Una parte del Mataró entre Rondes se escandalizó, la última Semana Santa en Mataró y vía redes sociales, porque la banda musical (Banda de Música de Barcelona) contratada para la ocasión interpretó en tres ocasiones el himno español a petición explícita de tres cofradías diferentes de la ciudad (Nazarenos, Esperanza y Soledad). Era la segunda vez que pasaba, porque el año anterior esta casuística ya había tenido lugar, aunque solo se había tocado una vez, provocando ya la reacción airada de algunos mataronenses para quienes el himno de España tiene reminiscencias franquistas. Parecía que si no querías caldo, tres tazas. No fue ninguna improvisación, la petición constaba en la escaleta del acto.
Hay que tener claro que, si bien el cuerpo principal del ciclo de procesiones de Semana Santa lo conforman las diferentes hermandades y cofradías, que sí que son entidades con vinculación eclesiástica y regidas por el derecho canónico, el organizador formal y legal de los actos de la Semana Santa de Mataró es la Associació Comissió de Setmana Santa, entidad privada sin ánimo de lucro constituida en 1986 y con número 8535 en el registro de entidades de la Generalitat. Legalmente, por lo tanto, la Església de Mataró no tiene voto en las decisiones últimas que pueda tomar esta entidad. El margen de decisión del Ajuntament de Mataró, contra lo que han apuntado los grupos de la oposición, es estrecho porque al final hablamos de una actividad planteada por unos colectivos privados de la ciudad en el espacio público.
La cuestión es que los grupos independentistas, Junts per Mataró y Esquerra Republicana, –también más matizadamente los comunes– han reclamado (sin decirlo explícitamente, claro, pero todos nos entendemos) que esta situación no debería repetirse. Que el himno de España en la procesión de Viernes Santo no debería sonar. Y que el Ayuntamiento debería tomar cartas en el asunto. Impedirlo, vaya.
Yo no sé si debe sonar o no, el himno español en la Procesión de Viernes Santo –más bien me inclino a pensar que no, me chirría, porque me parece que es mezclar peras con manzanas– pero no soy nadie para decir a una entidad privada de la ciudad que no puede pedir a una banda que ha contratado que no pueden tocar un determinado himno o canción. Los responsables de la Comisión de Semana Santa de Mataró deberían valorar la oportunidad de hacerlo en relación al punto de equilibrio que supone el modelo Semana Santa mataronina, sí, pero por encima de todo debe imperar la libertad de expresión. Solo faltaría.
Vivimos un tiempo de consecuencias de la época del proceso independentista. Y uno de ellos es el desacomplejamiento nacional de la población que se siente española en Mataró y en el resto de Catalunya. Fue, en este sentido, hacer un pan como unas hostias; más que vigorizarse el sentimiento nacional catalán lo que se evidenció (y ha llegado para quedarse) es el sentimiento nacional español en Catalunya. Los éxitos de La Roja ya habían abierto camino en este sentido, pero ahora la situación se ha amplificado. Además, emerge una generación joven que vive con absoluta normalidad la vinculación con la bandera de España y el himno nacional español.
Como decía Carles Estapé en un artículo reciente en capgros.com, el Mataró del futuro –la Catalunya del futuro– solo se podrá construir a partir de la generosidad. Y la generosidad, en este caso, significa respetar las señas de identidad de las personas que, en Mataró, se sienten españolas, que diría que son la mayoría (en diferentes gradaciones; mayoritariamente las que se sienten tanto catalanas como españolas). Debemos serenarnos y dejar que todas las identidades de la ciudad se expresen libremente, siempre dentro del respeto a los Derechos Humanos, que es el único límite infranqueable. Debemos dar un paso adelante.