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Una sesión de Gestalt

Xavier Amat

En busca del bienestar interior

Las terapias alternativas y las técnicas orientales comparten espacio con la psicología y el psicoanálisis en la investigación del bienestar emocional

Shiatsu o reiki son dos palabras que muy poca gente conocía hace quizás menos de una década. "Se han popularizado fuerza. Hasta hace poco, muchos comparaban el reiki con una técnica de curandero, y ahora tiene una más gran aceptación", dice Joan Jordan, osteòpata del centro Tao Woman, a la calle de Antoni Campmany de Mataró. Hoy el listado de nombres de técnicas vinculadas a las que se pueden denominar terapias manuales es muy amplio a casa nuestra - no sólo procedentes de Oriente -, pero con un denominador común en aquel quien las recibe: la investigación de un mayor bienestar interior, básicamente emocional.

"Vivimos arriba de una cinta transportadora, y el rato que la persona está en la litera, al menos aquella hora, baja de la cinta, desconecta como se suele decir, saca el pie del acelerador", considera Jordan. Abrió el centro hace siete años, y además de quiromassatge terapéutico y relajando el espacio también es conocido por el uso de la medicina china. Jordan explica que hay personas que ni en la sala de masajes querrían desconectar el móvil, "pero no se lo permitimos". "Estamos perdiendo el contacto humano, incluso a muchos lugares que siempre nos habían atendido personas ahora nos atienen máquinas. Por este motivo hay mucha gente que necesita este contacto, que el mimin", sigue Jordan, que, a pesar de todo, reconoce que la mayoría de clientes que llegan a su centro para tratamientos de bienestar lo hace porque lo han recibido como regalo: "Todavía cuesta gastarse 40 euros en un masaje", piensa.

El estrés al frente
Así como los nombres de algunas terapias eran bastante desconocidos hace pocos años, también las palabras que definen algunos malestares son ahora mucho más populares que tiempos atrás. El caso del estrés es un claro ejemplo, y además, para la psicóloga clínica – psicoanalista Carmen Ferrer, puede ser el principio de posteriores problemas. "La sociedad nos exige unos niveles que a menudo no logramos, y cuando no llegamos, en primer lugar entramos en estrés, que posteriormente puede desembocar en depresión, anorexia, fobias, ataques de pánico... depende de la persona, cada una escoge inconscientemente su síntoma dependiente de su funcionamiento psíquico". Y es que las maneras para llegar a un más grande bienestar interior con la ayuda de un profesional son muy diversas, y el caso del psicoanálisis es de los más debatidos y polémicos desde hace muchos años. "Nuestro dispositivo es trabajar con el inconsciente, y no solamente con la conciencia, qué pasa allí. Es la parte que determina nuestros deseos, decisiones, el que hacemos con nuestra vida... todo. Y este hecho a mucha gente le cuesta aceptarlo, que la parte más importante de la personalidad sea el inconsciente no es fácil de entender", dice Ferrer en su consulta de la calle de Barcelona, reconociendo también que "el psicoanálisis actualmente no está de moda, aunque tuvo su época dorada durante una buena parte del siglo XX cuando todavía no se había instal•lat a la sociedad la impaciencia y carencia de realismo actual en cuando a la consecución de las cosas. Hay que añadir que es una terapia y tratamiento que requiere unas condiciones como estar dispuesto a trabajar durante un tiempo continuado y con una frecuencia regular así como creer en la importancia del inconsciente".

A pesar de que pueden tener parientes lejanos en común, muy diferente es en su manera de llegar a la persona la filosofía de la gestalt. Hace pocas semanas que los psicoterapeutes gestalts Fredy de Gràcia y Teresa Fernández han abierto lo centro Espacio de Diálogo a la calle de Sant Josep Oriol, y explican que esta trabaja "la ahora y la aquí, la conciencia de la persona, que se dé cuenta de donde se encuentran sus puntos ciegos". La gestalt incluye ejercicios de movimiento, de respiración, de orientación, y tanto terapias individuales como de pareja o grupals. Para Fredy de Gràcia, "es el individuo mismo el que se conoce mejor y que por lo tanto puede hacer algo; nosotros, los psicoterapeutes gestalts, hacemos un acompañamiento, y ayudamos la persona en su crecimiento". Cómo dejó escrito el médico y psiquiatra que fundó esta terapia, Fritz Perls, "deja por unos momentos el que tendrías que hacer y descubre el que realmente haces".

"No soy feliz"
Las terapias manuales, el psicoanálisis y la gestalt son, pues, formas muy diferentes, en algunos puntos antagónicas incluso, para acercarse a la felicidad o a un más grande bienestar. Todas, pero, coinciden en que un método o terapia puede ser útil para una persona y quizás no para otra. También están de acuerdo en que un individuo puede parecer que tiene todo aquello que "la sociedad" señala que se necesita para estar bien, como por ejemplo un buen trabajo, una vivienda, pareja... y en cambio no sentirse a gusto, firmando la sentencia "no soy feliz". "Por qué acuden los pacientes a la consulta? Por la dificultad de poder obtener las cosas que queremos: amor, o tener medio de vida, o en definitiva por la dificultad de ser feliz. Hay que tener presente que la felicidad constante y permanente no existe. En el fondo, las personas buscamos aquello más elemental, aquello que necesitamos básicamente para tener una vida satisfactoria", dice Carmen Ferrer. "El crecimiento personal no se acaba nunca, no tiene límites, siempre podemos ir descubriendo más cosas, y quizás para estar más bien no hay que cambiar nada, pero sí aceptar cómo somos, qué hagamos y saber por qué", señala Fredy de Gràcia. Y en otro hecho en que están bien de acuerdo es que hoy en día todos ellos siguen siendo la segunda (o tercera) opción cuando una persona no se siendo bueno y después de haber acudido en primer lugar a la medicina "tradicional". "A menudo el paciente llega cuando está harto de tomar medicamentos sin que le dé resultado", dice Ferrer.

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