Maria Rovira siendo que Mataró no la ha tratado bien. Tiene motivos para pensarlo, sobre todo a raíz del amargo final de Tránsito como compañía de danza residente a la ciudad. La prestigiosa bailarina y coreógrafa dejó la capital del Maresme, su ciudad natal, después de cerrar en falso un proyecto que lo había ilusionado muchísimo. Pero después de tres años en Colombia, uno de los muchos países latinoamericanos dónde ha vivido y ejercido su profesión, ha decidido volver. Lo hace precisamente cuando se cumplen 30 años de Tránsito, nombre pionero en la danza catalana, y con dos proyectos muy ambiciosos en mente: "quiero crear una compañía de danza maresmenca con vocación internacional; e impulsar un festival de danza al territorio que dé cabida a nombres de prestigio de todo el mundo" asegura.
"Tránsito fue una compañía pionera en el panorama catalán"
Nacida en 1963, tenía poco más de 20 años cuando impulsó la compañía Tránsito Danza, con sede en Mataró. Lo hizo en paralelo a su aprendizaje, que la trajo del instituto del Teatro a la Escuela de Merce Gunningham de Nueva York o la Maison de la Danzo de Lyon. Tránsito fue "una compañía pionera en el panorama catalán", como recuerda la mataronina, cosa que la trajo a participar a festivales como el Danza Cataluña o la Eurodanse de Mulhouse (Francia). Sus inicios fueron en un lugar muy inusual: la discoteca Factoría, a Ronda Barceló, que no sólo era un santuario para noctámbulos, sino que durante el día abría las puertas a Rovira y el resto de bailarines para ensayar sus coreografías.
La compañía dirigida por Maria Rovira firmó un convenio en 2006 con el Ayuntamiento y la Generalitat, para convertirse en compañía residente en Mataró. El consistorio y el gobierno catalán se comprometían a subvencionar Tránsito, que a cambio trabajaría para fomentar el mundo de la danza a la ciudad con varias iniciativas. Pero la situación legal de la compañía en Mataró fue muy confusa, y finalmente en 2012 se hizo oficial que el convenio era papel mojado por un "problema administrativo", según alegó el Ayuntamiento. Tránsito quedó en la estacada, y Rovira acabó dejando la ciudad, del todo decepcionada. "Nos sentimos muy maltratados", explica Rovira.
"El espectáculo para el Griego será una reflexión crítica sobre el mar Mediterráneo"
La bailarina y coreógrafa mataronina ha pasado los últimos tres años a Medellín, como director artística del Ballet Folclórico de Antioquia. Un paso más en su llarguíssima experiencia en Latinoamérica: también ha trabajado en países como México, Costa Rica, Veneçúela, Paraguay, Uruguay, Argentina o Chile. Y, sobre todo, en Cuba, con el prestigioso Ballet Nacional de la isla caribenya, donde Rovira fue toda una celebridad durante la década de los 90. "Cené hasta tres veces con Fidel Castro", recuerda. En una época especialmente dura para la Isla, el "Período especial" donde el aislamiento era casi total, Rovira y sus bailarines tenían que trabajar casi con un zapato y una alpargata. "Aprendí que si podíamos salir adelante en aquellas condiciones, sería capaz de hacerlo en cualquiera otro lugar y circunstancia", rememora.
Más experiencias en Latinoamérica
Rovira, que en 1998 recibió el premio Nacional de Cultura que otorga la Generalitat, ha vuelto ahora a su ciudad, pero mantiene sus vínculos artístico con la otra orilla del Atlántico. Este mes de octubre tiene previsto volver a Cuba porque la mítica bailarina Alicia Alonso, del Ballet Nacional, quiere traer uno de los espectáculos más conocidos de la mataronina, 'El salto de Nijinsky' al Festival Internacional de Ballet de La Habana. Se trata de una de las citas de danza más prestigiosas de la América Latina, y la próxima edición será muy especial puesto que por primera veztomarán parte compañías norteamericanas, gracias al "deshielo" de las relaciones entre el gobierno de Estados Unidos y el régimen cubano. Rovira también tiene previsto traer próximamente El Salto de Nijinsky al Teatro del Lago, a la Patagònia chilena, un espectacular recinto donde también secelebra un festival de danza de renombre.

El cubano Carlos Acosta, que fue primer bailarín de Royal Ballet, acaba de crear su propia compañía, Acosta Danza, y ha pedido a Rovira que los prepare una coreografía para el estreno bajo el nombre provisional de 'Babel'. No le carecen proyectos a Rovira, pero el más ambicioso de todos es un espectáculo que le ha encargado el Festival Griego para el próximo verano. Rovira explica que será "una reflexión y una crítica sobre el mar mediterráneo, partiendo de la Odisea de Ulises y oponiéndola al viaje que tienen que hacer hoy muchos refugiados". La bailarina asegura que el mar era el que más echó de menos durante los tres años en Colombia. "Volví a Mataró en enero, y el primero que hice fue lanzarme al agua", constata. La danza y la música mediterránea de raíz serán los protagonistas del montaje.
"Cada región tiene su propia compañía, pues el Maresme no puede ser una excepción"
Pero su principal reto está en casa, en Mataró y el Maresme. A pesar de que el proyecto de Tránsito no va reeixir, Rovira cree que a la ciudad y en la comarca hay camino para recorrer en el ámbito de la danza. "Cada región tiene su propia compañía, pues el Maresme nopuede ser una excepción", asegura. En cuanto al festival que quiere promover, de momento es una idea que está a las beceroles, pero confía que la gran cantidad de contactos que tiene en Europa y en la América Latina, fruto de sus más de 30 años de trayectoria, lo ayudarán a atraer un cartel de primer nivel que sitúe el territorio en el mapa europeo de la danza.
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