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Desahuciada con trabajo y familia a cargo en Mataró: "Solo pido un techo, pagaré cada mes"

Alicia, su hermano y sus hijos fueron desahuciados el martes en el barrio de Cerdanyola y temen quedarse en la calle cuando se les acabe el alojamiento temporal. Ella tiene trabajo estable a jornada completa pero no encuentra ningún alquiler asumible

Alicia ha pasado de tener un hogar donde vivía desde hacía 11 años con su familia a no saber dónde podrá dormir ninguno de ellos a partir del próximo viernes. El pasado martes, día 29 de septiembre, fue desahuciada del piso de la ronda de la Cerdanya, en el barrio de Cerdanyola Nord de Mataró, junto con sus tres hijos —uno de 10 años, otro mayor de edad con autismo y una hija de 25 años— y su hermano, que tiene una discapacidad grave. Después del lanzamiento, los Servicios Sociales de la ciudad le han facilitado tres noches en un hotel de Pineda de Mar mientras busca a la desesperada una posible alternativa habitacional. 

"Solo pido un techo para mi familia. Un alquiler que pueda asumir; yo pagaré cada mes", explica Alicia. Su problema, según relata, no es que no pueda hacer frente a ningún alquiler, sino que los requisitos que se encuentra en el mercado le impiden acceder a las viviendas que defiende que podría pagar.

Alicia trabaja desde hace cinco años como conserje en el campo de fútbol de Cerdanyola, y asegura que tiene contrato fijo como empleada municipal. Recientemente le han aumentado la nómina y la jornada y cobra unos 1.200 euros mensuales, una cantidad superior a la que percibía cuando acumuló deudas con el piso del que ha acabado desahuciada. Su hermano, que es el titular del contrato del citado piso, percibe una pensión por su discapacidad. En total, calcula que la unidad familiar percibe en la actualidad unos 1.900 euros al mes.

Ella asegura que podría asumir un alquiler de entre 800 y 900 euros. El problema, sin embargo, es doble: por un lado, la oferta muy escasa de pisos de alquiler asequibles en la ciudad y en el conjunto de la comarca. Y por otro, que cuando encuentra alguno que se ajuste a esta franja de precios, tampoco puede acceder a él.

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Alicia, en la puerta del piso de donde fue desahuciada. Foto: ACN

"Con mi nómina no entro en ningún sitio", lamenta la mataronina. Según explica, en algunos casos le han pedido acreditar ingresos mensuales de 3.000 o 3.500 euros para poder acceder al alquiler. También asegura que la pensión de su hermano no siempre es tenida en cuenta en estos cálculos. De esta manera, queda excluida del mercado, a pesar de que asegura que actualmente podría hacerle frente.

Tres noches para encontrar una solución

Después del desahucio, Alicia fue a los Servicios Sociales acompañada del Sindicat d’Habitatge de Mataró. La respuesta de emergencia ha sido, de momento, un alojamiento en un hotel durante tres noches en el norte de la comarca, hasta el viernes por la mañana.

La familia está pendiente de la Mesa de Emergencia de Vivienda, pero Alicia insiste en que necesita una solución inmediata. "Hay personas en lista que llevan tres años esperando un piso, yo no puedo esperar tanto, yo lo necesito ya", asegura.

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Policía y manifestantes el martes por la mañana. Foto: ACN

El primer lanzamiento estaba fijado para el 1 de junio. Aquel día, Alicia rechazó abandonar la vivienda con el apoyo del Sindicat d’Habitatge, argumentando que vivían menores y una persona con discapacidad y que no disponían de una alternativa residencial.

Durante los meses posteriores, según explica, los Servicios Sociales y Vivienda intentaron negociar con la propiedad, un gran tenedor de Mataró. Alicia asegura que durante casi un año había tenido dificultades para pagar todo el alquiler y que iba abonando cada mes la cantidad que podía con su nómina, entonces inferior a la actual. Según su relato, se intentó llegar a un acuerdo para regularizar la deuda o establecer una mensualidad que pudiera asumir, pero sin resultado. "Nos acabaron diciendo que, pagáramos o no pagáramos la deuda, acabaríamos fuera igualmente", constata. 

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La familia de Alicia una vez desahuciada. Foto: ACN

Desalojo sin prórroga

El desahucio del martes se produjo después de semanas de movilización del movimiento por la vivienda en todo el Estado, a raíz del caso Maricarmen. Decenas de personas, convocadas por el Sindicat d'Habitatge, intentaron impedir el lanzamiento delante del piso de Cerdanyola, mientras el Ayuntamiento de Mataró había pedido al juzgado unos días de margen para buscar una alternativa para la familia. Finalmente, la comitiva judicial ejecutó el desalojo con un amplio dispositivo de los Mossos d’Esquadra.

Alicia insiste en que el hecho de tener trabajo no le permite resolver la situación. Continúa buscando pisos mientras espera una respuesta de la administración, pero asegura que se encuentra repetidamente con requisitos económicos que no puede cumplir. Ahora, con las tres noches de hotel como única solución inmediata, su principal preocupación es qué pasará después. "No pido nada extraño; es una necesidad, no un capricho", afirma. Ahora, Alicia continúa buscando un piso para ella, sus tres hijos y su hermano. "Tan solo necesitamos un techo, nada más", insiste en un clamor desesperado.

 

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