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Redacció

En la muerte de Antonio Jiménez, un hombre bueno

Miguel Guillén recuerda en este artículo la figura de Antonio Jiménez, expresidente de la Unión Deportiva Cirera y hombre clave del fútbol en Mataró

Escribo estas líneas todavía aturdido por la noticia de la muerte repentina de la Antonio Jiménez, que durante tantos años fue presidente de la Unión Deportiva Cirera, el club de nuestro barrio. Antes había sido entrenador y jugador, y desde hacía algunos años era el representante de la Federación Catalana de Fútbol en la comarca del Maresme. El Antonio nos ha dejado de golpe, sin avisar, a los cincuenta y nueve años, y todavía no nos lo podemos creer.

Nos ha dejado de golpe, sin avisar, a los cincuenta y nueve años, y no nos lo podemos creer

A menudo me lo encontraba por las calles del barrio, porque vivimos muy cerca, y siempre me preguntaba por la familia, por los niños, por cómo iba todo. Siempre con una sonrisa en la cara, cómo siempre lo conocí. Para mí siempre será uno de los primeros entrenadores que tuve cuando jugaba a los alevines de la UD Cirera, hace ya casi treinta años. Recuerdo que él todavía jugaba de delantero centro al primer equipo, en una época en que el fútbol modesto de barrio llenaba los campos de aficionados y los niños (y los adultos, claro) de Cirera subíamos al campo los domingos a mediodía, a animar nuestro equipo. Fue un delantero centro de los de antes, de raza, de aquellos que se peleaban con los centrales y que a base de esfuerzo y lucha era capaz de hacer muchos goles.

Enseguida, antes de retirarse, decidió que quería dedicar tiempo también a entrenar, a educar los niños de las categorías inferiores del club, y vino a entrenarnos, con otro referente del club, José Maldonado Leiva, a los niños que jugábamos en la escuela Jaume Recoder, antes de hacer el salto al fútbol once. Del Antonio siempre recordaré que lo más importante para él era transmitirnos una serie de valores que nos tenían que servir para toda la vida: el respeto por el compañero, por el rival (daba mucha importancia al hecho de dar la mano a todo el mundo al acabar el partido) y por los árbitros, tener siempre un buen comportamiento, cuando se defendía la camiseta de la UD Cirera y en la vida en general, y la importancia de ser un buen estudiante.

Antonio Jiménez. Foto CEM.

Antonio Jiménez. Foto CEM.

Siempre dio una importancia capital a la formación de los niños de nuestro barrio

No seré yo quien descubra ahora el gran trabajo que durante todos estos años ha hecho Antonio por el fútbol modesto de Cirera, de Mataró, del Maresme y de toda Cataluña, porque todo el mundo que lo conocía es plenamente consciente de ello. Enseguida Francisco Melero, otro gran referente futbolístico y humano del barrio y de la ciudad, vio en la Antonio una serie de virtudes que rápidamente lo señalaron cómo su sucesor a la hora de presidir la UD Cereza, cómo así fue en 1998. E hizo una gran tarea en su etapa como presidente, deportivamente y socialmente, que ha hecho del club todo un referente en el aspecto formativo, en la ciudad y fuera de ella. Son muchas las personas que han contribuido a este éxito, pero permítanme que haga un reconocimiento especial a la tarea de la Antonio Jiménez, que siempre dio una importancia capital a la formación de los niños y los jóvenes de nuestro barrio.

El compromiso social del Antonio iba más allá del fútbol, pues era fácil verlo colaborando en todo tipo de iniciativas al barrio y en toda la ciudad. Fue también delegado del sindicato Comisiones Obreras y formó parte en alguna ocasión de las candidaturas del PSC en las elecciones municipales. Contar con la presencia de Antonio siempre representaba un punto a favor, porque era una persona apacible, seria, trabajadora y carismática.

En su muerte, quiero tener un recuerdo para una buena persona, comprometida y responsable, que siempre fue fiel a sus orígenes modestos, que siempre mostró un gran amor por su estimado barrio de Cereza y por la ciudad de Mataró. Fue un hombre apreciado por mucha gente, y no por casualidad. Yo, que lo conocí de niño y que siempre mantuve una relación de cariño y amistad con él, lo echaré de menos, cómo tanta gente del barrio, del mundo del fútbol modesto y de todas partes. Me quedaré con el último recuerdo que tengo de él, cuando nos saludamos en el graderío del campo de Cirera hace tan solo unos días, en el trofeo Fleitas que organiza la UD Cirera cada año, antes de iniciarse la temporada. Fue la primera vez que fui con mi hijo a ver un partido de fútbol. El barrio, la ciudad, y el mundo del fútbol en general está en deuda con la Antonio Jiménez. Habrá que homenajearlo como es debido. Descanse en paz.

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