Ya hace un año de la sentencia del Tribunal Supremo que abría las puertas a la ampliación del Mataró Parco, algo anhelado desde hace tiempo pe propietario de este centro comercial. Pero desde entonces no ha habido ninguna concreción, puesto que el Ayuntamiento todavía no se ha pronunciado sobre si favorecerá o no el proyecto. Los gestores de Mataró Parco siguen esperando con una paciencia que corre el riesgo de agotarse. "Desde el Ayuntamiento lo tienen todo parado, sin hacer caso a la posible creación de 3.000 puestos de trabajo", explica el gerente del operador comercial, Alfonso Millan. Desde el consistorio, pero, anuncian que no moverán ficha hasta que no se haya "valorado jurídicamente" el que puede suponer la ampliación.
Cuando se hizo pública la sentencia, que básicamente consideraba que la trama urbana consolidada no podía ser una excusa para evitar que se ampliaran las instalaciones, el alcalde de Mataró, David Boto, evitó mojarse en exceso. Apuntó que "si el proyecto es una oportunidad, tenemos que mirar de aprovecharla". Pero nunca se ha llegado a pronunciar, desde entonces, sobre sí el que pretende el centro comercial es una oportunidad o bien un riesgo para la ciudad. El mes de marzo se reunió con su propietario, Tomás Olivo, y desde entonces, silencio a la sala.

El proyecto de ampliación prevé un total de 30.000m2 divididos en dos espacios. Por un lado, el solar a la parte de arriba de la calle Bruselas, donde seconstruirían más de 20.000m2 de superficies medianas para acoger establecimientos dedicados al ámbito del hogar, la jardinería o el complemento de automóvil. También seharían 2.500 plazas de aparcamiento. Por el otro, la cubierta del cenador, donde hay el mirador, para poner grandes superficies del mundo de la moda.
Para Alfonso Millán, ya es hora que el Ayuntamiento decida qué tiene que hacer. "Tienen toda la documentación necesaria sobre el proyecto", recalca Millán, que reclama que no se ponga trabas a una inversión millonaria que no sólo tiene que generar miles de puestos de trabajo, sino que según su parecer "no afectará en nada al comercio de la ciudad, al contrario". Para él, la ampliación para dar cabida a superficies medianas hará que los mataronins "se queden a comprar en Mataró, en ninguna parte de marchar a Barcelona o en otras ciudades, que é el que tenemos que evitar entre todos".
"Desde el Ayuntamiento lo tienen todo parado. No están haciendo caso a la posible creación de 3.000 puestos de trabajo a la ciudad" (Alfonso Millán, gerente de Mataró Parco)
El problema es que, desde el primer momento, el consistorio ha visto dificultades urbanísticas en la propuesta de Mataró Parco. Los 30.000m2 que el equipamiento quiere ocupar con su ampliación actualmente no los tiene disponibles, según el Ayuntamiento. En realidad sus terrenos al sector son de 24.000m2 y sólo 11.000 de edificables. El proyecto pasa para ocupar parte de un solar propiedad del Ayuntamiento y considerado zona verde, que haría falta reubicar en otro espacio del mismo sector. La voluntad de Tomás Olivo pasa porque el Ayuntamiento requalifiqui esta zona verde, algo que es muy complejo urbanísticamente puesto que implica una modificación urbanística del Plan General de Ordenación Urbana.
Todo ello también se ha visto atrasado por la crisis política que ha vivido el consistorio en los últimos meses. El proyecto se puso sobre la mesa cuando el gobierno municipal estaba formado por PSC y CiU, dos partidos que no parecían mantener una postura unitaria al respeto (el socialistas lo veían con más buenos ojos y los convergentes temían por los efectos que tendría en el comercio urbano y de proximidad). La rotura del ejecutivo sociovergent ha traído el PSC a gobernar en solitario y a Núria Moreno, primera teniente de alcalde, a la concejalía de Urbanismo. Y esta, de momento, no se quiere mojar en exceso hasta que no disponga de toda la información.
"El primero que hice al llegar a Urbanismo fue pedir un informe que valore jurídicamente el que supondría el proyecto de ampliación (Núria Moreno, regidora de Urbanismo)
"El primero que hice al llegar al área de Urbanismo es pedir un informe que valore jurídicamente el que supondría el proyecto de ampliación", explica Moreno, que reconoce que hasta que no tenga los resultados "las cosas están en stand-by". "Tenemos que saber donde nos deja urbanísticamente y jurídicamente la sentencia del Supremo", añade Moreno, a pesar de que la resolución judicial ya hace un año que es vigente. Un golpe tengan este informe, la regidora asegura que será "el momento de sentar con los responsables de Mataró Parco y hablar", algo que cuando se haga "hace falta que todo el mundo tenga muy claro hacia donde se va".
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