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X. Amat

Los Renacuajos participan en unas Decennals castelleres que mueren d’éxito

La pandilla mataronina, entre las 57 pandillas que toman parte en un encuentro que se celebra en Valls una vez cada diez años

El que tenía que ser la gran fiesta del mundo casteller se convirtió, desde buen comienzo, en un caos. La organización, que a mediados de semana hablaba de la presencia de unos 6.000 castellers, seencontró este domingo en las calles de Valls más de 10.000, haciéndose casi inviable el encuentro. Si alguien quiere un buen ejemplo práctico de la frase "morir de éxito", lo tiene en las Fiestas Decennals de la Candela de Valls 2011.

La jornada ya ha pasado a la historia como la que ha congregado más castellers de todos los tiempos. El número de pandillas fue clavado al de hace diez años, 57, pero el número de castellers casi se ha duplicado. Setenía que ser, y así lo entendieron muchos miembros de los Renacuajos de Mataró; viajaron unos 200 a pesar de encontrarnos en la pretemporada. Pero ya desde el principio muchos se lo miraban con un punto de frialdad. Y es que el programa permitido era muy exiguo: un pilar en la plaza del Trigo, y un castillo y otro pilar a la plaza de la Fuente de la Mancha. Poca recompensa para tanto de esfuerzo – todas las pandillas han iniciado la temporada mucho antes por esta cita - , y sobre todo para tanta espera. Los participantes iniciaban al poco de las 10 de la mañana un lento pasacalle en dirección a la plaza del Trigo, con el frío como protagonista. Los Renacuajos hacían su pilar de 5 a la plaza casi a las dos del mediodía.

Intento de 5 de 7
A continuación, los de la camisa azul marino, como todas las otras pandillas, se iban situando a la extensa plaza de la Fuente de la Mancha, donde seencuentra el monumento dedicado en los Niños de Valls, y donde todas las formacionestenían que hacer, al mismo tiempo, un castillo como máximo de 8 pisos. Los de Mataró optaron por el 5 de 7, pero no sesalieron. Sea por el largo cansancio y el frío a los huesos acumulados a lo largo de la mañana, sea porque el punto donde estaban ubicados los maresmencs tenía un desnivel considerable, el caso es que el castillo subió mal de medidas y se decidió desmontarlo. No fue la única pandilla puntera que no cumplió: las dos pandillas de Valls los subió el rojo de la camisa a la cara, puesto que también hicieron marcha atrás en el primer intento, en este caso de un 3 de 8, lo quisieron volver a probar ante la mirada atenta de todo el mundo casteller reunido en una sola plaza, y con la estructura ya montada a los niños se hizo atrás. Los pilares, también simultáneos, pusieron punto y final de una jornada muy simbólica pero poco exitosa.

Después de la experiencia de las Decennals, muchos se preguntaban si los castillos, como las bicicletas, no son para el verano, y otros ya aseguraban que, de aquí a diez años, no se los verán .

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