más abierto, en el que pueda participar el conjunto de la ciudadanía.
A su parecer, el problema no es que no haya personas dispuestas a implicarse en la Festa Major. "No es cierto que no haya ciudadanía con ganas de participar. La cultura popular de Mataró se está degradando porque se está perdiendo deliberadamente su carácter participativo", afirman. La comparsa asegura que esta preocupación es compartida por diferentes grupos, asociaciones y entidades de la ciudad, que han expresado "quejas prácticamente calcadas".
Menos funciones para los voluntarios y problemas con el material
La decisión de dejar de asistir a las reuniones también habría tenido, según la versión de la Momerota, otras consecuencias para la colla. Sus miembros denuncian que, progresivamente, se han ido retirando funciones a los voluntarios portadores, como pequeñas tareas relacionadas con la limpieza, la ignifugación o el mantenimiento de la figura.
También aseguran haber sufrido recortes de presupuesto y limitaciones en las peticiones de vestuario y material de protección. La colla, formada actualmente por unas 29 personas, denuncia que durante Les Santes del 2024 algunos de sus integrantes actuaron sin una protección adecuada y que parte del material facilitado no tenía la calidad necesaria para protegerlos del fuego.
Para la Momerota, estos problemas son consecuencia de una relación marcada por la desconfianza y por una visión restrictiva de la participación. "Tienen un concepto de participación supeditado a que la opinión sea la misma. Cuando hay discrepancia, no hay debate ni negociación, sino imposición de Cultura", afirman. La colla defiende que la participación "se demuestra precisamente cuando hay desacuerdo y se trabaja para llegar a acuerdos".
Cámaras corporales de los Equips de Suport
Otro de los elementos que ha provocado más indignación dentro de la Momerota es el uso de unas imágenes grabadas por los Equips de Suport como prueba dentro del procedimiento disciplinario. Según explica la comparsa, una de las evidencias en que se sustenta el expediente es un vídeo grabado con una cámara corporal, parecida a una GoPro, situada en el pecho de un miembro de este dispositivo.
Los Equips de Suport son una entidad privada que colabora con el Ayuntamiento mediante un convenio y que acompaña a las comparsas durante los actos de la Fiesta Mayor. Según la Momerota, sus miembros llevan cámaras corporales y graban a las collas desde el año 2022, incluidas las comparsas infantiles, sin que esta práctica les haya sido comunicada previamente.
"No es el vídeo puntual de un teléfono móvil. Es una cámara en el pecho, de estilo policial, que está grabando todo el tiempo. Nunca se nos informó de que se nos estuviera grabando", afirman desde la Momerota.
La colla asegura que desconoce cómo se custodian estas grabaciones, durante cuánto tiempo se conservan, quién tiene acceso y qué usos se pueden hacer de ellas. También remarca que sus miembros no han firmado ningún consentimiento específico para este tipo de grabación. Según la comparsa, las autorizaciones de derechos de imagen que pueden existir están pensadas para la difusión y la promoción de la Fiesta Mayor, y no para utilizar las imágenes en un procedimiento disciplinario.
La Momerota considera especialmente grave que estas grabaciones hayan sido cedidas al Ayuntamiento y utilizadas en contra de dos miembros de la colla. "Nos sentimos vulnerados en nuestra intimidad y nuestros derechos. Se nos ha estado grabando de manera continuada, las imágenes se han cedido y se han utilizado en un proceso contra miembros de la colla", denuncian.
La comparsa expresa dudas sobre la legalidad del sistema y asegura que está consultando el caso con profesionales. No obstante, más allá de las posibles implicaciones jurídicas, lo ve como una ruptura grave de la confianza entre entidades que colaboran en la organización de Les Santes.
La Momerota también critica que los Equips de Suport hayan ofrecido explicaciones sobre el uso de las cámaras a otras collas, pero no directamente a la comparsa afectada por el expediente. "Es grave que nos graben, pero también lo es que hayan cedido las imágenes", resumen.
