- Los Premis Nacionals de Cultura fueron instituidos por la Generalitat republicana en el año 1932 y recuperados con el restablecimiento de la democracia.
- Desde el 2009 los concede el Consell Nacional de la Cultura i de les Arts (CoNCA).
- Distingue a personas, entidades e instituciones que han hecho una contribución especialmente relevante a la cultura catalana, valorando su trayectoria, la excelencia, la innovación y la proyección.
- Son, por tanto, los galardones de referencia del sector cultural catalán y reconocen a creadores y proyectos de todas las disciplinas artísticas y culturales.
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En su palmarés hay dos mataronenses de peso, la cocinera Carme Ruscalleda (2019), nacida en Sant Pol de Mar, reconocida por su aportación a la cultura gastronómica catalana y la argentonina Alba Sarraute (2023), nacida en Argentona y formada en el Aula de Teatre de Mataró, premiada por su trayectoria en el circo y las artes escénicas.
La editorial con misión y visión propia
- Y todo ello tiene una conexión directa con Mataró, ciudad de Diana Rahmouni y uno de los puntos del triángulo que, junto con Barcelona y Vic, vio nacer esta cooperativa editorial.
- Su trayectoria también es una buena noticia para la cultura mataronina: demuestra que desde el territorio se pueden impulsar proyectos que intervienen en los grandes debates culturales del país.
De una ausencia personal a un proyecto editorial
El origen de Jande no se puede desligar de las biografías de las dos fundadoras. Diana Rahmouni, hija de padre sirio y madre catalana, creció con la sensación de que la literatura árabe era un universo al que le costaba acceder. Aissata M’ballo, hija de padres senegaleses, ha explicado que no se sintió representada en la cubierta de un libro de ficción hasta los 23 años. Dos experiencias diferentes que acababan conduciendo a una misma pregunta: ¿cómo podía ser que un país con una realidad social tan diversa continuara ofreciendo un escaparate literario donde muchas de estas identidades casi no aparecían? Las dos editoras, formadas en el ámbito de las humanidades y la edición, decidieron convertir aquella carencia en una propuesta profesional. El nombre escogido tampoco es casual. Jaŋde es una palabra del fula o pulaar, lengua hablada en varios países del África occidental, que significa tanto lectura como enseñanza. Toda una declaración de principios. Su apuesta, sin embargo, no consiste simplemente en publicar personas de origen migrante por el hecho de serlo. Desde el primer momento han insistido en una distinción fundamental: no quieren que los escritores racializados tengan que hablar necesariamente de migración, discriminación o identidad. Reivindican el derecho a escribir novela romántica, fantasía, poesía, ensayo o cualquier otro género sin que el origen del autor se convierta en una etiqueta que lo condicione todo.
Los primeros libros: de las madres migrantes al feminismo africano
El 28 de enero de 2025 Jande publicaba Mares Migrantes, de Fàtima Saheb, una primera obra que ya condensaba buena parte del sentido del proyecto. El poemario, escrito en catalán y publicado también en castellano, es un homenaje a las mujeres que migraron y a todo aquello que tuvieron que dejar atrás. Una aproximación íntima a los vínculos familiares, a la memoria y al legado que una generación transmite a la siguiente. El libro, con prólogo de Desirée Bela-Lobedde, dio a conocer en formato editorial a una autora que ya tenía experiencia en recitales y activismo cultural. Era una manera de demostrar que había talento y relatos cercanos que merecían encontrar nuevos lectores.
Un mes después llegaba otra decisión significativa: la publicación en catalán de Una carta muy larga, de Mariama Bâ, traducida por Imma Falcó. Esta novela de la escritora senegalesa, publicada originalmente en 1979, es un clásico de la literatura africana contemporánea y del pensamiento feminista. A través de la carta de una mujer que reflexiona sobre su matrimonio, la poligamia y su condición femenina, Bâ ofrece un retrato de las tensiones sociales del Senegal posterior a la independencia. La elección tenía un valor que iba más allá de recuperar un título. Jande incorporaba al circuito literario en catalán una obra de referencia internacional que permitía ampliar el mapa de clásicos a disposición de los lectores. No se trataba solo de descubrir voces nuevas, sino también de cuestionar qué obras consideramos imprescindibles.
El salto de calidad: Sheena Patel y Zadie Smith
Uno de los primeros saltos de proyección de Jande llegó con Soy fan, de Sheena Patel, publicado en junio de 2025 en traducción de Elena Ordeig. La novela de la escritora británica, una de las revelaciones literarias del Reino Unido, aborda las obsesiones contemporáneas, las relaciones tóxicas, el privilegio de clase y las redes sociales con una voz provocadora e incómoda. Era un libro que ayudaba a desmontar cualquier idea preconcebida sobre el catálogo de Jande. La literatura de autoras racializadas no tenía que ser necesariamente testimonial ni tenía que girar siempre alrededor de la migración. Podía ser una novela feroz sobre el deseo, la ambición y las contradicciones de la sociedad digital.
