El Ayuntamiento de Mataró tiene pendientes de pago a los proveedores factures por un importe que supera los 35'5 millones de euros. De estos, 23'5 millones corresponden al dinero que el consistorio todavía debe de a la empresa Fomento de Construcciones y Contratas por la construcción del edificio terciario de la Ringlera, inaugurado el 2011. Los 12.079.000 euros restantes corresponden en gran parte a las facturas pendientes de pago del propio Ayuntamiento, que ascienden a 5.500.000 euros. A esta cifra seañaden las deudas de Gintra, de 3.648.000 euros; Pumsa, 2.042.000 euros; el TecnoCampus, 253.000 euros, el IMPEM, 199.000 euros; el IMAC con 165.000 y el IME con 56.000 euros, entre otros organismos autónomos.
La medianoche del pasado jueves, día 15, expiraba el plazo porque los ayuntamientos que se quieran acoger al plan de ayudas para pagar los proveedores hicieran llegar el listado de facturas pendientes al Estado. Este es uno de los requisitos porque el ejecutivo de Mariano Rajoy dé crédito a los consistorios para reducir la morosidad. A pesar de que la deuda del consistorio supera los 35 millones, el Ayuntamiento de Mataró sólo ha presentado facturas por un valor de 12.079.000 euros, que son las que estaban datadas del 2011. Las facturas correspondientes en el edificio de la Ringlera, que suman en total 23,5 millones, tienen fecha del 2012 y por eso no se han enviado al Ministerio de Hacienda, según han explicado fuentes municipales. En total, Mataró ha presentado al Ministerio un total de 1042 facturas por el importe de 12.079.000 euros. En número de facturas, quienes másacumula es el propio Ayuntamiento, con 487, y el IMPEM, con 189.
El proyecto del nuevo ejecutivo español establece que, de entrada, el gobierno español recopilará información sobre el volumen de deuda de todos los ayuntamientos. Un golpe conocido, el Instituto de Crédito Oficial (ICO) y la banca avanzarán los importes de las facturas a los proveedores, mediante créditos a diez años en los ayuntamientos y con un interés del 5%. Los préstamos permitirán dar oxígeno a algunos consistorios.
El edificio de la ringlera
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