Perdonad, “me dais -todos juntos- más miedo que una fragata de moros”. Nunca tan bien dicho tratándose del litoral del Maresme. Muchas afirmaciones que hace tiempo que se van repitiendo las encuentro catastrofistas, y estamos en el mismo sitio.
A ver, temporales de levante y aumento del mar 4 mm. al año. En cien años, 4 mm, son 40 cm., ¿verdad?, es decir dos palmos en cien años. Quizás también, la placa de la estación es muy, pero muy obsoleta.

La he visto toda mi vida, quizás tiene más de cien años)
Las levantas y otros temporales provocan estragos en la costa que afectan a la línea férrea, cierto. Las variaciones provocadas por la mano del hombre, como los puertos, que hay unos cuantos, y las climatológicas en el funcionamiento de las rieras, desde la Tordera hacia el sur, han sido importantes, no hay que negarlo.
Ahora bien, de aquí a gritar que hay que tirar la vía a la papelera de la historia y desmontarla hay un buen trecho.
Partiendo del hecho de que hay que hacer algo para que el mal funcionamiento actual que ya se ha vuelto crónico no se eternice, hay que plantearse propuestas realizables, no construir castillos en el aire
No sé quién ha sugerido al Ministro Puente la solución del elevamiento de la vía. Adamismo. Este tema ya fue estudiado y descartado hace cuarenta años. Por encargo del Ayuntamiento de Mataró que buscaba cómo resolver la mejora de la conectividad de la trama urbana con la playa ahorrándose las vías del tren se encargó un proyecto de su elevación a su paso por el frente de mar. Los arquitectos, recuerdo aún quiénes eran, hicieron incluso una maqueta (maqueta también se puede interpretar como bonita pequeña, ¿verdad?) que si la memoria no me falla fue expuesta en el stand que tenía el Ayuntamiento en la Feria de Pentecostés, entonces también comercial y de muestras (muestras diversas). Aquel proyecto fue rápidamente puesto en cuestión por los técnicos ferroviarios ya que para elevar las vías era necesario arrancar la subida y establecer la bajada con unas distancias considerables, ya que este tipo de transporte no acepta abruptos desniveles. De ahí los túneles, las trincheras, los recorridos helicoidales y los trenes de cremallera. Asimismo la inercia de la marcha de unos convoyes tan pesados y voluminosos comportaría unas estructuras de soporte de la vía muy considerables y pesadas. Si ahora se quiere hacer en varios lugares del recorrido actual de la vía me parece que es una volada de palomas considerable, vaya quizás estoy equivocado.
Por lo tanto, volvemos abajo a la costa o arriba por el interior. Necesitamos mantener el servicio y a la vez pensar cómo lo podemos mejorar (y ampliar, no se trata solo de sustituir lo que hay, necesitamos más).
Pensamos a corto, medio y largo plazo. Hay que pensar así ya que la solicitud económica de una posible alternativa está fuera del alcance por ahora de quien la debería asumir que fuera alguna administración pública.
A corto plazo. Hay que mantener el tiempo necesario la línea por la costa. Puertos, rieras, ... ¿y escolleras? La solución última empleada en el término municipal de Mataró, entre la Riera de Argentona y el puerto ha resultado una buena solución que se vislumbra duradera en los efectos del último temporal. Una escollera alta (no baja como hay en el litoral de Cabrera de Mar), separada por un paseo (a pesar de la prohibición de pasar, todos pasamos) de la valla de las vías del tren, ha funcionado muy bien. Ya sé que habrá quien pondrá el grito en el cielo por tal propuesta. ¡¡Otra actuación contra el espacio natural!!, Pero, ¿la acción del hombre sobre la naturaleza no ha sido siempre de modificarla? No, no se trata de decir que una actuación de más no viene de aquí. Se trata de encontrar una solución que mantenga en un tiempo razonable, o quizás incluso definitivamente (de aquí cien años, todos calvos), una comunicación capital del área barcelonesa (mantener la línea como un tranvía turístico, ¿por qué no?) Mientras tanto, sin dejar de funcionar la línea ferroviaria, vamos a buscar otras soluciones.
A medio plazo. Aquí entran los estudios técnicos en profundidad. Otra vía por dónde y con qué costes. ¡Por dentro, siempre se ha dicho, por dentro! ¿Por dentro de dónde? Por superficie no le sé ver (¿otra vez destrozando la comarca?), por debajo tampoco le veo, vaya quizás es que no me gustaría ser un topo en medio de la maravillosa comarca, paisajística y climatológicamente hablando, como es el Maresme. Es necesario disponer de un buen proyecto, muy completo -pienso en las conexiones con los núcleos de población, ahora en sprawl, que hay; en la entrada a la yema del huevo metropolitano; en las necesidades de frecuencias variables atendiendo a las necesidades diferentes de movilidad de nuestra población;...- y sobre todo en los costes que comportaría. Esto no solo vale tiempo y dinero, sino que también necesita mucho diálogo con los agentes implicados: particulares, sociales, institucionales,... No se hace en cuatro días. Debe haber trabajos hechos, no sé si muchos ni profundizados. Hay una infraestructura ya hecha, de hace bastantes años, un trozo del año 1968: más de cincuenta años y otro trozo del año 1995, más de treinta años: la autopista, la C-32. Su utilización a ras de suelo, de su suelo, o levantada podría ser una alternativa plausible. Es necesario estudiarlo.
A largo plazo. Establecida la solución hay que implementarla y eso requiere disponer de los recursos económicos para hacerla. Creo que deberíamos pensar a “lo grande”, con ambición a la hora de proyectar en la etapa anterior. Si tuvimos la primera línea de tren y la primera autopista, ¿por qué no podemos plantearnos una buena solución futurista? Nos quedamos boquiabiertos con los “exploits” (hazañas, gestas) que consiguen a estas alturas los asiáticos en temas de comunicaciones ferroviarias (¿quizás son IA avant la lettre, y nos enredan?) ¿Por qué, a largo plazo, no podemos pensar en cosas parecidas? Estamos proyectando, hay que soñar un poquito. No estamos ante un problema menor ni cualquiera. Estamos ante el funcionamiento de una metrópoli que ahora ya tiene más de cinco millones de habitantes y que tendrá más gente y más requerimientos. ¡Vamos! Las administraciones, todas, que se pongan a ello (quizás ya lo están)
Cuando nos retiren -que sea cuanto más tarde mejor, pero ya estamos enfocados en ello- en los cementerios de la cresta, con las espléndidas vistas que hay, estaremos satisfechos de lo que podrán disfrutar más adelante nuestros descendientes. En Biada tampoco pudo ver funcionar su sueño.
Comentarios (4)