Hace unas semanas apareció la campaña publicitaria "Donde vas, envase?", presente a los medios de comunicación de forma omnipresente. Supongo que ya sabrán de qué campaña los hablo. Se trata de una campaña promover por el área Metropolitana de Barcelona con el apoyo económico (cómo no podía ser de otro modo) de empresas que se dedican al reciclaje como Ecoembes y Ecovidrio. Desde el punto de vista publicitario, seguramente se trata de una buena campaña, pues consigue captar la atención de la gente que la voz o boy escout. Esta publicidad, pero, induce a la confusión y al engaño, digámoslo claro, porque intenta sensibilizar la gente en el sentido que aquellos residuos que no son envases propiamente dichos no los tenemos que abocar a los contenedores donde habitualmente lo hacemos. Es decir, que el que traemos años haciendo no se tiene que hacer así, nos dicen ahora. Con el que ha costado que las personas nos sensibilizamos con el tema del reciclaje!
"Donde vas, envase?", se repite a la publicidad. Pues bien, estamos de acuerdo que el envase se tiene que reciclar, como estiércol habitualmente desde hace años (el vidrio al contenedor verde, los envases al amarillo, etc.). Con la campaña, pero, se intenta explicar que si no se trata de un envase propiamente dicho no lo tenemos que abocar al contenedor (del color que corresponda), y lo tenemos que traer a la desechería. Así, ahora en que quedamos? Resulta que si hacemos caso de la campaña publicitaria no tenemos que abocar al contenedor verde un vaso roto o al contenedor amarillo un plato de plástico, por el simple hecho que no son envases. Error. Y no nos dejamos engañar: tenemos que continuar haciéndolo cómo hasta ahora. El plástico, al amarillo, y el vidrio, al verde, sean envases o no.
El origen de todo viene del hecho que las empresas Ecoembes y Ecovidrio, que han pagado la campaña publicitaria, no los interesa que los residuos que no son envases vayan a parar a los contenedores, porque no cobran por su reciclaje (cosa que sí hacen con los envases). Un golpe más, asistimos a un ejemplo claro de una administración pública que se pliega a los intereses de las empresas privadas. Incluso a expensas de confundir la población y haciendo daño a la sensibilización en favor del reciclaje, que tantos años ha costado conseguir. Inadmisible. Y recuerda: hagámoslo cómo hemos hecho hasta ahora, el plástico al contenedor amarillo, el vidrio al verde y el papel al moratón. Sean o no envases, no te dejes engañar.
"Donde vas, envase?", se repite a la publicidad. Pues bien, estamos de acuerdo que el envase se tiene que reciclar, como estiércol habitualmente desde hace años (el vidrio al contenedor verde, los envases al amarillo, etc.). Con la campaña, pero, se intenta explicar que si no se trata de un envase propiamente dicho no lo tenemos que abocar al contenedor (del color que corresponda), y lo tenemos que traer a la desechería. Así, ahora en que quedamos? Resulta que si hacemos caso de la campaña publicitaria no tenemos que abocar al contenedor verde un vaso roto o al contenedor amarillo un plato de plástico, por el simple hecho que no son envases. Error. Y no nos dejamos engañar: tenemos que continuar haciéndolo cómo hasta ahora. El plástico, al amarillo, y el vidrio, al verde, sean envases o no.
El origen de todo viene del hecho que las empresas Ecoembes y Ecovidrio, que han pagado la campaña publicitaria, no los interesa que los residuos que no son envases vayan a parar a los contenedores, porque no cobran por su reciclaje (cosa que sí hacen con los envases). Un golpe más, asistimos a un ejemplo claro de una administración pública que se pliega a los intereses de las empresas privadas. Incluso a expensas de confundir la población y haciendo daño a la sensibilización en favor del reciclaje, que tantos años ha costado conseguir. Inadmisible. Y recuerda: hagámoslo cómo hemos hecho hasta ahora, el plástico al contenedor amarillo, el vidrio al verde y el papel al moratón. Sean o no envases, no te dejes engañar.