Después de los puntos de libro de una sexagésima de artistas locales, que han llenado las paredes del Espacio Renacuajo hasta Sant Jordi, la sala abre las puertas al artista mataroní Iago Vilamanyà. A partir del 29 de abril, este veterano creador presenta la muestra 'Arpegis', conformada por una veintena de obras pictóricas. Una muestra que pone de manifiesto la visión creativa de Vilamanyà, para el cual la reinterpretación de la realidad que nos rodea y la expresión del propio interior son los elementos motrices. "Ya me ha pasado la época de querer cambiar el mundo", afirma Vilamanyà, que considera firmemente que "son el conjunto de individualidades las que acaban construyendo un colectivo". Entiende, por lo tanto, que el artista "tiene que expresar el que tiene a su interior", y que el más importante es sumar este seguido de visiones individuales que, en su diferencia, son enriquecedoras.
Partiendo de estos postulados, Vilamanyà presenta a "Arpegis" una exposición "intimista", que tiene una doble vertiente. Por una parte, la reinterpretación de elementos externos, pasados completamente por la criba del propio creador y sin ninguna voluntad de "fotografiar" la realidad como sí de un pintor hiperrealista se tratara; por la otra, expone su mon interno, las ideas "que te brotan de dentro" sin saber exactamente el motivo. "Es como la escritura automática", declara el artista. Lo hace con una veintena de piezas de pequeño y mediano formato, creadas con acrílico, tinta xina y materia mixta. Unas técnicas que no están escogidas al azar, especialmente la tinta xina, que utiliza para hacer apuntes de línea sola. "Me gusta porque con la tinta no hay trampa ni cartón y la tela acaba mostrando el artista, el individuo, tal y como ès", destaca Vilamanyà.
El protagonista de la exposición del mes de mayo al Espacio Renacuajo nació en Ripoll en 1943, hijo del compositor Honorado Vilamanyà, pero vino a vivir en Mataró con tan sólo 11 años. Su figura es especialmente reconocida en el ámbito de la escultura pública, con varias obras suyas a la capital del Maresme (la escultura conmemorativa del Pubillatge, en la plaza de Santa Anna, o el busto de su padre al Parque Central), y también dejó su petja en el cartel de Las Santas, en 1994. A pesar de presentar un buen conjunto de teles a Renacuajo, Vilamanyà asegura no sentirse muy bien pintor. "Más que nada considero que con la pintura estoy haciendo un diario de mí mismo", apunta, desde una humildad que considera muy necesaria en el campo artístico. "No puedes ir por el mundo pensante que eres Bernini, porque la crítica del tiempo no te perdona y te acaba poniendo a tu lugar", concluye.
Jueves, día 29. A 2/4 de 8 de la tarde al Espacio Renacuajo
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