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Un instante de la Escapada a Negra Nit. Fotos: R. Gallofré

Vern Bueno Casas

La Noche Loca: un escaparate de todo el que son Las Santas

Mataró vuelve a desatarse en su gran noche, culminada por 18.000 personas a La Rociada. Un centenar de asistentes fueron atendidos y siete de ellos evacuados en el Hospital

Tradición y ritual, y evolución radical a marchas forzadas. Arrebato con puntos temerarios, y una cordura casi milagrosa que evita que acabe en desgracia. La Fiesta Mayor de toda la vida, y a la vez una fiesta que hace 10 años nadie reconocería. La Noche Loca es un escaparate de todo el que son Las Santas. Una noche que abraza y encapsula toda la dimensión de la Fiesta mataronina, desde sus disparos identitarios más arraigados hasta su evolución permanente, y que por lo tanto abre en canal todas las contradicciones. Que deja para el arrastre y con muchas preguntas al aire. Una noche inmensa, y también complicada: más de 100 personas atendidas por los equipos sanitarios, siete de las cuales tuvieron que ser evacuadas en el Hospital.

Una noche que, un año más, presentó el menú de siempre, pero que nunca tiene el mismo sabor. Cómo corresponde la noche del 25, a las 23.30h la familia Robafaves salió puntualmente del Ayuntamiento, acompañada de la Banda y desatando la euforia de los miles de personas congregadas a La Riera. Era lunes por la noche, este golpe la Noche Loca no caía en fin de semana, pero esto no impidió que volviera a ser masiva. "Aire, aire!" se exclamaban unos jóvenes cuando el alocado pasacalle nocturno finalizaba y a la esquina de la Riera con la calle Barcelona, de repente, se abría alguna clariana. Por su delante, un grupo de adolescentes, todas vestidas con la misma camiseta que rezaba "El beber me llama", corrían a empujones entre la multitud sin parecer mucho dispuestas a hacer caso a las campañas de civismo y consumo responsable de alcohol con las cuales el Ayuntamiento ha bombardeado la ciudad durante estos días. El Desvelo acabó con un total de 14 atendidos, ninguno de los cuales tuvo que ser evacuado en el hospital.

Al llegar los Gigantes a la plaza de Santa Anna, arrancaba el concierto de Riu. Una hora y media para escuchar en directo la enérgica música folk de esta banda o bien esparcirse por las calles del centro, donde todos los bares y restaurantes sacaron como siempre las barras a la calle a precios reventados –es el que tiene la competencia y la alternativa del 'botellón- ya fuera de latas de cerveza, mojitos o salvadoras porciones de pizza. Entre estos establecimientos había el Callejón sin salida, que ha reabierto puertas sólo por los días de Santas. Alternativas para hacer tiempos hasta el inicio de la Escapada a negra noche, que un año más mostró su condición de uno de los correfocs más intensos de Cataluña. La salida de la Momerota desde la Casa Grande marcó el inicio de una Escapada de intensidad enorme, con las Diablesas al frente acompañadas de numerosas pandillas y figuras invitadas.

No fue ninguna novedad de este año, pero sí una tendencia que se vio muy acusada: fue el correfoc de los selfies. Casi todo el mundo, en algún momento u otro, aunque estuviera bajo un fuego inclement, sacó el móvil para fotografiarse abrazado a una Diablesa o con la Momerota de compañera. Facebook, Twitter e Instagram sacaron humo con fotografías y vídeos de la Escapada a Negra Noche. Cuando acabó el pasacalle en la plaza del Ayuntamiento y se encendió la espectacular traca final, casi todos los presentes la miraron a través de la pantalla del móvil, mientras lo grababan. Hoy el correfoc de la Noche Loca no sólo basta con vivirlo, sino que los smartphones y las redes sociales obligan a explicar en todo el mundo, en directo, como se está viviendo.

Durante la Escapada a Negra Noche se tuvieron que atender 40 personas, cifra inferior a la del año pasado. Cuatro de ellas fueron evacuadas en centros sanitarios, según informa el Ayuntamiento. Son datos bastante positivos teniendo en cuenta la manera como toman parte un buen puñado de asistentes, con la misma ropa que traerán a la Rociada –pantalones cortos y torso desnudado- y sin ningún sombrero que los proteja, en un contraste total con aquellos que se equipan hasta el último detalle –ojeras de protección, gorra y capucha, pañuelo, guantes, botas- para no tomar mal.

Durante la Escapada a Negra Noche se tuvieron que atender 40 personas, cifra inferior a la del año pasado

El Desvelo y la Escapada a Negra Noche presentan algunas tensiones inevitables fruto de la masificación de la Noche Loca que se vive desde ya hace bastantes años, pero a pesar de esto los dos actas se han conseguido salvar sin perder sus disparos identitarios. Pero cuando suena el último petardo en la plaza del Ayuntamiento, la noche se divide en dos. Hay muchos que pliegan velas, porque la Rociada ya no va con ellos. Aquel acto que era el colofón perfecto a toda la jornada, hoy ya no los interpela. La Rociada se ha convertido en una rábano enorme al aire libre para un público muy joven, una parte importante del cual de hecho ya no participa de los actos previos de la Noche Loca. Muchos de ellos vienen directamente de la fiesta alternativa de la playa del Callao, el 'Tour 40 Principales', un invento para "desviar" parte del público del centro para no colapsar el Desvelo y la Escapada y que, combinado con la Rociada, ha acabado atrayendo miles de jóvenes tanto de Mataró cómo de sus entornos.

La fiesta 'Tour 40 Principales' acabó con una cincuentena de personas atendidas por los equipos santitaris, la mitad de las atendidas durante toda la noche. Los que no requirieron de curas ni atenciones subieron en riada desde la playa hasta el Nuevo Parque Central, donde los esperaban las mangueras a toda presión y una sucesión de hits que hacía evidente el cambio generacional del acto. Reacción eufórica a las canciones de Shakira y Carlos Vives, Bongo Botrako, Catarres, Enrique Iglesias o los últimos éxitos de reggaeton; y mucha más frialdad cuando sonaban temas clásicos de la Rociada "de toda la vida" como 'La prisión del rey de Francia' de Eléctrica Dharma o 'A quién le importa' de Alaska y Dinarama. Al fin y al cabo, son temas composats muchos años antes de que nasquessin la mayoría de los asistentes que llenan hoy el acto. Eso sí, el Bequetero, que sonó dos golpes, puso todo el mundo en danza, sin excepción. La Noche Loca, y el conjunto de Las Santas, se viven hoy de maneras muy diferentes, con una pluralidad difícil de imaginar no hace tantos años, pero todavía mantienen elementos comunes en los que todo el mundo se siente identificado.