Supongo que siempre es más o menos el mismo, pero la primera vez impresiona. No había asistido nunca a un mitin central de campaña. Y ayer me encontré con un Palacio Sant Jordi convertido en un fenomenal plató de cine. La exhibición de medios era obscena: pantallas gigantes de plasma, una cámara desea, un escenario en cuatro bloques rodeado de 80.000 claveles, 80.000 vatios de sonido y 200.000 de luz. Pregunté al responsable de coordinar la escenografía por qué el tierra era de arena prensada. Resulta que la pista estaba preparada por una competición de motocros. El trabajo que habían tenido para alisar el terreno! Trabajaban en el montaje desde el día antes, a primera hora. Toda la puesta en escena por los minutos televisivos de en Maragall.
El escaleta del show estaba programada al segundo. Y yo, que soy patidor de tipo, ya veía que seiban de tiempo. A las 20 horas, 2 minutos y 5 según -que ya tiene tela!- tenía que entrar en escena en Zapatero. Se trataba que saliera en directo por el Informativo Anochecer de La 2. Pues bien: apenas entonces intervenía el actor Carles Flavià. (Sí, el mismo que a las municipales de Barcelona apoyó a Imma Mayol.) El que ignoro es si lo pincharon cuando decía aquello de: "Enchufan la tele ahora, ¿no?". Alguien lo había avisado que tenía que ir por trabajo, pero él se encontraba bien en el escenario. Total, que se convirtió en el protagonista de la pantalla.
A todo esto, en Zapatero mantenía una sonrisa de plástico. Estaba inquieto para intervenir, se le escapaba el avión de vuelta. Y al final fue él quién salió en directo por Tv3, en lugar de en Maragall. Por cierto, es más soso del que me pensaba. Vestido de gris, con medio cuello de la camisa por fuera, y un discurso previsible. Mira Ibarra, en cambio. Este sí que tiene salidas!
Maragall, con todo el Sant Jordi por él, se quedó sin TN. Es más: algunos jubilados empezaban a desfilar. Era la hora de coger el autocar hacia casa.
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