Combatir el calor y, al mismo tiempo, pasarlo a las mil maravillas haciendo el trapacero con el agua. El recinto ferial del Parque Central ha acogido este mediodía una Jeringada que por primera vez ha cambiado de día (siempre se hacía el día 29), pero no por eso ha dejado de ser un reclamo irresistible por el público infantil. El acontecimiento tenía que empezar a las 12 del mediodía, pero no ha estado hasta después de unos veinte minutos cuando finalmente se han abierto las vallas del emplazamiento y los niños han podido llevar a cabo la particular guerra de agua. Previamente, en el recinto habilitado por la ocasión se habían dispuesto varias piscinas hinchables que se han ido llenando de agua para asegurar que la remojada fuera total. A una banda, se ha establecido el espacio destinado a acoger los niños de 2 a 5 años, acompañados de adultos, mientras al lado seha habilitado otro dirigido a los niños más grandets, de 6 a 9 años.
El papel de los hombres de Aguas de Busot de Mataró, que han venido armados con mangueras de gran potencia, ha sido determinando porque los asistentes quedaran bien xops. "Hemos tenido que salir porque se ha asustado un poco con el agua", dice Marina González en referencia a su nieto Marcos, de tan sólo un año de edad. "Es muy divertida, pero tengo que decir que la Jeringada ha empezado muy tarde", apunta Olga Cabrera, que se ha unido en la fiesta junto con su hija.
La música de fondo ha ayudado a poner ritmo a un acto donde las camisetas se han teñido de colores diversos y donde se ha visto más de una pistola de agua todo y las advertencias iniciales de la speaker de usar únicamente jeringuillas. Finalmente, a los gritos y las risas de los niños se los ha unido la participación de los adultos, que también han aprovechado para mojarse y abandonar, por unos momentos, el calor de Santas.
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