Se ha apagado la mirada luminosa. "Salvadme los ojos, cuando ya no me quede nada. Salvadme la mirada, que no se pierda", dice el poema. Las personas que hemos pasado por la coral Primavera por la Paz o que la conocen, hemos sentido a menudo en Genís Mayola cantando estos versos sobre el escenario. Muchos también hemos tenido la oportunidad de ver el autor de cerca. Su mirada glotón, corona de una sonrisa franca. Ayer me volvió a la memoria. La muerte de Miquel Martí y Pol ha teñido de luto el discurso de la campaña. Anoche, en el Auditorio Felip Pedrell de Tortosa, se le rindió un minuto de silencio. De miradas perdidas.
Las miradas. De esto tenía previsto hablado. A bordo del autocar, se acumula pesantor sobre los párpados. Los últimos doce días, hemos visto medio país. Berga, Sant Llorenç de Morunys, Vilafranca, el Hospitalet, Girona, Badalona, Mataró, Cornellà, Girona, Santo Adrià, Vilanova i la Geltrú, Martorell, Santa Coloma de Gramenet, Barcelona, Terrassa, Reos, Manresa, Lleida, Términos, Vic, l'Ametlla del Vallès, Sabadell, Móra la Nova y Tortosa. Tenemos las retinas cansadas de tantas carreteras y de una luz de día que se deixata demasiado rápido. Cada vez cuesta más forzar la vista para trabajar en la penumbra del vehículo. La novedad ha empezado a transformarse en rutina, y pasamos más ratos adormilados. Con el paso de los días, los ojos también se enrojecen de cansancio. Los constipados progresan. Es fácil, en un espacio de convivencia tan reducido.
La visión periodística de la realidad se pierde muy rápido. La información de cada día sustituye la del anterior. Es la ley de la inmediatez. Esto me ha hecho pensar, por contraste, en las palabras del poeta: "Viviré, bono y muerto, quizás, en la mirada".
Las miradas. De esto tenía previsto hablado. A bordo del autocar, se acumula pesantor sobre los párpados. Los últimos doce días, hemos visto medio país. Berga, Sant Llorenç de Morunys, Vilafranca, el Hospitalet, Girona, Badalona, Mataró, Cornellà, Girona, Santo Adrià, Vilanova i la Geltrú, Martorell, Santa Coloma de Gramenet, Barcelona, Terrassa, Reos, Manresa, Lleida, Términos, Vic, l'Ametlla del Vallès, Sabadell, Móra la Nova y Tortosa. Tenemos las retinas cansadas de tantas carreteras y de una luz de día que se deixata demasiado rápido. Cada vez cuesta más forzar la vista para trabajar en la penumbra del vehículo. La novedad ha empezado a transformarse en rutina, y pasamos más ratos adormilados. Con el paso de los días, los ojos también se enrojecen de cansancio. Los constipados progresan. Es fácil, en un espacio de convivencia tan reducido.
La visión periodística de la realidad se pierde muy rápido. La información de cada día sustituye la del anterior. Es la ley de la inmediatez. Esto me ha hecho pensar, por contraste, en las palabras del poeta: "Viviré, bono y muerto, quizás, en la mirada".