Al cementerio de los Caputxins de Mataró puede verse, en la explanada de la entrada, a la banda este, un panteón donde ha enterrado en Pere Sans y Helecho. Es un panteón lleno de allegories a la inmortalidad del alma y a la humanidad, pero sobre todo al escritor Miguel de Cervantes, de quien este año se celebra el cuarto centenario de su libro más emblemático, don Quijote. Al panteón se pueden leer algunas de estos inscripciones: «A Cervantes. Este es mi homenaje último a Cervantes. Ofrenda al·legòrica: Porque creo en la inmortalidad del alma, estas letras sencillas que de todo corazón escribo son de amor a los humanos que en la tierra vivimos, a los que vivieron, a los que vivirán y principalmente en la dulce causa de la existencia universal. P Sans (escenificador de Don Quijote)». U otra que dice: «Para gloria de Cataluña y de mi pueblo. Querría que esta ofrenda al·legòrica brillara siempre en Mataró». Y en la lápida de tierra quiso dejar escrito también sus profundas creencias religiosas: «Familia Sans. Desde aquí abrazamos en el mundo entero. No nos despedim porque todos somos inmortales».
Y es que este mataroní, nacido el 1 de mayo del 1899, escribió no una sino cuatro adaptaciones teatrales de la novela. La primera referencia que así lo testimonia salió publicada al periódico Mataró el 4 de septiembre de 1945 en un artículo titulado «Un mataronés quita el Quijote a la escena».
El periódico reproduce un escrito de la revista Barcelona Teatral donde se destaca la singularidad de la obra de Pere Sans, de quien dice que era un «viajero incansable que ha recorrido durante más de un cuarto de siglo, case todas las rutas de Europa, forjándose cono su dinámico temperamento artístico, su característica personalidad. (...) Esta segunda adaptación del libro inmortal que ahora nos ofrece se el fruto de los desvelos de su vida, pletórica de entusiasmo literario, y lo compendio justipreciado de su excelente virtud. Consciente de la responsabilidad de mí empresa nos dice he invertido busca de cuarenta años el componer una obra de ochenta páginas». El periódico Mataró acaba diciendo: «Nosotros no tenemos más que añadir, que don Pedro Sanos Helecho se hijo de nuestra ciudad y miedo este motivo nos sumamos cordialmente a los buenos deseos de triunfo que el referido semanario teatral le dedica».
Cuatro versiones
El año 1990 Pere Sans se presentó en el Ayuntamiento de Mataró para entregar cuatro ejemplares de cada uno de los libros que había hecho sobre El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.
El primero data del año 1945, una obra teatral de dos actas divididos en 18 cuadros. El segundo es del año 1967 y es una adaptación teatral y cinematográfica con un prólogo y 40 capítulos de la vida del adaptador. El tercero, del 1973, es una «síntesis de la sensacional y auténtica vida ejemplar de Carolina Pacharó». Y el cuarto y último ejemplar es del año 1986 y es una versión teatral escenificada del Quijote en dos actas divididos en veinte cuadros.
Pere Sans y Helecho había ido adaptando con el paso del tiempo su gran obra como la escenificación de las aventuras del Quijote.
Los cuatro volúmenes que se pueden encontrar al Archivo Municipal traen la misma dedicatoria: «De todo corazón hago donación de este libro al Excel·lentíssim Ayuntamiento de Mataró, confiando en que a través del tiempo se guarde cómo exquisita prenda cultural en el lugar que mejor se estime de mi pueblo».
Tres años después, el 1993, Pere Sans y Helecho, residente en Barcelona, pide permiso en el Ayuntamiento de Mataró para construir su panteón. Tiene 94 años y escoge el lugar donde quiere ser enterrado así como las inscripciones que quiere que haya. Todavía vivió tres años. Sans murió en Barcelona el día de Nadal del 1996 a los 97 años de edad.
Y es que este mataroní, nacido el 1 de mayo del 1899, escribió no una sino cuatro adaptaciones teatrales de la novela. La primera referencia que así lo testimonia salió publicada al periódico Mataró el 4 de septiembre de 1945 en un artículo titulado «Un mataronés quita el Quijote a la escena».
El periódico reproduce un escrito de la revista Barcelona Teatral donde se destaca la singularidad de la obra de Pere Sans, de quien dice que era un «viajero incansable que ha recorrido durante más de un cuarto de siglo, case todas las rutas de Europa, forjándose cono su dinámico temperamento artístico, su característica personalidad. (...) Esta segunda adaptación del libro inmortal que ahora nos ofrece se el fruto de los desvelos de su vida, pletórica de entusiasmo literario, y lo compendio justipreciado de su excelente virtud. Consciente de la responsabilidad de mí empresa nos dice he invertido busca de cuarenta años el componer una obra de ochenta páginas». El periódico Mataró acaba diciendo: «Nosotros no tenemos más que añadir, que don Pedro Sanos Helecho se hijo de nuestra ciudad y miedo este motivo nos sumamos cordialmente a los buenos deseos de triunfo que el referido semanario teatral le dedica».
Cuatro versiones
El año 1990 Pere Sans se presentó en el Ayuntamiento de Mataró para entregar cuatro ejemplares de cada uno de los libros que había hecho sobre El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.
El primero data del año 1945, una obra teatral de dos actas divididos en 18 cuadros. El segundo es del año 1967 y es una adaptación teatral y cinematográfica con un prólogo y 40 capítulos de la vida del adaptador. El tercero, del 1973, es una «síntesis de la sensacional y auténtica vida ejemplar de Carolina Pacharó». Y el cuarto y último ejemplar es del año 1986 y es una versión teatral escenificada del Quijote en dos actas divididos en veinte cuadros.
Pere Sans y Helecho había ido adaptando con el paso del tiempo su gran obra como la escenificación de las aventuras del Quijote.
Los cuatro volúmenes que se pueden encontrar al Archivo Municipal traen la misma dedicatoria: «De todo corazón hago donación de este libro al Excel·lentíssim Ayuntamiento de Mataró, confiando en que a través del tiempo se guarde cómo exquisita prenda cultural en el lugar que mejor se estime de mi pueblo».
Tres años después, el 1993, Pere Sans y Helecho, residente en Barcelona, pide permiso en el Ayuntamiento de Mataró para construir su panteón. Tiene 94 años y escoge el lugar donde quiere ser enterrado así como las inscripciones que quiere que haya. Todavía vivió tres años. Sans murió en Barcelona el día de Nadal del 1996 a los 97 años de edad.