Hoy nadie duda que la constitución del Tecnocampus, querida mezcla y cruzamiento de universidad y empresa, ha acontecido un modelo de éxito. Parecen confirmarlo las cifras que ha logrado la oferta formativa, el número de estudiantes y las empresas hoy ubicadas en el Parque. Este se un mérito del conjunto de los mataronins, tan a menudo excesivamente críticos con su ciudad, que ya sería hora que cuando una cosa sale bien lo supieran valorar.
El éxito pero no se puede medir sólo en términos cuantitativos, puesto que los aspectos cualitativos son básicos para asegurar el futuro con garantías. Por lo tanto, parece un buen momento para comenzar una reflexión que confirme el Parque Científico y de la Innovación Tecnocampus cómo uno de los polos mataronins más importantes de transformación económica y de dinamización social y cultural y, en un ámbito más global, un modelo de referencia y por lo tanto de atracción de talento y de inversiones.
Pero siempre es posible mejorar el trabajo hecho, y me permito aquí poner algunos ejemplos:
1. A pesar de que no se puede obviar el peso e influencia de la política local en el desarrollo del Tecnocampus, ha llegado la hora de facilitar un nuevo modelo de governança que tenga en cuenta como principios reguladores la transparencia y la eficacia de sus órganos así como la trascendencia y proyección de sus actuaciones. Como institución universitaria, el Tecnocampus tiene que defender su total autonomía en la toma de decisiones y no dejarse condicionar por los debates políticos entre los electos presentes a la institución. La autonomía en la gestión universitaria se clave para avanzar.
2. La limitación de espacios en su inicial y actual ubicación, puede hacer compatible que en el futuro se pueda promover un modelo de campus más urbano que coexista con el modelo de campus actual. Repensar el papel de nuestros centros universitarios en la dinamización de la ciudad y por lo tanto en la potenciación de su tejido urbano, así como la importancia que puede tener en la definición y desarrollo de proyectos locales, puede ser clave por el desarrollo d´un urbanismo más sostenible. Este es un debate que se tiene que hacer sin prejuicios, tomando en consideración las ventajas que uno u otro modelo han aportado en ciudades europeas de dimensiones muy parecidas a la de Mataró. A pesar de que hay muchos aspectos a considerar – unos a favor y otro en contra -, la universidad, entente como un servicio público muy conectado con las redes globales, es un poderoso instrumento de transformación local que puede interferir en el modelo de creación de ciudad y de promoción urbana. Entrar en este debate sin apriorismos, es también pronunciarse sobre la diferencia capital que hay entre ser una ciudad con estudios universitarios o una propiamente ciudad universitaria. Si se me permite entrar en cuestiones mas concretas, se trataría, por ejemplo, de ver la posibilidad de reivindicar la sede administrativa de la antigua caja ahorros laietana, que se encuentra hoy completamente abandonada, como sede universitaria o, también, la creación de residencias universitarias, fuera del marco geográfico del campus inicial, que puede ser un estímulo para mejorar la interrelación entre la comunidad universitaria y la ciudad que lo acoge, hoy claramente deficiente.
3.- Poner sobre la mesa las relaciones Universidad-Emprendida y quizás plantearnos si estas relaciones en el caso particular de Tecnocampus han dado los frutos que se esperaban. Aparentemente parece que en el tema de la emprendeduría si que se han logrado buenos resultados, así como en el número de estudiantes que cada año hacen prácticas en empresas. En cambio, no parece que en la transferencia de conocimiento, la formación continuada, la incorporación de talento (profesorado) a las empresas y, más últimamente, la innovación, se hayan producido adelantos.
4. El papel que la Universitat Pompeu Fabra tiene que jugar a Tecnocampus también es un tema que hay que poner sobre la mesa. Es trata de una de las universidades con más prestigio del Estado. Tenerla como universidad de adscripción de los centros universitarios de Tecnocampus ha contribuido al éxito de crecimiento de la demanda, y su compromiso asumiendo la adscripción de un nuevo centro – el de Ciencias de la Salud- y de la Escuela Politécnica, y permitiendo la implantación de nuevos títulos oficiales, pone sobre la mesa el relevante papel que tendrá que jugar en el futuro, con un papel mucho más activo y protagonista que tiene que quedar reflejado en el patronato de la fundación. Recíprocamente, también hay que prever qué rol puede jugar el Tecnocampus que sea provechoso para la misma UPF y por el conjunto de su comunidad universitaria.
5.- Finalmente, mejorar la relación del Tecnocampus con la comarca, un instrumento de capitalidad muy poco utilizado, que sólo solucionaremos promoviendo una colaboración mutua y en red que facilite y canalice las iniciativas que, en el ámbito de la promoción económica y desarrollo territorial, puedan surgir de la comarca o de cualquier de los municipios del Maresme.
Quedan todavía muchos de temas pendientes, como el debate sobre qué formación superior es la más conveniente para el territorio –ámbitos y tipos: universitaria y profesional-, la financiación del proyecto o la gestión patrimonial. Este y seguramente otros tendrán que formar parte de la agenda ciudadana en los próximos años, teniendo claro que es ahora cuando nos encontramos en un momento clave por el futuro de la institución y que ya no nos servirán los subterfugios de conveniencia política para eludir el debate.