La obra 'Ahora estamos de acuerdo, estamos de acuerdo' se podría describir como una representación con un argumento aparentemente banal. Digo aparentemente, puesto que si nos desvinculamos de la linealitat de las historias cronológicas podemos encontrar en la dirección del emergente Jordi Oriol un gran flujo de ideas guarecidas bajo un paraguas de sátira y comicidad. Con una buena introducción haciendo uso del más que conocido Mito de la Caverna de Platón, los protagonistas nos adentran en un mundo donde el hombre se enfrenta contra él mismo dejándose guiar para buscar su propio yo, una trama basada en la una lucha entre la racionalidad del mundo de las ideas y la subjetividad del mundo empírico que tantos debates y discusiones a traído en la rama del pensamiento durante siglos y siglos.
Durante el transcurso de la obra la tortuga Leo tiene que descubrir si es un reptil o si por otro lado es una persona humana. Todo esto se ve acompañado de una lucha ideológica entre El Club de la Esencia –escuderos de un mundo cartesiano y epistemológico- y El Club de la Inocencia, contrapuestos al pensamiento y defensores de ignorar las cuestiones éticas y morales persiguiendo únicamente aquello perceptible a través de los sentidos. Los dos clubes harán de guías de Leo en la persecución de su propia identidad. Además, con un cesto rellenado de metáforas tratadas con delicadeza, el hilo conductor del fútbol nos plantea cuestiones profundas mediante un paralelismo entre el deporte rey y la vida; el ganar o el perder y el estar arriba o el estar abajo son ejemplos de estas preguntas que aparecen a escondidas. Presentada como un ensayo de Día de partido de David Plana, la obra de Oriol nos regala una crítica divertida de un deporte que moviliza masas y que a menudo reúne aficionados a bares para presenciar el partido de fútbol. Con refuerzos sonoros -como las narraciones de en Puyal de fondos o el himno del Barça- y lingüísticos –como la investigación del MESSIes-, el fútbol es descrito como una inyección de anestesia que aleja al ser humano de la realidad pensante y de los compromisos sociales y políticos del individuo.
En relación a la música, un apunte interesante es la presencia del tema principal de '2001: A Space Odissey', melodía que aparece cuando Leo sale de la tasca y ve el "mundo exterior", aportando todavía más comicidad a la obra. Buen trabajo de Jofre Carabén, Carles Pedragosa y Jordi Santanach, que ya han demostrado la buena entente que se crea entre los tres en otros obras como 'Un tal ímpetu vital' dirigida por el mismo Oriol. Además, Isak Férriz deja contrastada su experiencia como actor a series y películas, encontrando un resultado de elogio también encima el escenario. Con múltiples interpretaciones, esta tercera dirección de Oriol es una propuesta fresca para pensar sobre la esencia del ser humano y de las sociedades contemporáneas, de reflexionar sobre la influencia que el colectivo hace sobre el individuo y de las ambiciones de la raza humana.
Todo ello, la Asociación Artística Indio Gesto trajo este viernes día 18 de noviembre un plausible juego de ideas entrelazadas minuciosamente al Centro de Creación de Artes Escénicas Can Gassol. Es interesante apuntar que el mito de la tasca (con T) combina escenas que mantienen al espectador en un continuo estado de pensamiento. Cómo decíamos una historia aparentemente estúpida, pero con una gran carga de implicación que recae directamente en el asistente. Desde dentro y desde fuera, podemos encontrar en 'Ahora estamos de acuerdo, estamos de acuerdo' filosofía en estado puro.
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