La versión de los Equips de Suport
Por su parte, Josep Maria De Ramon, miembro de los Equips de Suport, defiende que las cámaras no tienen como objetivo fiscalizar a las collas, sino registrar la propia actuación de la entidad por motivos de seguridad y formación interna. "Grabamos imágenes de lo que hacemos para poder probar la realidad y también porque nos pueden servir en el ámbito formativo", explica. Según De Ramon, se trata de cámaras personales pequeñas que llevan determinados coordinadores o personas situadas en puntos clave, y que no graban permanentemente todo el séquito. "Grabamos nuestra acción, igual que la podríamos grabar con un móvil. No espiamos a nadie", asegura. Las imágenes, añade, son privadas, no se publican y se custodian durante un año bajo la responsabilidad de una persona encargada de la informática. "El 99% de las grabaciones no las miramos", afirma, insistiendo en que existe un protocolo interno que regula por qué se graba, cómo se conservan los archivos y en qué circunstancias se pueden ceder.
De Ramon también desmiente que el vídeo aportado por los Equipos de Apoyo sea el origen o la prueba determinante del procedimiento disciplinario. "No es a consecuencia del vídeo que se abre el expediente; es a consecuencia del expediente que nosotros aportamos una prueba", remarca. Según su versión, Cultura ya disponía de fotografías, vídeos y otros elementos sobre un posible incidente grave y pidió a la entidad si tenía imágenes de aquel momento. Después de revisar las grabaciones, consideraron que se podían entregar porque la petición provenía de una autoridad competente, estaba motivada y hacía referencia a una situación que, según De Ramon, había comportado daños materiales y un riesgo importante para las personas. "El vídeo forma parte del expediente con otras pruebas, pero no es la prueba clave", sostiene. A pesar de las discrepancias, el miembro de los Equipos de Apoyo considera que la respuesta adecuada no debería ser la expulsión: "Lo que se debería haber hecho es una amonestación. Esperamos que no se expulse a nadie y que se pueda encontrar y respetar el juego propio de la figura".
¿Y el Ayuntamiento? Mudos y en la jaula
Desde el Ajuntament de Mataró no se quiere entrar en detalle de la situación. Explican que hay que "destacar que el procedimiento administrativo de referencia se encuentra actualmente en fase de instrucción, concretamente en el trámite de análisis y valoración de las alegaciones formuladas por las personas interesadas. En consecuencia, no se ha dictado todavía ninguna resolución que ponga fin al procedimiento, motivo por el cual el Ayuntamiento debe garantizar el pleno respeto a los principios que rigen la actuación administrativa y a las garantías inherentes al procedimiento".
Sobre la doble expulsión considera que "la propuesta formulada durante la fase de instrucción tiene la consideración de un acto de trámite y no constituye, en ningún caso, una resolución definitiva. Será la resolución que se dicte una vez analizadas las alegaciones formuladas la que determinará, en su caso, las actuaciones que correspondan. Por este motivo, cualquier cuestión directamente vinculada con el objeto del procedimiento no puede ser objeto de valoración o pronunciamiento mientras este se encuentre pendiente de resolución, dado que esto podría comprometer las garantías procedimentales, así como los principios de objetividad, imparcialidad y buena administración que deben presidir la tramitación del expediente".
La Momerota mantendrá su actividad por Les Santes
A pesar del malestar, la colla descarta realizar ninguna acción que altere su participación en los actos de la Fiesta Mayor de Les Santes. No habrá plantada ni boicot. "La Momerota hará lo que hace, fiel a ella misma. Nos debemos a la ciudad y a su gente", afirman los miembros de la comparsa.
La colla sostiene que, desde la posición que ocupa dentro de la fiesta, no puede privar a la ciudadanía de una parte del séquito ni utilizar la figura como instrumento de presión. "Somos conscientes de nuestra posición y de nuestro privilegio. No podemos dejar a nadie sin una parte de la fiesta", remarcan.
La Momerota quiere, por lo tanto, comunicar públicamente su malestar y su preocupación, pero mantendrá su compromiso con Les Santes. Su objetivo es que el expediente a dos miembros no se interprete como un conflicto aislado entre una comparsa y el Ajuntament, sino como un síntoma de un debate mucho más amplio sobre el modelo de gestión, participación y confianza en la cultura popular mataronina.
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