La afección a los toros, hoy tan criticada y a punto de ser prohibida por el Parlamento de Cataluña, tuvo en Mataró muchos aficionados e incluso una plaza de toros a finales del siglo XIX hasta los inicios del XX.
La prensa local recoge que en 1894 se inauguró una plaza de bravos en un solar cerca del Camino de la Giganta. Su inauguración contó con la presencia de un torero entonces muy popular en Rafael Guerra Guerrita. Esta plaza de toros o torín tuvo poca duración, en opinión de Joaquim Llovet a su libro Mataró. de los orígenes de la villa a la ciudad contemporánea.
En datos señalados (Feria, Fiesta Mayor, etc.) se montaba una plaza provisional y la genteiba en gran número. Los toros eran tan populares que el Diario de Mataro y su Comarca recoge que la chiquillería de Mataró jugaba en la calle a hacer de torero. E incluso los más ganàpies tenían una Academia donde depurar el arte del toreo.
Ramon Salas a su libro de recuerdos De cuando yo era chico (de la última década del siglo XIX a la segunda del XX) nos explica su experiencia de ir al torín de la mano de su padre y nos dice donde estaba situada: al Camino de la Giganta, entre el Parco-Velódromo y la cènia de hace falta Mònic o del Palmer. El día que él fue a una corrida de toros dondeactuaban el Gallo y el Minuto, recuerda que la gente comentaba la valentía de este último, que se vio obligado a matar más bravos de los que le correspondían, por haber recibido el otro una varetazo. El Minuto era de baja estatura y era hombre ilustrado, puesto que había escrito alguna obra teatral.
El año 1896 fue el lugar donde se representó un Baile de Gitanas y a principios del mes de agosto del mismo año se hacéis una corrida dedicada al sexo femenino de la localidad.
El torín se convirtió en un lugar donde sehacían otros espectáculos. Ramon Salas recuerda haber visto una parodia sobre la guerra de la África y posteriormente espectáculos de circo donde los números con caballosquedaba muy bien pero no tanto cuando actuaban los payasos pues la audición del que decían no se sentía nada bien.
A los años cuarenta del siglo XX se montó una plaza de bravos al bellmig del Campo de Fútbol del Mataró, organizada por Educación y Descanso, sección recreativa del sindicato franquista de la C.N.S. con la intención de cultivar las afecciones españolas entre la ciudadanía.
La afección a los toros en Mataró ha ido menguando hasta extinguirse. Hace más de medio siglo que no secelebra ningún corrida ni nadie las reivindica.
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