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Los participantes miran l’escultura de la plaza de l’Ayuntamiento.

Judith Vives

Los mataronins de piedra

Una paseada organizada por la asociación de vecinos del Centro permite redescubrir el patrimonio escultórico y monumental de la ciudad

En las calles y plazas de Mataró se pueden encontrar, hoy en día, un total de 53 esculturas y monumentos públicos. La mayoría se colocaron a partir de los años ochenta, gracias al impulso del primer ayuntamiento de la reanudación democrática. De las 53 esculturas, 10 son anteriores en 79 y sólo tres datan del siglo xix. A pesar de que es habitual quedar en el San Sebastián, circular por la rotonda de Laia, la arquera o ver a los niños jugar a la escultura Abierta de la plaza Occitania, no todos los mataronins conocen el origen de estas obras, su autor o el motivo por el cual fueron construidas. Para dar a conocer este patrimonio, la asociación de Vecinos de Mataró Centro organizó el pasado día 7 una paseada por las esculturas de la ciudad. La convocatoria reunió una octogésima de personas, que siguieron atentamente las explicaciones que ofrecieron Jesús Nieto y Glòria Safont-Elige durante una paseada que se alargó durante más de tres horas.

El recorrido se inició a la Cruz de Término de la plaza de Santa Anna y finalizó al monumento a Alexander Fleming situado en la plaza del mismo nombre. Entremedias se visitaron también varios monumentos como por ejemplo la escultura de Puig y Cadafalch en el Parque, el monumento a Pompeu Fabra de la plaza Occitania, el de Lluís Companys a la ronda que trae su nombre o Laia, el Arquera.

Aportaciones y anécdotas
Durante la visita, algunos de los presentes hicieron aportaciones y recordaron anécdotas personales relacionadas con algunas de las obras. Así, un ciudadano hizo notar que se había retirado la inscripción franquista de la Cruz de Término, mientras que otra señora compartió con el resto como le gustaba la escultura Mataró de Manuel Cusachs que preside la plaza del Ayuntamiento. Entre sorpresa e indignación fue la reacción de los ciudadanos al comprobar el lamentable estado en que unos vándalos habían dejado la popular escultura del Negrito del Parque Central. Y muchos fueron los mataronins y argentonins presentes que recordaron sus experiencias en el tranvía número 3, la «Treseta», y que hoy se levanta a la rotonda de la plaza de Granollers. Jaume Simon, el único artista presente a la paseada, explicó a los asistentes el objetivo de su obra Abierta, un conjunto de piezas que reproducen juegos de construcción infantiles y con la cual se quería «poner al nivel del ciudadano». El misterioso monolito Peña Clave ante el Edificio de Vidrio o el Justicia de los Juzgados fueron otros de las esculturas más comentadas.