Una cincuentena de mujeres emprendedoras se han congregado este lunes, día 8, al IMPEM para asistir a la presentación de la delegación maresmenca del Círculo de Mujeres de Negocios. El acto, encabezado por la presidenta del organismo, Elena Faba, y la regidora de Promoción Económica, Alícia Romero, ha servido para dar a conocer el proyecto de esta asociación a las empresarias maresmenques porque se añadan a su nueva delegación. El Círculo de Mujeres de Negocios es una asociación sin ánimo de lucro que aglutina mujeres profesionales y de negocios, ya sean directivas, ejecutivas, autónomas, profesionales o emprendedoras. Su objetivo es establecer sinèrgies y espacios de cooperación entre las asociadas, y actúa principalmente a través de la plataforma telemática mujeresdenegocios.net.
"Queremos dinamizar las mujeres activas del territorio", ha afirmado Elena Faba, antes de iniciar la reunión. Faba considera que existe "una necesidad importante" de crear un espacio de mujeres emprendedoras, "para encontrarse y generar confianza". La presidenta del Círculo apunta que las mujeres "hablamos el mismo lenguaje, nos relacionamos y lideramos nuestros en torno a manera diferente a los hombres". Faba también ha apuntado que el objetivo final de su entidad es "dejar de existir", puesto que esto implicaría que las mujeres no encontrarían dificultades para salir adelante su proyecto empresarial. "Pero la necesidad existe, el primer año ya se apuntaron 1000 mujeres", añade. Actualmente, el Círculo de mujeres de Negocios cuenta con 3.000 miembros en todo Cataluña.
Alícia Romero, por su parte, ha destacado que desde la IMPEM se quiere fomentar "la emprendeduría, el asociacionismo y la igualdad de oportunidades". Tres elementos que se encuentran en esta delegación maresmenca del Círculo. En la comarca, opina Romero, hay "bastante demasiado crítica" porque la delegación salga adelante. "Si ya es difícil crear una empresa, las mujeres todavía lo tienen más complicado", ha asegurado la regidora. Las mujeres, según Romero, todavía generan "una cierta recança" entre algunas entidades financieras, los clientes y los proveedores. "La chaqueta y la corbata siguen teniendo su peso, por desgracia, así que ahora toca hacer presión para cambiarlo", ha añadido.
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