Pero, si hay un hito que simboliza el crecimiento de la editorial, es la llegada de Zadie Smith a su catálogo. La publicación de El fraude, en diciembre de 2025, representó un paso importante para un sello que todavía no había cumplido el primer aniversario. Smith es una de las grandes voces de la literatura británica contemporánea, conocida por obras como Dientes blancos o Sobre la belleza. Con El fraude, una novela histórica sobre la Inglaterra victoriana, el colonialismo, las clases sociales y la construcción de la verdad, Jande demostraba su capacidad de incorporar al catalán literatura internacional de primera línea. La traducción corrió a cargo de la mataronina Marta Pera Cucurell, otra conexión local especialmente relevante. El libro, de más de 500 páginas, tuvo eco en la crítica literaria catalana, con reseñas en medios como el ARA o el suplemento Quadern de El País.
Que una editorial tan joven pudiera incorporar una autora de la dimensión de Smith a su catálogo constituía un hito notable. Y, a la vez, reforzaba la idea de que una editorial con vocación social puede competir también en exigencia literaria y calidad editorial.
Palestina, poesía y nuevas voces de la literatura catalana
El primer año de Jande también sirvió para demostrar que su proyecto no dependía exclusivamente de las traducciones de grandes nombres internacionales. En 2025 publicó Què en diré del dia d'avui, de Youssef El Maimouni, una de las voces de la narrativa catalana contemporánea que ha hecho de las identidades múltiples y de las contradicciones sociales materia literaria. La apuesta por autores que escriben desde aquí, y que forman parte de la realidad cultural catalana actual, es una de las particularidades que dan sentido al proyecto. No se trata únicamente de llevar literatura de otras geografías al catalán, sino de reconocer que la literatura catalana también se escribe desde experiencias familiares, culturales y personales muy diferentes.
Otro de los títulos destacados fue Collage per passar el diumenge, de la poeta palestina Enas Sultan, publicado en noviembre de 2025 en una edición bilingüe en árabe y catalán, traducida por Margarida Castells. La autora, originaria de Gaza y distinguida con el premio Roissy-en-Brie del PEN Català, construye una poesía íntima sobre el amor, la libertad, la familia y las inquietudes de una mujer joven.
Es una obra especialmente representativa de la filosofía de Jande. En un contexto en que la literatura palestina a menudo es leída exclusivamente a través de la guerra, Sultan reivindica también el derecho a hablar de la vida cotidiana, de los sentimientos y de todo aquello que configura una existencia humana más allá del conflicto.
En 2026, de la apuesta inicial a la consolidación
Si el 2025 fue el año de presentarse al mundo, el 2026 está siendo el de demostrar que Jande tiene recorrido, ambición y capacidad para mantener un catálogo exigente. Las novedades publicadas estos últimos meses confirman una línea editorial cada vez más definida, que combina ficción, poesía, ensayo y pensamiento crítico. En abril llegó La masa vociferante, de Quinny Martínez Hernández, periodista, escritora afrocolombiana e impulsora de proyectos vinculados a la literatura migrante. Publicada en catalán y castellano, es una obra híbrida que mezcla autobiografía, reflexión política y creación literaria para abordar la identidad, el feminismo descolonial, las lenguas y la memoria. Un libro que reivindica la escritura como forma de afirmación personal y colectiva.
En junio, Jande publicó La frontera del azar, del periodista e investigador Youssef M. Ouled, también en doble edición catalana y castellana. El libro parte de la experiencia de los controles policiales basados en la apariencia física para analizar el racismo institucional y las discriminaciones que persisten en la sociedad española. Su publicación situó la editorial en un debate especialmente actual, también por el trabajo del autor sobre los sesgos raciales de la inteligencia artificial. Septiembre ha traído dos novedades especialmente significativas. Por un lado, Una independencia, de Jeffrey Abé Pans, una novela que recupera el proceso de independencia de Guinea Ecuatorial de 1968 y las contradicciones de la descolonización española. Un ejercicio de memoria histórica que conecta directamente con un pasado colonial que sigue teniendo una presencia limitada en buena parte de la narrativa y el debate público españoles.
