La combinación por la noche Loca y viernes prometía ser espectacular, pero se mostró incluso más demolidora del que en un principio era previsible. El centro de la ciudad se convirtió ayer viernes, día 25, en una especie de 'rábano' infinita gracias a los miles de personas decididas a protagonizar una de las Noches Locas más masiva de la historia. La plaza de Santa Anna, la Riera, la calle de en Pujol y el resto de los viales del casco antiguo fueron el escenario de una fiesta inmensa, llena de imágenes más cercanas al San Fermin más desbocat que a las Santas tradicionales. Se notó, y mucho, que al día siguiente la mayoría no tenían que ir a trabajar. Mientras uno se abríacomo se podía entre el gentío, no encontraba descabellat pensar que todos los mataronins, los 120.000, se habían dado cita en el núcleo histórico para vivir la noche como si fuera la última de su vida. Según los datos facilitados por el Ayuntamiento, un total de 14.000 personas participaron al Desvelo, unas 10.000 a la Escapada a Negra Noche y cerca de 8.000 a la Rociada. Una noche delirante, agobiant, brutal, una estampa única, la viva imagen de una ciudad celebrando su Fiesta Mayor y sintiéndola como un acontecimiento intransferible.
Por la noche Loca no le carecieron alicientes. La receta tradicional se mantuvo como siempre: Desvelo Bellugós, Invitada, Escapada a negra noche, Tabalada y Rociada. Pero la composición de los ingredientes sufrió cambios importantes. Para empezar, el Desvelo, el acto donde se han centrado las preocupaciones de la organización de la fiesta, cada vez más masivo e incierto, a punto de perder su esencia.había bastante expectación alrededor de la solución adoptada, sonoritzar la banda para evitar masificaciones alrededor de los músicos, hacer que el Bequetero se sintiera a todo el recorrido y, por lo tanto, mantener el Desvelo como un acto genuino y seguro para todos los participantes. La solución, captar la música con micrófonos y enviar la señal acústica por olas de radio hasta dos torres de altavoces situadas al Ayuntamiento y en plaza de Santa Anna respectivamente, fue basta satisfactoria. Los altavoces fueron capaces de amplificar la música con bastante potencia a lo largo de todo el recorrido de la Riera, a pesar de que hacia la mitad del mismo, en los alrededores de la calle Pujol, el sonido prácticamente no llegaba (hacía la impresión que los altavoces dispuestos al Ayuntamiento sonaban más potentes que los de plaza de Santa Anna). En todo caso, no se sintieron paso muchos quejas por la sonorización, que además permitió algo inédito en los últimos años: que toda La Riera contara hasta 15 y saltara a la vez, siguiendo al mismo tiempo el ritmo del Bequetero.
Pero pocopodían hacer los altavoces para evitar la masificación del acto, donde sereunieron 5.000 personas más que el año pasado. A ¾ de 12, un cuarto temprano después de que empezara el Desvelo, todavíahabía mucha gente a la altura del Zara de la Riera. Aún así, fue un Desvelo sin incidentes destacables (aunque se tuvieron que atender dieciséis personas) y donde se reprodujeron la mescla ya clásica de imágenes contradictorias: padres y madres enseñando el ritual a sus hijos, cruzándose con jóvenes que hacían el avión intentando mantener el equilibrio con garrafas de cinco litros de sangrïa, o de algún líquido indeterminado, a la cabeza. Cuando la comitiva llegó a plaza de Santa Anna, en varios momentos era difícil moverse.
Cuando se notó quehabía más gente que nunca fue precisamente a la Invitada de la Familia Robafaves, que estuvo animada por la música de Jarabe de Caña. Nocabía ni una aguja en la plaza de Santa Anna, los porrones de vino y las galletas volaron (y esto que parecía que este año había más que nunca), y bastante gente decidió irse a buscar la vida en otro lugar mientras no empezaba el correfoc. En la calle Pujol, donde cada noche del 25 de julio se crea un tipo de microclima apart alrededor de las barras de varios bares, también estaba pleno como un huevo. Los establecimientos de la calle hicieron el agosto de 2008 y de los próximos años también.
Una rociada que sigue mojando
Hacia las dos de la noche arrancó la Escapada a negra noche, que en esta edición contaba con más pandillas invitadas que nunca. Todo y el gentío, el correfoc fue pacífico, puesto que tan sólo se tuvieron que atender 17 personas de las cerca de 10.000 queparticiparon (el año pasado fueron hasta 87). La traca final se hizo en el Parque Central, cosa que cogió despistado más de uno que se la perdió. Un Parque lleno, para variar, con las barras de nuevo forradas de gente, donde se hacía complicado poder pedir una bebida (aunque nadie desistía). La nebulosa que suele caer a plomo sobre el parque entre la Tabalada y la Rociada pareció fuerza ligera este año, así que a continuación el agua empezó a descargar sobre la plaza Honorado Vilamanyà. La reducción del caudal de agua utilizado era inmensa, tan sólo un 10% de la cantidad total del año pasado, pero vivida la Rociada de ayer, uno se pregunta porque se llegaban a gastar hasta 200.000 litros en otros años. No hacía falta ni un minuto bajo los aspersors para acabar ya no mojado, sino completamente xop. En el ámbito musical, nada de nuevo: éxitos de pop español e internacional mezclados con clásicos del rock catalán, el bequetero y alguna que otra broma. Musicalmente nunca ha sido una velada mucho exigente ni con voluntad de actualizarse, y este año no fue una excepción, así que no vale la pena dar más vueltas. Ayer nadie parecía quededicara ni un segundo a hacerlo.había otras prioridades.
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