Comas/Soler firman la crítica teatral
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Desenterrar

Reseña de la obra ‘El mestre i el mar’, representada en el Teatro Monumental de Mataró el 28 de febrero

Con la platea casi llena y más presencia de público joven de lo habitual, el Monumental acogió ‘El mestre i el mar’, tercer título de la programación estable en el segundo tramo de temporada. Es una obra escrita y dirigida por Eu Manzanares que trata de la figura del maestro republicano Antoni Benaiges, fusilado por los fascistas el mes de julio de 1936.

Comprometido y innovador

Este maestro catalán nació en Mont-roig del Camp en el año 1903. Después de trabajar en diferentes escuelas de Madrid y en Vilanova i la Geltrú, en 1934 fue a Bañuelos de Bureba, un pueblo pequeño de Burgos que en la época no tenía ni electricidad, ni agua corriente, ni teléfono, ni carretera. 

Libre pensador, comprometido con la Segunda República y convencido de que el país se tenía que regenerar mediante educación y cultura para todos, Benaiges ejerció el magisterio con una metodología innovadora y activa, practicando una enseñanza mixta y laica que potenciaba el civismo, la tolerancia y el respeto mutuo. 

Los niños y niñas eran los protagonistas de su aprendizaje a través de la observación y la experimentación. Por eso la imprenta escolar era un instrumento capital para la creación de pequeñas publicaciones con dibujos y textos libres de los mismos alumnos. Una de estas era la que estaban trabajando en la escuela para preparar una excursión para ir a ver el mar, cuando el 18 de julio de 1936 se produjo la rebelión de una parte del ejército liderado por Franco contra el gobierno de la República. La represión feroz desencadenada por los facciosos en los territorios que quedaron bajo su control hizo que al cabo de pocos días el maestro fuera detenido, torturado y asesinado. Un crimen silenciado y olvidado.

Descubrimiento

Al cabo de muchos años, el 2010, a raíz del reportaje fotográfico que el documentalista Sergi Bernal hizo de la apertura de una fosa común en el paraje de La Pedraja, en las montañas de Burgos, se pudo saber que Antoni Benaiges estaba enterrado allí, entre centenares de cuerpos de víctimas de la barbarie franquista. Posteriormente, las investigaciones llevadas a cabo, los estudios del contexto, la documentación gráfica, la recogida de testimonios y el hallazgo de los cuadernos hechos en la escuela de Bañuelos permitieron que se recuperara la memoria  de Antoni Benaiges.

El conjunto de investigaciones que se han ido haciendo y la voluntad de difundir el conocimiento de su figura ejemplar han dado lugar a diversos libros, exposiciones, un documental, obras de teatro y también al film ‘El maestro que prometió el mar’, de Patrícia Font, que en el año 2024 ganó un premio Gaudí.

Es en esta línea que se inscribe el texto de ‘El maestro y el mar’ que la actriz, directora y dramaturga Eu Manzanares escribió en 2020, pero que no subió a los escenarios hasta unos años más tarde, cuando ella misma la dirigió como trabajo de final de grado de un grupo de alumnos del Centro Superior de Arte Dramático Eòlia que formaron la compañía Mar Vivir. Después ha ido haciendo gira por bastantes teatros del país.

Vínculos mataronenses

Curiosamente, la cadena de hechos que enlazan el descubrimiento, los estudios y la difusión de la figura deAntoni Benaiges con el espectáculo representado en el Teatre Monumental tiene varios eslabones relacionados con nuestra ciudad. 

Una primera es Sergi Bernal, el fotógrafo que documentó dónde había estado enterrado su cuerpo. Él, que también es geógrafo, está vinculado profesionalmente al Ayuntamiento de Mataró como técnico en sistemas de información territorial. Él mismo fue quien llevó a cabo la primera de las exposiciones sobre el maestro asesinado, con la colaboración del Grupo de Investigación de la Memoria Histórica, en el centro cívico del barrio de Les Esmandies. De Bernal son igualmente las fotografías que ilustran el libro ‘Desenterrando el silencio: Antoni Benaiges, el maestro que prometió el mar’, con textos del periodista Francesc Escribano, el antropólogo Francisco Ferrándiz y la historiadora Queralt Solé. 

Además, el Cafè Nou ya acogió hace dos años, poco después del estreno, la obra teatral objeto de esta reseña, en la que una de las protagonistas es la actriz mataronina Carla Alegre.        

Ficción y reflexión

En ‘El mestre y el mar’ Eu Manzanares opta por la sencillez. En todo, empezando por el espacio. Solo una tarima circular sobre tierra oscura con sillas dispuestas alrededor. Nada más. Sin artefactos escenográficos ni proyecciones a la moda.

Lo que se explica no es tanto la reconstrucción documental de la actividad docente de Benaiges, sino un ejercicio de ficción que lo evoca de manera entrañable y que subraya el valor y las consecuencias que tuvo en la vida cotidiana de aquel pueblecito de Burgos hace noventa años. El desencadenante del relato teatral es el descubrimiento por parte de una chica de Barcelona llamada Júlia de que su abuelo había sido alumno en Bañuelos. El contenido de una caja que hay enterrada en el patio de la casa del pueblecito permite hacer emerger recuerdos tanto de lo que pasó, como de las circunstancias del silencio forzado que hicieron que se olvidara.

El enfoque de la puesta en escena es grupal, concebida para que la figura del maestro sea una más de entre muchas otras que representan a los alumnos, a los familiares, a los vecinos, a las autoridades o a los sicarios. De esta manera los ocho intérpretes se tienen que multiplicar, para dar vida a una gran diversidad de tipos. Lo hacen con un recurso muy simple: cada vez que varían de personaje se cambian de camiseta y esta lleva el nombre correspondiente, para que se sepa a quién están representando. Esto motiva que el espectáculo adopte una estructura fragmentaria y se articule como un encadenamiento de secuencias breves. Pero demasiados cortes y tanta brevedad reiterada no le hacen favor, porque provocan que algunas interpretaciones caigan en el cliché.

En cualquier caso, si desde la óptica dramatúrgica ‘El mestre i el mar’ es una propuesta muy discreta, tiene la virtud de la honestidad. Ni hace ver lo que no es, ni disimula su carácter de ejercicio actoral primerizo. Y todo el elenco vuelca energía a raudales . 

Se le debe agradecer, además, la reflexión sobre la necesidad de desenterrar el pasado, porque abrir fosas y conocer la verdad es ahora un acto de reparación y de justicia urgente. En este sentido también nos recuerda la deuda que nuestro país tiene aún con muchas víctimas del fascismo que, como Antoni Benaiges, fueron ejemplos de dignidad y pagaron con la vida su lucha por una sociedad más justa. 

‘El Maestro y el Mar, teatro para recordar Antoni Benaiges
‘El Maestro y el Mar, teatro para recordar Antoni Benaiges

 

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