El regreso del Festival Shakespeare no es simplemente la recuperación de un festival de teatro. En clave de Mataró y el Maresme es una noticia que remite al pasado de hace dos décadas, a una de las apuestas culturales más singulares que se hicieron fuertes en la comarca y la ciudad. El certamen que nació en el Maresme, en Santa Susanna, creció en la capital de la comarca y desapareció abruptamente cuando empezaba a consolidar una dimensión europea regresará del 8 al 18 de abril de 2027 reconvertido en el Festival Shakespeare Barcelona Catalunya. Y hay un hilo que no se ha roto en todos estos años: al frente sigue estando Montse Vellvehí, actriz y directora mataronina estrechamente vinculada al proyecto desde sus inicios.
La historia comienza en 2003 en Santa Susanna. El escenógrafo y director Paco Azorín impulsó un festival dedicado íntegramente a William Shakespeare, una propuesta insólita en el panorama catalán que pronto empezó a mirar más allá de la representación convencional de los grandes textos del dramaturgo inglés. Teatro, danza, música y diferentes lecturas contemporáneas de Shakespeare fueron conformando su personalidad. Montse Vellvehí, inicialmente vinculada al equipo de dirección, asumió la dirección artística en 2007.
De Santa Susanna a Mataró: el salto adelante
El gran cambio llegaría poco después. En 2008 el Festival Shakespeare se trasladó a Mataró, una operación que tenía una voluntad explícita de crecimiento. El Ayuntamiento entró ese mismo año en la Fundación Privada Cultural Festival Shakespeare y la ciudad se convertía en la nueva casa de un proyecto que aspiraba a ganar peso y proyección. Es en Mataró donde el festival adquirió buena parte de la dimensión que todavía hoy reivindica. La ciudad dejó de ser únicamente un escenario para convertirse en sede de un festival especializado con vocación internacional. En 2010, el Shakespeare entró a formar parte de la European Shakespeare Festivals Network, la red continental que conecta los certámenes dedicados al dramaturgo. Aquella incorporación situaba el festival catalán en el mapa europeo, facilitaba intercambios, coproducciones y relaciones entre creadores y consolidaba el proyecto como punto de referencia del sudoeste de Europa.
Con perspectiva, las cifras explican qué había llegado a ser. En sus primeras once ediciones, el festival reunió a 97 compañías y más de 13.000 espectadores, con artistas y producciones procedentes, entre otros lugares, de Inglaterra, Francia, Italia, Dinamarca, Estados Unidos, China, Brasil, Argentina, Rusia o Alemania.
Para una ciudad como Mataró, a menudo situada a la sombra cultural de Barcelona, aquel era también un elemento difícil de encontrar: un proyecto nacido aquí que no necesitaba mirar hacia la capital para justificarse, sino que establecía relaciones directas con festivales y creadores europeos.
2011: una cancelación que sacudió la cultura mataronina
Y entonces llegó 2011. El nuevo gobierno municipal de CiU, encabezado por el alcalde Joan Mora, decidió retirar el apoyo económico al festival y la novena edición se suspendió solo once días antes de empezar. El gobierno argumentó razones presupuestarias. La dirección del certamen, en cambio, calificó la decisión de unilateral y remarcó que aquella edición ya se había planteado con un presupuesto aproximadamente un 50% inferior al del año anterior. La decisión generó una fuerte polémica política y cultural en Mataró. En el Pleno municipal, el PSC acusó al gobierno de no haber buscado un acuerdo de ciudad, de tomar la decisión sin diálogo previo y de perjudicar la proyección cultural de Mataró. El gobierno de CiU había justificado la suspensión por "motivos exclusivamente económicos", en el contexto de las dificultades presupuestarias del Institut Municipal d'Acció Cultural.
- Más allá de la batalla política del momento, la imagen que quedó fue especialmente dura: un festival ya programado, con compañías y profesionales trabajando en él, desapareciendo prácticamente a las puertas de empezar.
Para el sector teatral, el golpe fue más allá de una edición anulada. Mataró perdía un proyecto que había conseguido algo complicado: asociar el nombre de la ciudad a una especialización cultural concreta y reconocible internacionalmente.
Shakespeare se marchó de Mataró, pero no murió
El festival no se resignó a desaparecer. Después de un periodo de impás, resucitó en Barcelona de la mano de La Perla 29, con el Teatre La Biblioteca como centro neurálgico. En 2013 recuperó actividad en el Raval y celebró nuevas ediciones lejos de Mataró. Aquella recuperación ya tenía a Montse Vellvehí al frente. La directora explicaría entonces que la cancelación mataronina había sido un golpe muy duro, pero también que el apoyo recibido desde el mundo teatral había sido fundamental para intentar reconstruir el proyecto. Después de aquella etapa, el Shakespeare volvió a quedar sin continuidad estable. Hasta ahora.
El proyecto reaparece esta temporada bajo una estructura más amplia y con el nombre de Festival Shakespeare Barcelona Catalunya. La primera gran edición de esta nueva etapa se celebrará del 8 al 18 de abril de 2027 y tendrá carácter bienal. El Teatre La Biblioteca volverá a ser el epicentro, pero la voluntad es que el festival se extienda por diferentes teatros de Barcelona y también por el territorio. La propuesta recupera el espíritu multidisciplinar que siempre caracterizó el certamen: programación internacional, estrenos catalanes, espectáculos en gira, nuevas dramaturgias, semimontados, conciertos, formación académica y nuevos formatos construidos a partir del universo de Shakespeare. La Perla 29 es ahora uno de los grandes motores, con la complicidad institucional del Ajuntament de Barcelona, el Departament de Cultura, el Institut Ramon Llull y la Diputació de Barcelona.
- El festival también recupera su conexión con la European Shakespeare Festivals Network, una red que hoy se extiende por más de una docena de países y que ha avalado nuevamente la incorporación del proyecto catalán.
- Y territorialmente hay un pequeño detalle que permite que el Maresme continúe apareciendo en el mapa: entre las poblaciones donde se anuncia actividad figura Argentona.
Montse Vellvehí, el hilo mataroní que continúa intacto
Pero desde Mataró hay sobre todo un nombre que convierte este regreso en algo más que una noticia teatral: Montse Vellvehí vuelve a dirigir el Festival Shakespeare. Es difícil encontrar otro proyecto cultural de esta dimensión que mantenga una continuidad personal tan marcada después de más de dos décadas, varios cambios de ciudad, una cancelación traumática y largos periodos de parada. Vellvehí estaba allí cuando el festival todavía crecía en Santa Susanna, lo dirigió durante los años de consolidación en Mataró, vivió la suspensión de 2011 y participó en su reconstrucción posterior en Barcelona. Ahora también dirige la nueva etapa. El Festival Shakespeare no vuelve a Mataró, al menos no como aquella cita que durante unos años formó parte del calendario cultural de la ciudad. Pero su reaparición obliga inevitablemente a mirar atrás. Porque antes de ser Barcelona Catalunya, el Shakespeare fue Maresme y fue Mataró. Aquí creció, aquí adquirió dimensión europea y aquí protagonizó una de las decisiones culturales más controvertidas de la política municipal reciente. Quince años después de aquel final abrupto, el festival vuelve a levantar el telón. Y, al frente, sigue habiendo la misma mataronina que se negó a darlo por muerto.