En agosto del 1915 la bisabuela de Enric Riera empezó a hacer y vender café. Cinco años más tarde la marca Cafés Manigua se instaló en el establecimiento de la calle Santa Maria 5, donde todavía se mantiene. "Al ladohabía la tienda de cafés que se comunicaba por dentro con esto, que era la Cereria Ricard", recuerda Enric y explica que "cuando mi abuelo adquirió los locales, los unificaron, incorporando café y cera en el mismo espacio".
Desde entonces siempre se han mantenido las dos actividades. El negocio pasó de los abuelos a sus padres y en 1999 lo heredaron Enric y su mujer. "Todo y alguna reforma, la tienda mantiene su encanto antiguo. El sector del café ha evolucionado y se ha modernizado mucho pero Cafés Manigua ha mantenido la esencia centenaria, apostando por la recolección manual y la calidad del producto. Para Enric, la importancia de un buen café es indiscutible: "Cuando haces una comida valoras mucho todos los platos pero olvidas que el café es con el que matas la comida y que, si no es bueno, te queda un gusto extraño de todo el festín previo".
Ha evolucionado mucho el negocio?
Nos hemos mantenido fieles a la tradición que heredamos como torrefactors. Creo que somos los últimos de Cataluña que todavía tostamos con leña. Me gusta porque es la manera de abocar los cinco sentidos en todo el proceso: cuando pones el café, el ruido que hace, el olor, los cambios de color, el gusto cuando finalmente lo pruebas...No quiero renunciar a esto. La leña le da un carisma al café que no le dan un gas o un fuel.
El secreto para manteneros?
Muchas veces hemos usado más el corazón que la cabeza, nos puede más el que tenemos aquí y el aprecio que hay. Cada día nos quitamos temprano, levantamos la persiana y hagamos todo lo posible porque la clientela se sienta bien. Si tratos bien el cliente y él te corresponde, esto es el que te llena y el que te hace seguir adelante.
Cómo era el café hace 100 años?
Era una de las pocas bebidas quehabía como refresco, hasta que estos no se popularizaron. Era difícil ser "gourmet" porque los países productores lo hacían un poco de cualquier manera. Poco a poco se han ido unificando criterios sobre qué calidades requerimos y qué aspectos valoramos en un buen café.
Han cambiado las pautas de consumo?
La cultura del café se ha perdido prácticamente del todo y es una lástima. En un bar o restaurando pagas un café al mismo nivel que una botella de agua, cuando el trabajo y la elaboración no es la misma. Hacer un café muy hecho y no servirlo quemado es una cosa que no todo el mundo sabe. Luchamos porque se sirvan cafés con un mínimo de condiciones, no cualquier bebida oscura que tiene que traer azúcares porque si no es imposible de tragar. Así no estamos educando los paladares, es la lástima que hoy en día se está perdiendo.
Los clientessaben más?
Empezamos a despertar de una pesadilla donde se asimilaba el café como un producto muy malo, negro, amargo y fuerte. Ahora los clientesentienden más o, cuando menos, se interesan más para aprender. Con una cafetera y unas pautas muy simples se puede tomar buen café a cualquier hogar.
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