Recuerdo a los represaliats por el franquismo y críticas a la ley de la memoria histórica presentada por el gobierno español en el acto Mataró, memoria Esquerra Republicana de Cataluña (ERC). Jaume Vellvehí y Joan Tardío trataron desde los efectos de la Guerra Civil y la represión de los primeros años del franquismo a la ciudad hasta el estado actual del proyecto de ley por la memoria histórica que se está debatiendo en el parlamento español. Se trataba del homenaje que la sección local de Esquerra hace cada año a Josep Abril, alcalde republicano de Mataró que fue fusilado por el franquismo, que reunió cerca de una sexagésima de personas al Casal la Alianza.
El historiador mataroní Jaume Vellvehí inició el acto con una breve introducción sobre la Guerra Civil en la ciudad. Vellvehí recordó el papel de personas como el mismo Abril, el también alcalde republicano Salvador Crujiente o el anarcosindicalista Joan Peiró como mediadores para evitar muertos a la reraguarda republicana. El historiador quiso homenajear particularmente las víctimas del franquismo menos conocidas y explicó que, a partir de 1939, todo el mundo podía ser víctima del nuevo régimen. En Mataró se tuvo que habilitar el convento de las Caputxines porque la prisión se hizo pequeña. Entre 1939 y 1942, trece mataronins fueron fusilados al Campo de la Bóta, a pesar de que los últimos trabajos del Grupo de Investigación sobre la Memoria Histórica sitúan la cifra en alrededor de los veinte.
Para acabar su intervención, Vellvehí explicó uno el caso concreto de Eugenia González Ramos, una enfermera nacida el 1919 a Hortaleza y militante de UGT que durante la guerra trabajó en el hospital de las Brigadas Internacionales en Mataró. Eugenia había llegado a Mataró el abril de 1938 junto con dos enfermeras más y continuaron su tarea al hospital incluso después de que las Brigadas Internacionales marcharan de la ciudad. El 28 de enero de 1939, el día siguiente que las tropas franquistas entraran a la ciudad, una de estas enfermeras apareció en el hospital vestida de monja y el mes siguiente denunció las otras dos.
A pesar de que la enfermera-monja se hizo fundible enseguida y nohabía ninguna prueba concluyente en contra de Eugenia González, el 14 de abril fue condenada a muerte y el mes de mayo fue fusilada. Durante décadas, demasiadas décadas, sólo hubo unos represaliats, quizás ya es hora que reconozcamos que tuvo que otras, unas víctimas anónimas que hay que recordar, concluyó el historiador. Después de la intervención de Vellvehí, el secretario de organización de ERC en Mataró, Sergi Penedès, anunció que los republicanos habían propuesto a la comisión del nomenclador que una calle de la ciudad traiga el nombre de Eugenia González.
La ley de la Memoria Histórica
En la segunda parte del acto, el diputado de Esquerra al Congreso Joan Tardío habló de la Ley de la Memoria Histórica que está en trámites de debate a las cortes españolas. De entrada, Tardío dijo que el proyecto presentado por el gobierno Zapatero era una infamia y un insulto a la cultura antifascista. El diputado republicano aseguró que Esquerra no aprobará la ley tal como está ahora y enumeró algunas de las condiciones que los independentistas consideran necesarias: una ley que haga limpio, que reconozca la lucha armada contra la dictadura, el reconocimiento jurídico de la condición de víctima, que el Rey Joan Carles sea quién pida perdón a las víctimas del franquismo puesto que es quien representa la continuidad del estado y que también se tenga en cuenta el uso de armas químicas al Rif por parte del ejército español.
Tardío definió Esquerra como los camàlics de todo el proceso de esta ley: hemos forzado quehaya ley, intentaremos mejorarla el máximo posible y puede ser queacabamos votando en contra. El diputado lamentó que en España no se contemple la posibilidad de crear una Comisión de la Verdad y la Reconciliación como se ha hecho en Sudáfrica o a muchos países llatino-americanos y consideró que la Transición política fue una conxorxa de silencio.
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