Por otro lado, Jande ha vuelto a publicar a Zadie Smith con Morts i vius, un volumen de ensayos y reflexiones de la escritora británica, traducido al catalán por Elena Ordeig. Smith reflexiona sobre el arte, la literatura, las redes sociales, la identidad y el mundo contemporáneo, con referencias a figuras como Toni Morrison, James Baldwin o Emily Dickinson. Tener dos títulos de Zadie Smith en el catálogo antes de cumplir los dos años es probablemente una de las mejores cartas de presentación de la editorial. Pero aún es más interesante que convivan con obras como las de Jeffrey Abé Pans o Quinny Martínez. Esta combinación permite entender qué quiere ser Jande: no un sello especializado en una única temática, sino una editorial capaz de construir puentes entre literaturas y experiencias que a menudo circulan por espacios separados.
Hacerse un hueco en el mundo editorial catalán sin perder la personalidad
Una de las cuestiones más interesantes de la trayectoria de Jande es que ha conseguido definir una identidad reconocible en un mercado editorial tan competitivo como el catalán. Lo ha hecho sin renunciar a una apuesta política y cultural clara, pero también sin olvidar que los libros deben funcionar, antes que nada, como literatura. La recepción de los primeros títulos, las reimpresiones que las editoras ya destacaban cuando hicieron balance del primer aniversario y la atención de la crítica y de los medios especializados señalan que el proyecto ha empezado a encontrar un público propio. Jande no solo quiere publicar libros: quiere crear una comunidad lectora que reconozca el valor del catálogo y confíe en sus propuestas.
La misma organización de las colecciones ayuda a entender la ambición del proyecto. Taali, una palabra que en fula remite a los cuentos, acoge narrativa y poesía. Nazra, que significa mirada en siríaco, agrupa los títulos de no ficción y pensamiento crítico. Y Cittàgazze, nombre extraído del universo literario de Philip Pullman, está concebida para la fantasía, la ciencia ficción y otros géneros especulativos. Es una estructura que expresa voluntad de continuidad y también de crecimiento. Jande no se plantea quedar limitada a la literatura testimonial o al ensayo social. Quiere participar de todos los géneros, ampliar los referentes y normalizar la presencia de autores diversos en cualquier estantería.
Su condición de cooperativa también forma parte de esta identidad. El proyecto apuesta por la impresión de proximidad, la sostenibilidad y el acompañamiento a los autores, en un sector que a menudo funciona bajo una enorme presión para multiplicar novedades. Las editoras han defendido desde el comienzo un ritmo de entre seis y ocho libros anuales, que les permita cuidar la selección, la edición, las traducciones y la promoción de cada obra.
Una historia mataronina que interpela a todo el país
Para Mataró, la trayectoria de Jande tiene un interés que va más allá del hecho de que una de sus impulsoras sea de la ciudad. Diana Rahmouni representa una generación de personas de la cultura que han crecido en una Catalunya diversa y que ahora reclaman que esta realidad se refleje plenamente en la producción cultural del país. Es una cuestión que también interpela directamente a una ciudad como Mataró, marcada desde hace décadas por la llegada de población de procedencias muy diversas. La realidad de sus barrios, de sus escuelas y de sus familias hace tiempo que es más plural que muchos de los imaginarios con los que todavía se explica el país. Proyectos como Jande contribuyen a reducir esta distancia, no solo hablando de diversidad, sino incorporándola a la producción literaria y cultural en catalán. Y aquí hay probablemente una de las aportaciones más valiosas de la editorial. Jande no contrapone la lengua catalana a la diversidad cultural, sino que entiende esta diversidad como una oportunidad para enriquecerla. Traducir a Mariama Bâ, publicar a una poeta palestina en árabe y catalán o incorporar a Zadie Smith al mercado literario catalán son maneras diferentes de hacer crecer la lengua y ensanchar su universo de referencias.
Hacer toda esta tarea en un contexto como el actual, se debe recalcar, tiene el doble de mérito. Supone el doble de esfuerzo. Comporta el doble de poso.
Cuando celebraron el primer aniversario, Rahmouni y M’ballo explicaban en Capgròs que el reto principal era mantener la viabilidad del proyecto en un sector marcado por la sobreproducción y la velocidad. Este reto continúa plenamente vigente pero a la vez —las cosas son como son— aderezado por un reconocimiento de la importancia y el prestigio de todo un Premio Nacional de Cultura. ¡El éxito es incontestable!
El 9 de octubre de 2026 es un hito. Para Jande, para el sector editorial, para el sector cooperativo. Y también para Mataró. Una ciudad acostumbrada a ver cómo su diversidad se manifiesta en la calle, a veces es perseguida y blasfemada por los fascismos y que, gracias a iniciativas como esta, se puede ver reflejada en las estanterías de las librerías, cada vez en más colecciones de más casas y —ya para siempre— en el palmarés del Premi Nacional de Cultura de Catalunya.
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